tifón Bavi Taiwán China avanzando por el Pacífico occidental

El tifón Bavi amenaza Taiwán y China tras dejar a Asia en alerta

El tifón Bavi avanza por el Pacífico occidental con vientos cercanos a los 200 kilómetros por hora y mantiene en alerta a Taiwán, China y el sur de Japón. La amenaza llega cuando el sur de China aún intenta recuperarse de las inundaciones provocadas por la tormenta Maysak, que han dejado decenas de muertos.

El tifón Bavi pone en alerta a Taiwán, China y Japón

El tifón Bavi Taiwán China se ha convertido en una de las principales emergencias meteorológicas de Asia esta semana. La tormenta avanza al sureste de Taiwán con vientos próximos a los 200 kilómetros por hora y un tamaño excepcional, de unos 1.000 kilómetros de anchura, una dimensión comparable a la de Francia. El sistema podría bordear el norte de Taiwán antes de tocar tierra en la provincia china de Fujian durante el sábado.

Las autoridades taiwanesas han pedido a la población que acumule suministros y se prepare para un episodio potencialmente severo. En el puerto de Suao, al noreste de la isla, cientos de embarcaciones pesqueras se han refugiado ante la llegada de fuertes vientos, oleaje y lluvias. La Agencia Meteorológica de Japón también mantiene la vigilancia sobre Okinawa, donde se esperan vientos violentos, riesgo de deslizamientos, inundaciones y marejada ciclónica.

Recreación editorial de como una central meteorológica monitoriza la llegada del tifón Bavi al Pacífico occidental, con alertas activas por lluvias intensas, viento extremo y riesgo de inundaciones.

La amenaza llega en un momento especialmente delicado. El sur de China sigue bajo los efectos de las lluvias extremas asociadas a Maysak, que han provocado inundaciones, rotura parcial de embalses, evacuaciones masivas y graves daños en Guangxi. Associated Press eleva a 39 los fallecidos por las inundaciones en el sur del país y señala que nueve personas siguen desaparecidas.

Un tifón de tamaño excepcional

La primera clave está en las dimensiones de Bavi. Aunque su intensidad podría variar en las próximas horas, los meteorólogos destacan su enorme radio de influencia. El sistema alcanza aproximadamente 1.000 kilómetros en su punto más ancho y que podría convertirse en el mayor tifón por tamaño que afecte a Taiwán desde 1987, según un pronosticador de la Administración Meteorológica Central taiwanesa.

El tamaño importa porque un ciclón tropical muy amplio puede causar daños incluso sin impacto directo del ojo de la tormenta. Las bandas externas pueden provocar lluvias torrenciales, inundaciones repentinas, cortes eléctricos, caída de árboles, daños en puertos y problemas en carreteras o aeropuertos. Por eso, el peligro no se limita al punto exacto de entrada en tierra.

El Centro Meteorológico Mundial de Pekín prevé que Bavi avance hacia el oeste antes de girar al noroeste, acercándose a la costa noreste de Taiwán. El organismo anticipa lluvias fuertes o torrenciales en zonas bajo la influencia del tifón y de su circulación externa.

Taiwán se prepara para lluvias, viento y marejada

Taiwán se encuentra en una posición especialmente vulnerable por la trayectoria prevista. Aunque el escenario central apunta a que Bavi podría bordear el norte de la isla, un pequeño cambio en la ruta puede modificar de forma importante el impacto final. Los expertos citados por Reuters advierten de que una variación mínima en la trayectoria podría tener consecuencias significativas para las zonas costeras.

La preparación ya es visible en áreas portuarias y agrícolas. En Suao, los pescadores han reforzado amarres y llevado sus barcos a zonas protegidas. Los vecinos han acudido a recoger sacos de arena, mientras agricultores intentan adelantar la cosecha antes de que lleguen las lluvias más intensas. La imagen resume el carácter preventivo de la emergencia: actuar antes de que la tormenta alcance su fase más peligrosa.

