Un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos mató a tiros a un colombiano de 26 años durante una operación en Biddeford, Maine. El Departamento de Seguridad Nacional sostiene que el conductor intentó huir y generó un riesgo para la seguridad, pero las autoridades han admitido que no era la persona buscada. El FBI y la Oficina del Inspector General investigan lo ocurrido.
Un agente de ICE mata a un colombiano en Maine
Un ciudadano colombiano de 26 años murió este lunes 13 de julio después de recibir disparos de un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos, conocido por sus siglas en inglés como ICE. El suceso ocurrió en Biddeford, una ciudad costera del Estado de Maine situada aproximadamente a 24 kilómetros de Portland.
Las autoridades estadounidenses todavía no habían difundido oficialmente la identidad de la víctima durante las primeras horas posteriores al tiroteo. Dos organizaciones defensoras de los inmigrantes, Maine Immigrants’ Rights Coalition y Presente! Maine, confirmaron su nacionalidad y edad. También aseguraron que el joven tenía autorización para trabajar en Estados Unidos y disponía de número de la Seguridad Social.
La Embajada de Colombia en Estados Unidos confirmó posteriormente que estaba en contacto con las autoridades estadounidenses y que prestaba asistencia consular a la familia. La víctima vivía en la zona con su esposa y una hija pequeña, según residentes citados por Associated Press.
El caso ha provocado protestas en Biddeford y nuevas críticas contra los procedimientos empleados por los agentes federales durante las operaciones migratorias. Se trata del segundo tiroteo mortal protagonizado por un agente del ICE en menos de una semana.

Recreación editorial del FBI, la Oficina del Inspector General y las autoridades de Maine investigan la trayectoria de los disparos y el movimiento del vehículo. Recreación editorial basada en fuentes oficiales.
El colombiano no era la persona que buscaban los agentes
Los agentes del ICE vigilaban una vivienda vinculada con una persona que tenía una orden definitiva de expulsión de Estados Unidos. El operativo pretendía localizar y detener a ese individuo, según la explicación difundida por el Departamento de Seguridad Nacional, organismo del que depende la agencia migratoria.
El senador independiente por Maine Angus King informó inicialmente de que el responsable de Seguridad Nacional le había trasladado que el hombre abatido era el objetivo de una orden relacionada con su situación migratoria. Sin embargo, el departamento rectificó posteriormente esa información y comunicó al senador que la víctima no era la persona buscada.
La aclaración ha aumentado las dudas sobre las circunstancias del operativo. El colombiano habría salido en un vehículo desde la dirección que estaba siendo vigilada, pero las autoridades no han explicado qué relación mantenía con la persona que tenía pendiente la orden de deportación ni por qué los agentes decidieron interceptarlo.
El Departamento de Seguridad Nacional tampoco ha detallado si los agentes comprobaron la identidad del conductor antes de intentar detenerlo. Esta cuestión será uno de los elementos centrales de la investigación, junto con la secuencia exacta de los disparos y el momento en el que el vehículo comenzó a desplazarse de manera descontrolada.
El Gobierno alega un riesgo para la seguridad pública
La versión oficial sostiene que los agentes intentaron detener el automóvil después de que saliera de la vivienda vigilada. El vehículo habría tratado de abandonar el lugar y uno de los agentes disparó porque temió por la seguridad pública.
Angus King explicó que el responsable de Seguridad Nacional le había comunicado que el conductor intentó utilizar el vehículo como un arma contra los agentes. No obstante, el breve comunicado publicado por el departamento no afirmó directamente que el colombiano tratara de atropellarlos y se limitó a señalar que el automóvil intentó huir.
Esta diferencia entre las explicaciones ha impedido establecer con claridad qué ocurrió inmediatamente antes de los disparos. Las autoridades tampoco han revelado cuántos agentes participaron, cuántas veces dispararon ni a qué distancia se encontraban del vehículo.
El automóvil terminó circulando por la calle con daños visibles y varios impactos en el parabrisas. Un vehículo de los agentes volvió a golpearlo para detener su desplazamiento, según los testimonios y las imágenes descritas por medios estadounidenses.
Los testigos cuestionan la secuencia oficial
Varios residentes de Biddeford han ofrecido testimonios que no coinciden completamente con la explicación inicial de las autoridades federales. Daniel Boucher, que observó parte del incidente desde un apartamento cercano, relató que vio el vehículo del colombiano atravesado respecto al bordillo y una camioneta situada detrás.
