Acuerdo de minerales estratégicos entre Chile, Argentina, Bolivia y Perú para impulsar cobre y litio

Chile, Argentina, Bolivia y Perú se alían por el cobre y el litio para ganar peso mundial

Chile, Argentina, Bolivia y Perú han dado un paso conjunto para convertir su enorme riqueza mineral en una ventaja geopolítica y económica. Los cuatro países han firmado en Santiago una declaración sobre minerales estratégicos destinada a reforzar la cooperación, atraer inversiones y posicionar a Sudamérica como proveedor fiable de materias primas esenciales para la transición energética y las nuevas tecnologías.

Cuatro países buscan una posición común ante el auge de los minerales estratégicos

La creciente competición mundial por el cobre, el litio y otros minerales críticos ha llevado a cuatro de las principales potencias mineras de Sudamérica a estrechar su cooperación.

Chile, Argentina, Bolivia y Perú firmaron el 28 de agosto en Santiago una declaración conjunta sobre minerales estratégicos durante el primer encuentro ministerial regional dedicado específicamente a esta cuestión.

El documento fue suscrito por el biministro chileno de Economía y Minería, Daniel Mas; el secretario de Minería de Argentina, Luis Lucero; el viceministro boliviano de Política Minera, Regulación y Fiscalización, Walter Landívar; y el ministro de Energía y Minas de Perú, Guillermo Shinno.

El objetivo declarado es aprovechar de manera coordinada una de las mayores ventajas económicas de la región: su extraordinaria concentración de recursos minerales necesarios para fabricar baterías, redes eléctricas, vehículos eléctricos, sistemas de almacenamiento energético y numerosas infraestructuras tecnológicas.

La iniciativa pretende avanzar más allá de la simple extracción y exportación de materias primas. Los gobiernos quieren fortalecer la cooperación técnica, desarrollar cadenas de valor regionales, fomentar la innovación y facilitar nuevas inversiones.

También acordaron explorar apoyo técnico y financiero procedente de organismos multilaterales y promover convocatorias conjuntas en las que puedan participar instituciones públicas y compañías privadas en proyectos de investigación, innovación y fortalecimiento institucional.

Infografía sobre la alianza de minerales estratégicos firmada por Chile, Argentina, Bolivia y Perú, con los principales datos sobre cobre, litio, objetivos del acuerdo, retos de inversión y el peso creciente de Sudamérica en las cadenas globales de suministro.

El cobre y el litio colocan a Sudamérica en una posición privilegiada

La dimensión económica de la alianza se entiende mejor observando la concentración mundial de estos recursos.

Según el Fondo Monetario Internacional, Chile, Perú y México representan conjuntamente alrededor del 37% de la producción minera mundial de cobre, mientras que el denominado triángulo del litio formado por Argentina, Bolivia y Chile concentra aproximadamente la mitad de los recursos mundiales de litio.

Tres de los integrantes de ese triángulo participan ahora en la declaración firmada en Santiago, mientras que Perú añade al bloque su enorme capacidad en cobre.

El Servicio Geológico de Estados Unidos estima además que aproximadamente el 65% del cobre identificado en depósitos mundiales que todavía permanece sin extraer está concentrado en cinco países, entre ellos Chile y Perú.

La importancia del litio tampoco es menor. Los datos internacionales sitúan a Argentina, Bolivia y Chile entre los territorios con mayores recursos identificados del planeta.

Esta concentración proporciona a Sudamérica una ventaja difícil de replicar en un momento en el que Estados Unidos, Europa y Asia buscan diversificar sus cadenas de suministro y reducir los riesgos derivados de una excesiva dependencia de unos pocos proveedores.

El Banco Mundial ha advertido de que la región posee algunas de las reservas de cobre y litio más relevantes del mundo y considera que el desafío consiste ahora en transformar esa riqueza geológica en empleo, innovación, infraestructuras y desarrollo económico local.

Recreación editorial de Argentina, Bolivia y Chile concentran alrededor de la mitad de los recursos mundiales de litio, mientras Chile y Perú figuran entre las principales potencias internacionales del cobre.

