El Gobierno descarta de forma definitiva mover el Guernica de Pablo Picasso a Bilbao. El ministro de Cultura defiende que la prioridad es preservar una obra “extremadamente frágil”, mientras el debate político y simbólico sigue abierto entre instituciones.
El ministro de Cultura, Ernest Urtasun, ha rechazado “de forma rotunda” cualquier traslado, incluso temporal, del Guernica de Pablo Picasso desde el Museo Reina Sofía hasta el Museo Guggenheim Bilbao. La negativa responde, según el Gobierno, a criterios estrictamente técnicos y de conservación.
La propuesta, impulsada desde el ámbito institucional vasco y respaldada por el PNV, buscaba conmemorar el 90 aniversario del bombardeo de Gernika (1937) y del Estatuto vasco de 1936 con la presencia simbólica de la obra en Euskadi. Sin embargo, el Ejecutivo central mantiene que el riesgo para el cuadro es demasiado elevado.
Durante una sesión de control en el Senado, Urtasun subrayó que el Guernica es “una de las obras más frágiles del siglo XX” y recordó que los informes técnicos del museo desaconsejan cualquier movimiento. Entre los riesgos señalados se encuentran vibraciones durante el transporte que podrían provocar grietas, pérdidas de pintura o incluso daños estructurales en el lienzo.
“El Guernica no es un cuadro cualquiera”, insistió el ministro, quien recordó que la obra no se ha trasladado desde 1992. Además, presenta deterioros acumulados tras décadas de itinerancia internacional, incluyendo deformaciones, craquelado y pequeñas roturas ya restauradas.
Un símbolo con fuerte carga histórica
El cuadro fue encargado en 1937 por el Gobierno de la Segunda República para denunciar el bombardeo de Gernika durante la Guerra Civil española. Desde entonces, se ha convertido en uno de los símbolos universales contra la guerra y el fascismo.
Tras décadas fuera de España —incluyendo su etapa en Nueva York—, el Guernica llegó en 1981 y se instaló definitivamente en Madrid. Desde entonces, las peticiones para trasladarlo al País Vasco han sido recurrentes, aunque nunca han prosperado.
El lehendakari Imanol Pradales ha defendido recientemente el valor simbólico del traslado, mientras que voces del PNV consideran que supondría un gesto de “reparación histórica” hacia Gernika. Incluso se ha planteado que los avances técnicos actuales permitirían un movimiento seguro, algo que el Gobierno central descarta apoyándose en los informes especializados.
Opinión de expertos y debate público
El debate no solo se mantiene en el ámbito político. Expertos en arte y conservación también han intervenido para respaldar la postura técnica. El historiador Miguel Ángel Cajigal, conocido como “El Barroquista”, ha señalado que no existe justificación museográfica ni técnica para el traslado.
Según explica, el estado actual del cuadro es consecuencia directa de sus múltiples desplazamientos a lo largo del siglo XX. De hecho, asegura que en Madrid “han conseguido frenar su deterioro”, lo que refuerza la idea de evitar nuevos movimientos.
Además, algunos especialistas advierten de que Gernika no dispone actualmente de un espacio con las condiciones de conservación necesarias para albergar una obra de estas características, lo que implicaría inversiones significativas para una exposición temporal.
Entre patrimonio y política
El debate también ha generado enfrentamientos políticos. Desde distintos ámbitos se ha acusado a las instituciones de utilizar el Guernica como elemento de confrontación. Mientras el Gobierno insiste en la conservación del patrimonio, otros sectores consideran que existe una dimensión simbólica que debería tenerse en cuenta.
Por su parte, Urtasun concluyó que “el mejor homenaje a las víctimas de Gernika es garantizar que la obra pueda seguir existiendo dentro de 90 años”, subrayando que su obligación es preservar un patrimonio cultural de valor incalculable.