Recreación editorial de los puertos del norte y noreste de Taiwán se preparan ante el avance del tifón Bavi y el riesgo de fuertes vientos.

La amenaza no se limita al viento. En tifones de gran tamaño, la lluvia acumulada puede ser el factor más destructivo. Las zonas montañosas de Taiwán son especialmente sensibles a deslizamientos de tierra, mientras que las áreas urbanas pueden sufrir inundaciones repentinas si el drenaje queda superado.

China encara otro golpe tras las inundaciones de Maysak

La tercera clave es el contexto chino. Bavi llega cuando varias regiones del sur del país todavía hacen balance de los daños causados por Maysak. La tormenta dejó lluvias récord en Guangxi, con acumulados de entre 10 y 40 centímetros en algunas zonas y más de 90 centímetros en las áreas más afectadas. Más de 130.000 personas han sido evacuadas y los equipos de rescate han utilizado drones y miles de embarcaciones para llegar a residentes atrapados.

El caso más grave se ha registrado en Hengzhou, donde la rotura parcial de una presa de embalse provocó una avenida de agua que causó 26 muertes, según las autoridades. Además, más de 10.000 estudiantes y profesores tuvieron que ser rescatados en Guigang, una ciudad golpeada por las inundaciones.

La llegada de un nuevo tifón puede complicar las tareas de limpieza, reparación y asistencia. Carreteras dañadas, suelos saturados de agua, redes eléctricas frágiles y zonas agrícolas inundadas aumentan el riesgo de que un segundo temporal tenga efectos más severos que si llegara en condiciones normales.

Recreación editorial de cómo el sur de China continúa las labores de rescate y limpieza tras las inundaciones provocadas por Maysak mientras se aproxima Bavi.

Okinawa y las aerolíneas también sienten el impacto

Japón también está en alerta, especialmente en Okinawa y en las islas del sur. La Agencia Meteorológica de Japón clasificaba a Bavi como un tifón grande y muy fuerte, con presión central de 925 hPa y vientos de 100 nudos en la actualización consultada este jueves.

El impacto se nota ya en el transporte. Existen cancelaciones de vuelos por parte de Japan Airlines y All Nippon Airways, con miles de pasajeros afectados entre vuelos domésticos e internacionales. La interrupción aérea es habitual cuando los tifones amenazan islas expuestas, ya que el viento lateral, la lluvia intensa y el cierre preventivo de aeropuertos pueden hacer inseguras las operaciones.

La situación también puede afectar al turismo, la pesca y el comercio marítimo regional. En el Pacífico occidental, los tifones de gran tamaño obligan a modificar rutas, retrasar cargas y suspender actividades portuarias. Esto tiene un efecto económico inmediato en zonas costeras donde la logística y la pesca dependen de ventanas meteorológicas estables.

El clima extremo vuelve a poner a prueba la resiliencia asiática

China podría afrontar una temporada especialmente difícil, con hasta seis tifones previstos en julio en el Pacífico noroccidental y el mar de China Meridional, por encima de la media de 3,8. De ellos, hasta tres podrían tocar tierra, también por encima del promedio habitual.

Los científicos citados por Reuters vinculan el aumento del riesgo a una combinación de cambio climático y posible aparición de El Niño, un fenómeno que puede elevar temperaturas y favorecer sistemas tropicales más intensos. El problema no es solo que haya tormentas fuertes, sino que lleguen con menor margen de recuperación entre un episodio y otro.

Ese encadenamiento de impactos es lo que más preocupa a los expertos. Una región puede resistir un temporal aislado, pero resulta mucho más difícil recuperarse cuando las inundaciones, los deslizamientos, los daños agrícolas y las evacuaciones se repiten en pocos días. En ese escenario, la resiliencia no depende únicamente de la fuerza de las infraestructuras, sino también de la capacidad de anticipación, coordinación y respuesta rápida.