India ha rechazado cerrar precipitadamente el acuerdo comercial con Estados Unidos y exige mejores condiciones antes de asumir nuevas concesiones. Nueva Delhi reclama ventajas arancelarias frente a competidores como China y garantías de que Washington no impondrá gravámenes adicionales después de la firma.
El acuerdo comercial entre India y Estados Unidos vuelve a atascarse
Las negociaciones entre India y Estados Unidos han entrado en una nueva fase de incertidumbre. Después de varios meses de conversaciones, ambos países no lograron cerrar un acuerdo provisional durante la reciente visita a Nueva Delhi del representante comercial estadounidense, Jamieson Greer.
El Gobierno de Narendra Modi considera que la oferta presentada por Washington no ofrece suficientes garantías para justificar nuevas concesiones. India reclama que sus exportaciones reciban un trato arancelario más favorable que el concedido a competidores directos, especialmente China, Vietnam y otros grandes productores asiáticos.
Nueva Delhi también exige que Estados Unidos se comprometa a no introducir nuevos gravámenes una vez firmado el pacto. Sin esa garantía, las autoridades indias consideran que podrían aceptar una reducción de barreras comerciales y, posteriormente, enfrentarse a aranceles adicionales impulsados por nuevas investigaciones estadounidenses.
La posición oficial no supone una ruptura definitiva de las conversaciones. India mantiene su interés en alcanzar un acuerdo, pero ha dejado claro que no aceptará un calendario impuesto por Washington ni sacrificará sectores considerados estratégicos.

Recreación editorial de las dos delegaciones que mantienen abiertas las conversaciones, aunque India rechaza cerrar un pacto sin garantías arancelarias suficientes.
La agricultura se convierte en la principal línea roja de India
El acceso al mercado agrícola indio continúa siendo uno de los mayores obstáculos. Estados Unidos busca una reducción de los aranceles y las restricciones que afectan a varios productos alimentarios, entre ellos frutos secos, aceites vegetales, frutas procesadas, cereales para alimentación animal, vinos y bebidas espirituosas.
El marco anunciado en febrero contemplaba que India redujera o eliminara los aranceles sobre todos los bienes industriales estadounidenses y sobre una amplia selección de productos agrícolas. A cambio, Washington aplicaría condiciones más favorables a determinadas exportaciones indias.
Sin embargo, el Ejecutivo de Modi intenta evitar cualquier medida que pueda perjudicar a los agricultores nacionales. La agricultura tiene un enorme peso social y político en India, donde millones de familias dependen directamente de pequeñas explotaciones.
Abrir completamente el mercado a productos estadounidenses más competitivos podría generar protestas y aumentar la presión sobre los precios internos. Por ese motivo, Nueva Delhi insiste en mantener protegidos sectores sensibles como los productos lácteos, determinados cereales y otros alimentos básicos.
La resistencia no es nueva. India también ha excluido productos agrícolas sensibles de otros pactos comerciales, incluido el negociado con la Unión Europea.