El testigo aseguró que el conductor ya parecía estar gravemente herido cuando el automóvil comenzó a desplazarse. Las imágenes de una cámara de seguridad cercana habrían mostrado el coche avanzando hacia una intersección después de producirse los disparos.
Cory Poulin, cuya familia administra un negocio en las inmediaciones, explicó que el vehículo parecía moverse sin control antes de que varios agentes corrieran hacia la intersección. Uno de ellos utilizó una camioneta para detenerlo. Poulin entregó las grabaciones a la Policía Estatal de Maine y evitó publicarlas mientras continúa la investigación.
Estos relatos no permiten determinar por sí solos si el agente actuó justificadamente. Sin embargo, plantean interrogantes sobre si el coche representaba una amenaza cuando se efectuaron los disparos o si comenzó a moverse después de que el conductor ya hubiera sido alcanzado.
Los agentes no llevaban cámaras corporales
Los agentes implicados no disponían de cámaras corporales durante el operativo, según la información trasladada por Angus King. La ausencia de esas grabaciones complica la reconstrucción de los segundos previos al uso del arma y aumenta la importancia de los vídeos de seguridad, las pruebas balísticas y las declaraciones de los testigos.
El Departamento de Seguridad Nacional notificó lo sucedido a su Oficina del Inspector General. El FBI también acudió al lugar, junto con la Policía de Biddeford, la Policía Estatal de Maine, la Fiscalía estatal y la oficina forense.
La investigación deberá establecer la trayectoria de los disparos, la posición de los agentes y del automóvil, las instrucciones que recibió el conductor y el tiempo transcurrido entre el intento de interceptarlo y el momento en el que se abrió fuego.
La gobernadora de Maine, Janet Mills, confirmó que las autoridades estatales estaban colaborando con los investigadores federales para determinar los hechos. Posteriormente calificó de especialmente preocupante la información de que el fallecido no era el objetivo de la operación.
La muerte provoca protestas en Biddeford
Decenas de personas comenzaron a concentrarse cerca del lugar pocas horas después del tiroteo. Los manifestantes organizaron una vigilia y reclamaron una investigación independiente, transparencia y responsabilidades por la muerte del joven colombiano.
El alcalde de Biddeford, Liam LaFountain, pidió una investigación completa, exhaustiva y transparente. La protesta contó también con la presencia de vecinos y representantes municipales preocupados por el incremento de las operaciones migratorias en la zona.
Las organizaciones Maine Immigrants’ Rights Coalition y Presente! Maine describieron la muerte como devastadora e inaceptable. La familia se puso en contacto con representantes de la coalición, aunque no realizó declaraciones públicas inmediatas.
Las imágenes difundidas desde Biddeford mostraron a investigadores examinando la calle, vehículos retirados en grúas y grupos de ciudadanos reunidos en un parque cercano. Las autoridades pidieron evitar conclusiones antes de finalizar las diligencias.

Recreación editorial Vecinos de Biddeford reclaman una investigación transparente sobre la muerte del ciudadano colombiano durante el operativo migratorio. Recreación editorial.
El segundo caso mortal del ICE en seis días
La muerte del colombiano se produjo seis días después de otro tiroteo mortal durante una operación migratoria en Houston, Texas. En aquel caso, un agente del ICE mató a Lorenzo Salgado Araujo, un ciudadano mexicano que llevaba décadas residiendo en Estados Unidos.
El Departamento de Seguridad Nacional afirmó que Salgado intentó embestir un vehículo policial y puso en peligro a los agentes. Sus familiares y algunos testigos cuestionaron esa explicación y reclamaron una investigación independiente.
Los dos episodios presentan algunas coincidencias: ambos ocurrieron durante intervenciones relacionadas con personas distintas de las inicialmente buscadas, los agentes alegaron que los vehículos representaban una amenaza y no existían grabaciones de cámaras corporales que mostraran toda la secuencia.
La proximidad entre ambos casos ha reabierto el debate sobre el uso de la fuerza durante las operaciones del ICE y sobre los mecanismos de supervisión de los agentes federales. Las conclusiones de las investigaciones serán determinantes para establecer si los disparos cumplieron los protocolos legales.

