México registró 34.968 millones de dólares de inversión extranjera directa durante el primer semestre de 2026, el mayor volumen documentado para ese periodo. Sin embargo, detrás del récord aparece una señal que invita a la cautela: casi nueve de cada diez dólares procedieron de beneficios reinvertidos por compañías que ya operaban en el país, mientras las inversiones destinadas a nuevos proyectos descendieron con fuerza.
México alcanza un récord de inversión extranjera en 2026
La inversión extranjera en México en 2026 alcanzó los 34.968 millones de dólares entre enero y junio, según los datos difundidos por la Secretaría de Economía. La cifra supera en un 2,1 % los 34.265 millones registrados en el mismo periodo de 2025 y constituye un máximo histórico para un primer semestre.
La evolución a largo plazo muestra un crecimiento más pronunciado. La captación de inversión extranjera prácticamente se ha duplicado respecto a los niveles registrados cinco años atrás, con un aumento acumulado cercano al 90 % frente al primer semestre de 2021.
El dato consolida la posición de México como uno de los principales destinos de capital internacional de América Latina y refleja el atractivo que mantiene el país como plataforma industrial integrada en las cadenas productivas de Norteamérica.
Sin embargo, la composición de esos flujos ofrece una imagen más compleja que el titular del récord.
La reinversión de utilidades alcanzó aproximadamente 30.957 millones de dólares, equivalentes al 88,5 % de toda la inversión extranjera directa recibida durante el semestre. Se trata esencialmente de beneficios obtenidos por empresas extranjeras que ya tienen presencia en México y que deciden mantener o ampliar parte de ese capital dentro del país.
Este comportamiento indica confianza por parte de compañías instaladas en el mercado mexicano, aunque no significa necesariamente que estén llegando nuevas empresas al mismo ritmo.
Las nuevas inversiones caen un 42 %
El principal contrapunto aparece en las inversiones destinadas a proyectos completamente nuevos.
Durante los primeros seis meses de 2026 alcanzaron aproximadamente 2.726 millones de dólares, frente a los 4.749 millones contabilizados durante el mismo periodo de 2025. Esto supone un descenso interanual cercano al 42 %.
La diferencia es importante para interpretar correctamente el récord.
Una economía puede aumentar su inversión extranjera mediante la ampliación de fábricas existentes, adquisiciones empresariales o reinversión de beneficios, pero la llegada de proyectos nuevos suele considerarse especialmente relevante porque puede implicar construcción de instalaciones, contratación de trabajadores y creación de nuevas cadenas de proveedores.
También existen señales de moderación si se observa exclusivamente el segundo trimestre.
Entre abril y junio, México recibió alrededor de 10.464 millones de dólares de inversión extranjera, frente a 10.848 millones en el mismo periodo del año anterior, lo que representa una caída aproximada del 3,5 %.
La Secretaría de Economía atribuye esta comparación negativa al excepcional crecimiento registrado durante el segundo trimestre de 2025 y sostiene que no supone necesariamente un cambio estructural en la tendencia de inversión.

Recreación editorial de las nuevas inversiones extranjeras descendieron alrededor de un 42 % interanual pese al récord global de capital recibido por México.
La manufactura y la inteligencia artificial impulsan el capital
El sector manufacturero continúa siendo el principal destino de la inversión internacional.
Entre enero y junio recibió aproximadamente 13.482 millones de dólares, equivalentes al 38,6 % del total de la IED, después de crecer alrededor de un 9,3 % respecto al mismo periodo del año anterior.
Dentro de esta actividad destaca especialmente la fabricación de equipos informáticos, componentes electrónicos y sistemas de comunicación, una transformación estrechamente relacionada con la expansión mundial de la infraestructura necesaria para la inteligencia artificial.
México se ha convertido progresivamente en una pieza estratégica de la cadena tecnológica norteamericana.
