Karl Bushby completa su vuelta al mundo a pie tras 28 años y 50.000 kilómetros

Karl Bushby vuelve a casa tras 28 años y 50.000 kilómetros recorriendo el mundo a pie

El aventurero británico Karl Bushby ha regresado a su ciudad natal, Hull, después de una odisea iniciada en Chile en 1998. Su viaje lo llevó por cuatro continentes, unos 30 países y algunos de los territorios más extremos del planeta, siempre bajo una regla fundamental: no utilizar ningún medio de transporte para avanzar en su recorrido.

Una aventura que comenzó en Chile en 1998

Cuando Karl Bushby partió desde Punta Arenas, en el extremo sur de Chile, el 1 de noviembre de 1998, tenía 29 años y un objetivo que parecía casi imposible: regresar a su hogar en Inglaterra después de recorrer el planeta utilizando únicamente sus propias fuerzas.

Veintiocho años después, el antiguo miembro del Regimiento de Paracaidistas del Ejército británico ha conseguido terminar aquella aventura.

Bushby llegó el 2 de noviembre de 2026 a Hull, en el norte de Inglaterra, donde cientos de personas lo recibieron después de una expedición que, según Associated Press, ha supuesto aproximadamente 31.000 millas, unos 50.000 kilómetros, distribuidos entre cuatro continentes y alrededor de 30 países.

Su equipaje durante buena parte del recorrido fue relativamente sencillo: una tienda de campaña, algunas pertenencias esenciales y un carro donde transportaba el material necesario para sobrevivir durante las largas etapas.

La regla que él mismo se impuso fue clara. No podía regresar definitivamente a casa hasta terminar la expedición y tampoco podía utilizar vehículos para avanzar en la ruta.

Esa decisión convirtió algunos obstáculos geográficos en enormes desafíos.

Del Darién al hielo del estrecho de Bering

La denominada Goliath Expedition llevó a Bushby primero hacia el norte a través del continente americano.

Su recorrido atravesó regiones extremadamente complejas, incluida la selva del Darién, situada entre Colombia y Panamá. En 2001 pasó por esta zona de selva, montañas y ausencia prácticamente total de carreteras en plena época de conflicto armado colombiano. Posteriormente fue detenido en Panamá después de atravesar una zona fronteriza restringida.

Uno de los momentos más extraordinarios llegó varios años después.

En 2006 intentó atravesar el estrecho de Bering, que separa Alaska de Rusia, junto al aventurero Dimitry Kieffer.

El trayecto, de unos 90 kilómetros, obligó a ambos a desplazarse sobre placas de hielo en constante movimiento. Durante aquella operación tuvieron que enfrentarse a temperaturas extremas, caídas al agua helada y hasta un encuentro con un oso polar. Tras conseguir completar el cruce, fueron detenidos por las autoridades rusas por haber entrado en el país de forma irregular.

Paradójicamente, algunos de los mayores obstáculos de la expedición no fueron los desiertos, las selvas o el hielo, sino las fronteras.

Los problemas con visados y permisos hicieron que atravesar Rusia requiriera varios años. En determinados periodos, Bushby tuvo que abandonar temporalmente el punto donde había detenido su camino y esperar hasta conseguir nuevas autorizaciones.

Reuters señala que, aunque la expedición duró casi tres décadas, Bushby calcula que pasó aproximadamente 15 años caminando realmente, mientras el resto estuvo condicionado por permisos, financiación, logística y situaciones internacionales.

Recreación editorial del cruce del estrecho de Bering entre Alaska y Rusia fue uno de los tramos más peligrosos de la expedición de Karl Bushby.

Una travesía alterada por crisis, fronteras y la pandemia

El proyecto original debía durar bastante menos.

Bushby llegó a imaginar inicialmente que el recorrido podría completarse en unos años, aunque posteriormente estimó que necesitaría al menos una década. Finalmente, la aventura terminó prolongándose durante 28 años.

La crisis financiera de 2008 afectó a algunos de sus patrocinadores y dificultó la financiación de la expedición. Años después, la pandemia de COVID-19 volvió a interrumpir sus planes.

También encontró importantes dificultades durante su recorrido por Asia. El tránsito por Rusia estuvo condicionado durante años por las restricciones de visados, mientras que su paso por China fue seguido de cerca por las autoridades.

Cuando las circunstancias geopolíticas complicaron nuevamente la ruta terrestre entre Asia y Europa, Bushby tuvo que encontrar otra solución extraordinaria.

Durante 31 días atravesó el mar Caspio equipado con traje de neopreno y chaleco de flotación. Según AP, el propio aventurero desarrolló una peculiar técnica que combinaba la flotación con movimientos de natación para avanzar lentamente sobre el agua.

El mar Caspio no sería el último obstáculo acuático de su viaje.

El canal de la Mancha, el último gran obstáculo

Para regresar definitivamente a Reino Unido sin romper su principio de no utilizar transporte para avanzar, todavía quedaba un último desafío: cruzar el canal de la Mancha.

Bushby volvió a elegir el agua.

Tras completar la travesía llegó a Dover, donde pudo reencontrarse con algunos familiares antes de iniciar a pie los últimos cientos de kilómetros hacia Hull. Reuters destaca que tanto el mar Caspio como el canal de la Mancha fueron atravesados por sus propios medios para mantener intacta la filosofía de la expedición.

Desde Dover inició finalmente el tramo que durante décadas había parecido lejano: caminar por Inglaterra en dirección a su ciudad natal.

El 2 de noviembre entró en Hull empujando el carro que lo había acompañado durante buena parte de su aventura. Cientos de personas lo esperaban en el centro de la ciudad.

Después todavía quedaba el recorrido más personal de todos: llegar hasta la casa familiar.

Recreación editorial del canal de la Mancha fue uno de los últimos desafíos de Karl Bushby antes de completar su regreso a Hull.

El abrazo después de casi tres décadas de viaje

El final de la expedición tuvo poco que ver con los paisajes extremos que habían marcado los años anteriores.

En lugar de hielo, selvas o desiertos, Bushby terminó frente a una vivienda familiar de Hull.

Allí lo esperaba su madre, Angela, con quien protagonizó un emotivo reencuentro. También pudo reunirse con su hijo Adam, actualmente de 36 años, y conocer personalmente por primera vez a su nieta, de 12.

La escena cerraba una aventura que había ocupado prácticamente la mitad de su vida adulta.

El viaje también ha llamado la atención del mundo cinematográfico. El director alemán Werner Herzog estuvo presente durante el regreso del aventurero a Hull y trabaja en un documental relacionado con la expedición.

Reuters también señala que hay un largometraje documental en producción y que Bushby prepara una serie de encuentros y conferencias en Inglaterra para contar su experiencia.