La inteligencia artificial entra también en la carrera por los minerales

La transición energética ha sido durante años el principal argumento detrás del crecimiento de la demanda de minerales críticos, pero ahora se ha incorporado otro factor: el desarrollo acelerado de la inteligencia artificial y las infraestructuras digitales.

La construcción de redes eléctricas, centros de datos y nuevas instalaciones energéticas implica un uso intensivo de determinados metales, especialmente cobre.

Durante la presentación del acuerdo, el ministro chileno Daniel Mas defendió que la transición energética y el avance de la inteligencia artificial incrementarán de forma considerable la necesidad de minerales críticos durante la próxima década y sostuvo que las decisiones de los países productores afectarán directamente a la seguridad de las cadenas internacionales de suministro.

Esta nueva situación convierte a los grandes productores mineros latinoamericanos no solamente en exportadores de materias primas, sino también en actores estratégicos dentro de una industria cada vez más vinculada a la seguridad económica y tecnológica.

El Fondo Monetario Internacional sostiene precisamente que los minerales críticos representan una oportunidad para que América Latina aumente sus exportaciones y productividad, genere empleos de mayor calidad y retenga una proporción superior del valor económico asociado a sus recursos naturales.

El reto: dejar de limitarse a exportar materias primas

Uno de los mensajes centrales de la declaración firmada en Santiago es la necesidad de avanzar hacia actividades con mayor valor añadido.

Argentina destacó que el desafío no consiste únicamente en incrementar la producción y las exportaciones, sino en convertir los recursos minerales en desarrollo productivo y nuevas oportunidades económicas.

Perú planteó una posición similar y defendió que los minerales estratégicos deben contribuir a crear cadenas de suministro capaces de generar beneficios económicos y sociales dentro de los propios países productores.

El planteamiento abre la puerta a una cooperación que podría extenderse desde la exploración geológica y la extracción hasta la tecnología minera, formación profesional, procesamiento de minerales, logística e innovación.

El Banco Mundial considera precisamente que uno de los grandes desafíos para América Latina consiste en evitar que el crecimiento de la demanda mundial se traduzca únicamente en un aumento de las exportaciones de mineral sin procesar. Incrementar el contenido tecnológico y los servicios vinculados a la minería permitiría retener una parte mayor de la riqueza generada.

Chile y Argentina avanzan también con proyectos mineros fronterizos

La declaración regional llega además después de otros movimientos destinados a reforzar la integración minera sudamericana.

Un día antes de la firma, Chile y Argentina aprobaron protocolos específicos para facilitar la operación de los proyectos mineros Vicuña, NexoAndino y Filo Sur, localizados en áreas de la cordillera de los Andes próximas a la frontera entre la provincia argentina de San Juan y la región chilena de Atacama.

Los dos países trabajan dentro de su Tratado de Integración y Complementación Minera, un mecanismo que permite coordinar determinadas operaciones relacionadas con yacimientos situados a ambos lados de la frontera.

Chile considera esta experiencia bilateral un modelo que puede servir para ampliar la cooperación con Perú y Bolivia.

La declaración de Santiago contempla igualmente intercambiar experiencias relacionadas con fiscalización, geología, regulación, políticas públicas y formación de capital humano especializado.

Recreación editorial de los cuatro países han acordado impulsar la cooperación técnica, la inversión responsable y el desarrollo de cadenas regionales vinculadas a los minerales críticos.

Una alianza que mira al mercado mundial

El acuerdo no convierte todavía a Chile, Argentina, Bolivia y Perú en un bloque minero comparable a una organización internacional de productores. Su importancia reside, por ahora, en la decisión política de coordinar estrategias en un sector que adquiere cada vez mayor relevancia económica.

Los cuatro gobiernos pretenden presentarse ante inversores y socios internacionales como territorios capaces de proporcionar suministros estables mientras impulsan estándares ambientales y sociales y desarrollan cadenas productivas regionales.

La oportunidad es considerable, pero también lo son los desafíos.

La explotación de nuevos proyectos requiere enormes inversiones, infraestructuras, suministro energético y agua, además de procedimientos ambientales y acuerdos con las comunidades situadas en las zonas mineras.

Por eso, el verdadero alcance del pacto dependerá de su capacidad para transformar la declaración política en proyectos conjuntos, inversiones concretas y una mayor integración industrial.