El estadounidense Lacey Mrzena se ha convertido en el personaje más viral de los Sanfermines 2026 después de correr los encierros caracterizado como el Joker. Su notoriedad terminó en polémica cuando utilizó un teléfono móvil delante de los toros y, días después, trató de escalar una fachada para contemplar otro encierro. La Policía Municipal intervino en ambos episodios.
El Joker de San Fermín pasa de fenómeno viral a protagonista de la polémica
Cabello verde, rostro pintado de blanco, ojos oscurecidos, una gran sonrisa roja y el tradicional pañuelo de las fiestas. Esta ha sido la imagen con la que el estadounidense Lacey Mrzena ha conseguido destacar entre los miles de corredores vestidos de blanco y rojo que participan en los encierros de Pamplona.
El joven, procedente de Chicago, apareció caracterizado como el célebre villano de los cómics durante el primer encierro de los Sanfermines, celebrado el 7 de julio con toros de Fuente Ymbro. Desde ese momento, su presencia delante de las cámaras y de las reses se convirtió en uno de los fenómenos más compartidos de las fiestas.
Mrzena continuó presentándose en el recorrido durante los días siguientes, modificando algunos detalles de su maquillaje, pero manteniendo los elementos que permitían reconocerlo inmediatamente. Su caracterización despertó inicialmente curiosidad entre corredores, espectadores y medios internacionales.
La combinación entre un personaje mundialmente conocido, uno de los acontecimientos festivos más fotografiados de España y la difusión inmediata en redes sociales convirtió al llamado Joker de San Fermín en una figura habitual de las retransmisiones televisivas.
Sin embargo, el foco dejó de estar únicamente en su apariencia cuando comenzó a protagonizar comportamientos contrarios a las normas de seguridad del encierro.

Infografía sobre el corredor conocido como el “Joker de San Fermín”, las normas que incumplió durante los encierros y la sanción de hasta 6.000 euros a la que se enfrenta.
Un teléfono móvil delante de las astas originó la sanción
El incidente principal ocurrió el sábado 11 de julio, durante el quinto encierro, protagonizado por los toros de José Escolar. El estadounidense consiguió situarse en el tramo final de la carrera, cerca del callejón de entrada a la plaza de toros.
Mientras corría delante de uno de los animales, sacó un teléfono móvil, levantó el dispositivo y comenzó a grabarse. Las imágenes permitieron identificar claramente tanto al corredor como la conducta que estaba realizando.
Una vez finalizada la carrera, agentes de la Policía Municipal lo interceptaron dentro de la plaza de toros, lo identificaron y le comunicaron la propuesta de sanción. La intervención también le impidió participar en la posterior suelta de vaquillas.
El uso de teléfonos, cámaras o cualquier dispositivo de grabación dentro del recorrido está expresamente prohibido. El objetivo de la norma no es impedir la difusión de imágenes, sino evitar que los corredores pierdan la atención en un espacio en el que cualquier distracción puede provocar una caída, un montón o una embestida.
En una carrera con toros bravos, cabestros y centenares de participantes, una persona pendiente de la pantalla puede alterar la trayectoria de quienes se encuentran a su alrededor. La conducta, por tanto, no representa únicamente un peligro para quien sostiene el móvil.