Recreación editorial de la protección de los agricultores y del mercado alimentario constituye una de las principales líneas rojas del Gobierno de Narendra Modi.
Washington amenaza con nuevos aranceles
La falta de acuerdo coincide con una nueva ofensiva arancelaria de la Administración de Donald Trump. La mayoría de los productos indios están actualmente sujetos a un gravamen estadounidense del 10 %, pero Washington estudia medidas adicionales que podrían entrar en vigor durante julio.
La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos ha propuesto aranceles de hasta el 12,5 % sobre productos procedentes de decenas de países, incluida India. Washington argumenta que estos territorios no hacen lo suficiente para impedir la entrada de bienes producidos mediante trabajo forzoso en sus cadenas de suministro.
India rechaza estas acusaciones y teme que los nuevos gravámenes terminen acumulándose sobre los ya existentes. También existe otra investigación estadounidense relacionada con la supuesta sobrecapacidad industrial de varios países.
Las autoridades indias quieren conocer el resultado de esas investigaciones antes de cerrar el pacto. Su objetivo es evitar que un acuerdo presentado como favorable quede neutralizado por nuevos impuestos fronterizos pocos meses después.
Esta incertidumbre afecta especialmente a sectores como el textil, la joyería, los componentes industriales, el calzado y determinados productos manufacturados, cuya competitividad depende de diferencias arancelarias relativamente pequeñas.
India llega con una posición económica más fuerte
Nueva Delhi considera que ya no necesita aceptar un acuerdo rápido para evitar una crisis económica. Las exportaciones indias han mantenido un comportamiento positivo y el país ha ampliado sus relaciones con otros mercados.
Las exportaciones totales de bienes y servicios de India crecieron cerca de un 15 % durante abril y mayo de 2026, según los últimos datos difundidos por el Ministerio de Comercio indio. Las ventas al exterior alcanzaron aproximadamente 162.690 millones de dólares durante ese periodo.
Además, las exportaciones indias a los países del Golfo se han recuperado después de las alteraciones provocadas por el conflicto en Oriente Medio. Las ventas a Estados Unidos también aumentaron hasta alcanzar unos 17.290 millones de dólares durante abril y mayo.
Esta evolución proporciona a Modi un mayor margen para prolongar las negociaciones. El Gobierno indio considera que su crecimiento económico, la diversificación de sus exportaciones y su relevancia geopolítica le permiten resistir la presión estadounidense.
Estados Unidos sigue siendo, no obstante, un mercado fundamental. El comercio bilateral de bienes alcanzó aproximadamente 149.400 millones de dólares en 2025. Washington exportó productos por valor de 45.600 millones e importó mercancías indias por unos 103.800 millones, dejando un déficit estadounidense de 58.200 millones.

Infografía sobre las principales claves del acuerdo comercial entre India y Estados Unidos, con los aranceles, la agricultura, las exportaciones y los nuevos pactos internacionales como ejes de la negociación.
Reino Unido y la Unión Europea refuerzan la estrategia de Modi
La principal diferencia respecto a negociaciones anteriores es que India dispone ahora de más alternativas comerciales. El acuerdo de libre comercio con Reino Unido comenzará a aplicarse el 15 de julio de 2026.
El pacto reducirá los aranceles indios sobre productos británicos como automóviles y whisky, mientras que Reino Unido facilitará la entrada de ropa, calzado y determinados alimentos procedentes de India. Londres calcula que el acuerdo podría aumentar el comercio bilateral en 25.500 millones de libras a largo plazo.
India también ha concluido las negociaciones de un amplio acuerdo comercial con la Unión Europea. La firma formal está prevista antes de que finalice 2026, mientras que su entrada en vigor dependerá del proceso de ratificación.
El tratado europeo contempla eliminar o reducir los aranceles sobre el 96,6 % del comercio bilateral medido por su valor. Bruselas espera que las empresas europeas ahorren alrededor de 4.000 millones de euros anuales en derechos aduaneros.
Estos pactos reducen la dependencia india del mercado estadounidense y permiten a Nueva Delhi negociar con mayor firmeza. También reflejan una tendencia internacional: numerosos países están diversificando sus relaciones comerciales para protegerse frente a los cambios arancelarios de Washington.
El acuerdo anunciado en febrero continúa incompleto
La Casa Blanca presentó en febrero el entendimiento con India como un acuerdo histórico. El marco incluía una reducción de barreras comerciales, compras indias de productos estadounidenses y compromisos relacionados con energía, tecnología y productos industriales.
India manifestó entonces su intención de adquirir más de 500.000 millones de dólares en energía, tecnología de la información, carbón y otros bienes estadounidenses durante los próximos años. Estados Unidos, por su parte, ofrecía mejorar el acceso de determinados productos indios.
Sin embargo, aquel anuncio establecía principalmente las bases de un acuerdo provisional. Los equipos negociadores todavía debían concretar los aranceles, las excepciones, las reglas de origen y las garantías jurídicas.
Una posterior decisión del Tribunal Supremo estadounidense contra parte de la política arancelaria de Trump modificó el escenario y debilitó algunos de los compromisos iniciales. Las nuevas investigaciones comerciales abiertas por Washington añadieron más incertidumbre.
Por tanto, el fracaso de la última ronda no representa la anulación de un tratado plenamente vigente. Refleja la dificultad para convertir una declaración política en un documento definitivo capaz de proteger los intereses de ambas economías.

