Soldados de El Salvador en Haití patrullando las calles de Puerto Príncipe

Más de 2.000 soldados de El Salvador patrullan Haití: la operación de Bukele

Más de 2.000 soldados de El Salvador desplegados en Haití han comenzado a patrullar las calles de Puerto Príncipe mientras continúa la búsqueda de cuatro técnicos militares salvadoreños desaparecidos tras una emboscada de bandas armadas. La operación ordenada por Nayib Bukele supone una fuerte ampliación de la presencia salvadoreña en el país caribeño y abre interrogantes sobre el alcance que tendrá la misión.

Los soldados de El Salvador comienzan a patrullar Puerto Príncipe

El despliegue militar salvadoreño en Haití ha entrado en una nueva fase. Durante el viernes 30 de octubre, decenas de efectivos procedentes de El Salvador realizaron sus primeros patrullajes por las calles de Puerto Príncipe desde la llegada del contingente enviado por el Gobierno de Nayib Bukele.

Los soldados fueron vistos en la comuna de Tabarre, al noreste de la capital haitiana, y en las inmediaciones del aeropuerto internacional Toussaint Louverture. Los desplazamientos se realizaron con vehículos blindados y camiones militares y contaron con apoyo de helicópteros, según informó EFE desde Puerto Príncipe.

El objetivo inmediato declarado por San Salvador continúa siendo localizar a cuatro técnicos de aviación militar que desaparecieron después de que el vehículo en el que viajaban fuera atacado el pasado 18 de octubre en Croix-des-Bouquets, una de las áreas del entorno de Puerto Príncipe donde las organizaciones criminales mantienen una fuerte presencia.

La magnitud del dispositivo, sin embargo, va mucho más allá de los primeros grupos de fuerzas especiales enviados tras la emboscada. El Gobierno salvadoreño ha confirmado que actualmente hay más de 2.000 efectivos de su país desplegados en territorio haitiano. Reuters sitúa el contingente en torno a esa cifra y señala que podría llegar hasta aproximadamente 2.500 militares.

La desaparición de cuatro militares desencadenó la operación

La crisis comenzó cuando un vehículo blindado que transportaba a personal salvadoreño fue emboscado en una zona controlada por grupos armados.

Los cuatro desaparecidos son técnicos de aviación que participaban en la Fuerza de Supresión de Pandillas, conocida por sus siglas en inglés como GSF, el dispositivo multinacional respaldado por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para apoyar a las fuerzas haitianas frente a las organizaciones criminales.

Los ocupantes lograron abandonar el vehículo antes de que fuera incendiado, pero cuatro de ellos quedaron en paradero desconocido. Helicópteros enviados posteriormente hacia la zona también fueron atacados, mientras los enfrentamientos dificultaban las labores de búsqueda. AP calificó el episodio como el ataque de mayor envergadura contra la nueva fuerza internacional desde que comenzó sus operaciones.

Durante los días posteriores circularon informaciones sobre el hallazgo de varios cuerpos que podían pertenecer a los militares desaparecidos. Bukele rechazó públicamente esa posibilidad y aseguró que los restos entregados a las autoridades salvadoreñas no correspondían a sus hombres.

A 31 de octubre, la suerte de los cuatro técnicos continúa sin esclarecerse.

Recreación editorial de la desaparición de cuatro técnicos de aviación tras una emboscada del 18 de octubre desencadenó el despliegue salvadoreño.

Bukele amplía el objetivo y habla de combatir a las pandillas

Aunque la operación fue presentada inicialmente como una misión de rescate, las declaraciones posteriores de Nayib Bukele han ampliado el debate sobre sus objetivos.

El presidente salvadoreño ha defendido que el despliegue no constituye una invasión de Haití y asegura que sus fuerzas no pretenden actuar contra la población haitiana. Al mismo tiempo, ha vinculado explícitamente la operación con la lucha contra las organizaciones criminales que controlan amplias zonas del país.

Bukele afirmó esta semana que, después de la experiencia acumulada por El Salvador en su política contra las pandillas, sus fuerzas también tendrían capacidad para enfrentarse a los grupos criminales haitianos.

Reuters señala que el despliegue representa el primer gran ensayo internacional de la estrategia de seguridad que Bukele ha impulsado dentro de El Salvador, aunque especialistas advierten de que las condiciones de Haití son muy diferentes debido a la debilidad institucional, la fragmentación de las bandas, la disponibilidad de armamento y la profunda crisis humanitaria del país.

También permanecen cuestiones abiertas sobre la duración exacta de la operación, su estructura de mando y el papel que tendrá el contingente salvadoreño dentro de la fuerza multinacional.

Haití afronta una crisis de seguridad sin precedentes

El despliegue se produce en un momento especialmente delicado para Haití.

Las bandas armadas han extendido su influencia por Puerto Príncipe y otras zonas del país y han provocado el desplazamiento masivo de población. Naciones Unidas calcula que el número de desplazados internos se aproxima a 1,5 millones de personas, entre ellas más de 740.000 niños.

La Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos documentó además al menos 5.700 personas muertas o heridas por la actividad de las bandas o durante operaciones contra ellas entre el 1 de enero y el 11 de septiembre de 2026.

La situación ha convertido la recuperación de la seguridad en una condición imprescindible para reconstruir las instituciones y celebrar unas elecciones plenamente operativas.

De hecho, Haití acaba de volver a aplazar sus elecciones presidenciales y legislativas. La primera vuelta, inicialmente prevista para diciembre de 2026, ha sido trasladada al 18 de julio de 2027, después de años sin comicios nacionales.

La misión internacional sigue lejos de completar su despliegue

El dispositivo salvadoreño se integra en un escenario internacional más amplio.

El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas creó la Fuerza de Supresión de Pandillas para apoyar a la Policía Nacional de Haití y a las Fuerzas Armadas haitianas en operaciones contra las bandas, proteger infraestructuras esenciales y facilitar el acceso humanitario.

Recreación editorial de la Fuerza de Supresión de Pandillas respaldada por Naciones Unidas intenta reforzar a las autoridades haitianas ante la expansión de los grupos armados.

El plan contempla una fuerza de alrededor de 5.550 efectivos. Naciones Unidas informó recientemente de que el contingente internacional sobre el terreno se había duplicado desde los poco más de 1.000 miembros registrados meses atrás, pero seguía lejos de alcanzar toda su capacidad prevista.

El pasado 29 de septiembre, el Consejo de Seguridad aprobó prolongar el mandato de la GSF durante otros seis meses, hasta el 31 de marzo de 2027, y mantuvo el apoyo logístico y operativo de Naciones Unidas.

La llegada de miles de soldados salvadoreños altera ahora significativamente el equilibrio de fuerzas sobre el terreno y coloca a El Salvador en una posición especialmente visible dentro de la respuesta internacional a la crisis.