Recreación editorial sobre el uso de teléfonos y cámaras dentro del recorrido está prohibido por el riesgo que supone para el corredor y para el resto de participantes. Recreación editorial basada en información de El País y RTVE.
La multa puede oscilar entre 601 y 6.000 euros
La infracción atribuida al corredor está considerada grave. La sanción prevista por utilizar un dispositivo de grabación sin autorización dentro del recorrido puede situarse entre 601 y 6.000 euros.
La cantidad definitiva dependerá del expediente administrativo y de la valoración de circunstancias como el riesgo generado, la conducta mantenida y el cumplimiento de las instrucciones de los agentes. La cifra de 6.000 euros representa el máximo previsto para una infracción grave, no una multa definitiva ya impuesta.
Las infracciones leves pueden ser castigadas con importes de hasta 600 euros. En esta categoría se encuentran determinados comportamientos relacionados con el calzado inadecuado, la presencia en zonas prohibidas o el incumplimiento de los límites establecidos por los servicios de seguridad.
Por encima se sitúan las infracciones muy graves, con sanciones que pueden ir desde los 6.001 hasta los 60.000 euros. Estas se reservan para actuaciones que generen un peligro inmediato y especialmente elevado durante la carrera.
La normativa demuestra que el encierro, aunque pueda ofrecer desde fuera una imagen espontánea o incluso caótica, está sometido a reglas precisas destinadas a mantener despejado el recorrido y reducir los riesgos.
La Policía volvió a apartarlo del recorrido
La propuesta de sanción no puso fin a la presencia de Mrzena en las calles de Pamplona. Al día siguiente regresó al recorrido del sexto encierro, aunque esta vez lo hizo sin el maquillaje completo que lo había convertido en una figura fácilmente identificable.
Los agentes volvieron a reconocerlo y lo apartaron antes de que comenzara la carrera de los toros de La Palmosilla. El estadounidense reaccionó publicando varios mensajes en sus redes sociales, donde sostuvo que estaba siendo objeto de prejuicios y afirmó: “Me están discriminando”.
La polémica continuó durante el séptimo encierro, celebrado el lunes 13 de julio con los toros de Miura. En esa ocasión, intentó escalar la fachada de un edificio situado en la plaza Consistorial para acceder a un balcón desde el que contemplar la carrera.
La maniobra provocó una nueva intervención de la Policía Municipal. Subirse a fachadas, árboles, farolas, mobiliario urbano u otros elementos próximos al recorrido también aparece expresamente prohibido en el Bando de San Fermín 2026.
Este segundo tipo de conducta puede generar riesgos distintos a los de correr con un teléfono. Una caída desde una fachada puede causar lesiones a la persona que escala y a los espectadores situados debajo, además de obligar a los agentes a abandonar temporalmente otras funciones del dispositivo.

Recreación editorial de la Policía Municipal que intervino después de que el corredor incumpliera las normas de seguridad y tratara posteriormente de acceder a una fachada de la plaza Consistorial. Recreación editorial.
Disfrazarse del Joker no está expresamente prohibido
Uno de los aspectos que más confusión ha generado es si la caracterización del estadounidense incumple por sí misma la normativa. El Bando de San Fermín no prohíbe expresamente vestirse como un personaje de ficción.
Sí impide utilizar prendas que dificulten el normal desarrollo de la carrera o llevar objetos que comprometan el orden y la seguridad. También prohíbe tocar a las reses, llamar su atención, correr hacia ellas, interferir en el trabajo de los pastores o permanecer en el recorrido en condiciones físicas inadecuadas.
Por tanto, el problema no es el cabello verde, el maquillaje blanco o la sonrisa roja. La actuación policial se relaciona con el teléfono móvil, el intento de acceder nuevamente al recorrido y la escalada de una fachada.
La distinción es importante para evitar que el caso se interprete como una sanción por la apariencia del corredor. La Policía debe valorar conductas concretas y su posible impacto sobre la seguridad, independientemente de la notoriedad o del vestuario de quien las realiza.
Las redes sociales aumentan las imprudencias en el encierro
El episodio refleja un desafío creciente para la organización: la búsqueda de imágenes personales cada vez más espectaculares. La retransmisión mundial de los encierros y la posibilidad de conseguir millones de visualizaciones pueden incentivar a algunos participantes a asumir riesgos adicionales.
Durante los Sanfermines 2026, la Policía Municipal había requisado más de 50 gafas provistas de cámaras de grabación. Estos dispositivos permiten captar la carrera sin llevar aparentemente un teléfono en la mano, pero también están sujetos a la prohibición de grabar sin autorización dentro del recorrido.
La normativa municipal menciona de manera expresa los teléfonos móviles, las máquinas fotográficas, las cámaras de vídeo y otros aparatos capaces de registrar imágenes o sonido.
El objetivo es que los participantes permanezcan concentrados en la manada, los corredores, las indicaciones de los pastores y las posibles vías de salida. El encierro no ofrece margen para repetir una toma ni corregir un error pensado para las redes sociales.
Una notoriedad construida entre la curiosidad y el rechazo
El Joker ha conseguido uno de sus objetivos: convertirse en una de las imágenes más reconocibles de los Sanfermines 2026. Numerosas personas se han acercado a fotografiarse con él y su presencia ha generado miles de comentarios.
Sin embargo, esa popularidad ha quedado asociada también a la intervención policial y al debate sobre los límites de la búsqueda de notoriedad. Lo que comenzó como una caracterización llamativa ha terminado transformándose en un caso sobre la seguridad colectiva.
El encierro permite una participación abierta, pero exige que quienes entren en el recorrido comprendan la peligrosidad del acto. Las normas pretenden proteger tanto a los corredores experimentados como a quienes participan por primera vez.
La libertad para destacar o utilizar una apariencia diferente termina en el momento en que una acción puede poner en peligro a otras personas o interferir con los servicios encargados de controlar la carrera.