La proximidad geográfica con Estados Unidos, la infraestructura industrial desarrollada durante décadas y las ventajas comerciales derivadas del T-MEC han favorecido la instalación y ampliación de fábricas relacionadas con electrónica, servidores y equipamiento tecnológico.
Financial Times informó recientemente de que México se ha convertido además en un proveedor esencial para la expansión estadounidense de centros de datos destinados a inteligencia artificial. El país representa una parte muy significativa de las importaciones estadounidenses de servidores utilizados en estas infraestructuras.
Este fenómeno está modificando parcialmente el perfil exportador mexicano, tradicionalmente dominado por sectores como la automoción.
Estados Unidos aporta casi la mitad y España ocupa el segundo lugar
La procedencia geográfica de la inversión confirma la extraordinaria integración económica entre México y Estados Unidos.
Las empresas estadounidenses aportaron 16.871 millones de dólares durante el primer semestre, equivalentes aproximadamente al 48,2 % de toda la inversión extranjera recibida por México.
España se situó como el segundo mayor origen del capital, con unos 4.954 millones de dólares, equivalentes al 14,2 %, mientras Canadá ocupó el tercer puesto con aproximadamente 1.741 millones, un 5 % del total.
Solo Estados Unidos y Canadá sumaron más de la mitad de todos los flujos de inversión.
La elevada dependencia de Norteamérica explica también por qué las negociaciones comerciales entre Washington, Ciudad de México y Ottawa son observadas de cerca por empresas e inversores.
México ha quedado por el momento fuera de algunas de las últimas medidas arancelarias anunciadas por Estados Unidos contra Canadá, pero el aumento de las tensiones comerciales vuelve a introducir incertidumbre sobre la futura evolución del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).

Recreación editorial de Estados Unidos y Canadá concentran más de la mitad de la inversión extranjera recibida por México, reflejo de la integración económica de Norteamérica.
El T-MEC se convierte en una de las grandes incógnitas
Las perspectivas de inversión durante los próximos meses dependerán en buena medida de la claridad que consigan las empresas sobre las reglas comerciales en Norteamérica.
El Gobierno mexicano continúa negociando con Washington diferentes cuestiones relacionadas con acero, aluminio, cadenas de suministro y comercio regional. El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, ha defendido recientemente que las conversaciones con Estados Unidos siguen avanzando.
Para las multinacionales, la estabilidad del acuerdo comercial es especialmente relevante a la hora de decidir inversiones que pueden comprometer cientos o miles de millones de dólares durante décadas.
Las fábricas de automóviles, componentes electrónicos, maquinaria o servidores necesitan conocer con suficiente anticipación las condiciones bajo las que podrán exportar desde México hacia el mercado estadounidense.
La caída de las inversiones nuevas durante 2026 podría reflejar, al menos parcialmente, esa mayor cautela empresarial.
Al mismo tiempo, México conserva ventajas difíciles de reproducir para otros países: una extensa base industrial, proximidad física al mayor mercado consumidor del mundo, costes competitivos y décadas de integración productiva con Estados Unidos.
Un peso fuerte añade estabilidad, pero también desafíos
Otro elemento que está influyendo en la percepción internacional es la evolución del peso mexicano.
La moneda se ha fortalecido durante 2026 frente al dólar y se ha situado entre las divisas emergentes con mejor comportamiento. Una moneda estable puede reducir determinados riesgos financieros para los inversores extranjeros y mejorar la percepción internacional de una economía.
No obstante, un peso muy apreciado también puede encarecer las exportaciones mexicanas y reducir parte de la ventaja competitiva de determinados fabricantes.
El Banco de México decidió recientemente mantener su tasa de referencia en el 6,5 % y ha señalado que podría prolongar la pausa en las reducciones de tipos mientras evalúa la evolución de la inflación y del escenario internacional.
La combinación de estabilidad financiera, manufactura tecnológica y acceso privilegiado al mercado estadounidense seguirá siendo fundamental para determinar si México consigue transformar el actual récord de inversión en una nueva oleada de proyectos productivos.

