Hamás ha anunciado la disolución de su Gobierno en Gaza para transferir la administración civil del enclave a un comité palestino de técnicos respaldado por la ONU. La decisión busca desbloquear el alto el fuego, pero Israel la considera insuficiente mientras el grupo no entregue las armas.
Hamás anuncia el fin de su Gobierno en Gaza
El Gobierno de Hamás en Gaza ha anunciado su disolución y su disposición a ceder la administración diaria de la Franja a un comité palestino de carácter tecnocrático. La medida, comunicada el lunes 6 de julio de 2026, supone un movimiento político relevante en uno de los puntos más sensibles del acuerdo de alto el fuego impulsado por Estados Unidos y respaldado por el marco de transición avalado por Naciones Unidas.
La decisión afecta al órgano que supervisaba ministerios y funciones civiles en el enclave, aunque no implica, por ahora, una retirada completa de la influencia de Hamás sobre Gaza. El grupo mantiene que los ministerios y parte del personal administrativo continuarán funcionando para evitar un vacío de gestión, mientras se prepara el traspaso al Comité Nacional para la Administración de Gaza.
Ese matiz es clave. La disolución del Gobierno no equivale automáticamente a la desaparición del poder real de Hamás sobre el terreno. La organización no ha aclarado si aceptará desarmarse ni si entregará el control de la seguridad a una fuerza internacional, dos exigencias centrales para que la segunda fase del alto el fuego avance. Todavía no está claro si el anuncio provocará cambios prácticos inmediatos dentro de la Franja.

La reconstrucción de Gaza continúa condicionada por la seguridad, la entrada de ayuda y la aplicación del alto el fuego.
Un comité técnico para administrar el enclave
El órgano llamado a asumir la administración civil es el Comité Nacional para la Administración de Gaza, una estructura formada por técnicos palestinos y presidida por Ali Shaath. Su objetivo sería gestionar los servicios públicos, coordinar la reconstrucción y recuperar funciones básicas de gobierno en un territorio devastado por años de guerra.
La propuesta encaja con la Resolución 2803 del Consejo de Seguridad de la ONU, que respaldó el plan integral para poner fin al conflicto en Gaza y contempló una gobernanza transitoria bajo un comité palestino tecnocrático y apolítico. Ese esquema debía servir para separar la administración civil de la estructura militar de Hamás y abrir una etapa de reconstrucción supervisada internacionalmente.

Recreación editorial del comité técnico llamado a asumir la administración civil de Gaza durante la transición.
Sin embargo, la viabilidad del comité sigue siendo incierta. El organismo fue creado meses atrás, pero ha operado desde Egipto porque Israel no le ha permitido desplegarse plenamente en Gaza. Esa limitación convierte el anuncio de Hamás en un primer paso político, pero no todavía en una transferencia efectiva de poder.
La propia Junta de Paz, encargada de supervisar el plan de transición, ha recibido el anuncio con cautela. Según El organismo ha indicado que evaluará la situación por los hechos y no solo por las promesas, especialmente en lo relativo al control de las armas y al principio de una sola autoridad dentro del enclave.
Israel ve el movimiento como insuficiente
La reacción israelí ha sido escéptica. El ministro de Exteriores de Israel, Gideon Saar, ha considerado que la maniobra busca evitar el desarme de Hamás. Su argumento es que cualquier Gobierno civil seguirá condicionado por el grupo mientras este conserve armas y capacidad de mando sobre la seguridad.
Ese es el principal bloqueo del proceso. Israel exige la aplicación completa del plan, incluida la entrega de armas por parte de Hamás. El grupo palestino, por su parte, sostiene que no puede abordar esa cuestión mientras continúen los ataques israelíes y no exista una retirada clara de las tropas de la Franja. El resultado es una transición formalmente diseñada, pero políticamente atascada.
Las tropas israelíes controlan más del 60% de Gaza y que el enclave permanece en ruinas tras más de dos años y medio de conflicto. Aunque los ataques se han reducido desde la entrada en vigor del alto el fuego de octubre, siguen produciéndose casi a diario, con nuevas víctimas en Gaza durante esta misma semana.
La cuestión de fondo es si la administración civil puede separarse de la seguridad. Para la comunidad internacional, esa separación es imprescindible para iniciar una reconstrucción creíble. Para Israel, no será suficiente si Hamás conserva su brazo armado. Para Hamás, la entrega de poder sin garantías políticas ni retirada israelí podría interpretarse como una cesión sin contrapartidas.
La reconstrucción, el gran desafío pendiente
Más allá del pulso político, la urgencia humanitaria sigue marcando el debate. Gaza continúa enfrentándose a destrucción masiva de infraestructuras, desplazamiento de población y enormes carencias en servicios esenciales. AP cifra en más de 73.000 los palestinos muertos desde el inicio de la ofensiva israelí, según datos del Ministerio de Sanidad de Gaza, y recuerda que el conflicto comenzó tras los ataques liderados por Hamás contra Israel el 7 de octubre de 2023, en los que murieron unas 1.200 personas y 251 fueron tomadas como rehenes.

Infografía editorial sobre la disolución del Gobierno de Hamás en Gaza, la transición hacia un comité tecnocrático palestino y los principales retos políticos, humanitarios y de reconstrucción del enclave.
La reconstrucción exige algo más que un cambio administrativo. Requiere seguridad, financiación internacional, acceso humanitario, retirada militar, control de armamento y una autoridad capaz de prestar servicios básicos. Sin esos elementos, el comité tecnocrático puede quedar atrapado entre la presión israelí, la influencia de Hamás, la desconfianza palestina y las exigencias de los países mediadores.
El anuncio, aun así, tiene relevancia porque introduce movimiento en un proceso que llevaba meses bloqueado. Hamás intenta presentarse como dispuesto a facilitar una transición civil. Israel intenta impedir que ese gesto se convierta en una vía para mantener poder indirecto. La Junta de Paz y la ONU quedan en una posición delicada: deben comprobar si la transferencia es real sin aparecer como instrumentos de una parte.
5 claves para entender el alcance del anuncio
La primera clave es que Hamás renuncia formalmente a su Gobierno civil en Gaza, pero no a su estructura armada. Ese punto impide hablar de una salida completa del grupo del poder.
La segunda es que el comité tecnocrático ya existe sobre el papel, pero aún necesita condiciones políticas y de seguridad para trabajar dentro del enclave.
La tercera es que Israel no acepta el anuncio como suficiente y mantiene el desarme como condición imprescindible.
La cuarta es que el alto el fuego continúa siendo frágil, con acusaciones cruzadas de incumplimiento y ataques todavía presentes.
La quinta es que la reconstrucción de Gaza depende de una autoridad reconocida, financiación exterior y garantías de seguridad que todavía no están consolidadas.

