La emisión de la docuserie Romper el bloque ha abierto una nueva crisis en el entorno de Pablo Iglesias y Canal Red. Extrabajadores y antiguos colaboradores relatan supuestos casos de explotación laboral, persecución ideológica y deterioro psicológico durante su paso por el proyecto mediático y político ligado a Podemos.
La publicación del documental Romper el bloque ha desencadenado una fuerte polémica alrededor de Canal Red, la televisión impulsada por el exlíder de Podemos, Pablo Iglesias. La serie, dirigida por Iago Prada y producida por Mu Produccións junto a Furor Televisión, reúne testimonios de exempleados y antiguos colaboradores que denuncian presuntas situaciones de explotación laboral, acoso psicológico y persecución sindical en el entorno del proyecto mediático y político vinculado al ex secretario general de Podemos.
El eje central del documental es el caso del periodista Sergio Gregori, uno de los fundadores de Canal Red y antiguo presentador de El Tablero. Gregori sostiene que sufrió una degradación de funciones y una situación compatible con mobbing laboral tras defender una línea editorial “más plural” dentro de la cadena.
Según el documental, la situación de Gregori sería únicamente uno de los múltiples episodios denunciados por antiguos trabajadores de Canal Red, Podemos y La Tuerka durante los últimos quince años. Algunos testimonios describen jornadas laborales extremadamente largas, ansiedad, problemas físicos derivados del estrés y un clima interno marcado por la presión constante.
El documental que golpea a Canal Red
La serie documental está dividida en tres episodios y aborda diferentes etapas vinculadas al ecosistema político y mediático de Pablo Iglesias. El primer capítulo analiza el nacimiento de Canal Red y la relación profesional entre Iglesias y Sergio Gregori. El segundo se centra en casos relacionados con Podemos y La Tuerka, mientras que el tercero profundiza en las denuncias internas dentro de la cadena televisiva.
Los responsables del documental aseguran haber hablado con cerca de cuarenta personas relacionadas con estos proyectos. Aunque algunos participantes aparecen con nombre y apellidos, otros prefirieron mantener el anonimato por temor a represalias o a una exposición pública.
Gregori justificó su participación afirmando que durante años decidió guardar silencio, pero que finalmente consideró necesario explicar públicamente lo ocurrido. Según sus declaraciones, hubo “víctimas antes y después” de su caso.

Sergio Gregori anuncia el estreno del documental Romper el bloque, donde extrabajadores de Canal Red denuncian presuntas situaciones de explotación laboral, acoso y persecución ideológica. Fuente X @GregoriMarugan
El periodista ya había llevado a Canal Red ante los tribunales denunciando presunto acoso laboral. Desde el entorno de Iglesias recuerdan que aquella demanda fue desestimada judicialmente, aunque posteriormente ambas partes habrían alcanzado un acuerdo extrajudicial.
Jornadas interminables y problemas de salud
Uno de los aspectos más delicados del documental son los relatos sobre las condiciones de trabajo dentro de Canal Red. Ex trabajadores describen horarios que comenzaban a primera hora de la mañana y se prolongaban hasta la medianoche.
Javier Garrido, uno de los testimonios incluidos en la producción, asegura que las jornadas podían superar ampliamente el horario habitual. Otros extrabajadores mencionan episodios de estrés severo, ansiedad, migrañas o necesidad de tratamiento psicológico.
Paola Marañón, antigua trabajadora de la cadena, critica especialmente la contradicción entre el discurso político de defensa de los derechos laborales y las supuestas prácticas internas denunciadas por los empleados.
También aparecen referencias a hospitalizaciones durante la jornada laboral y al consumo de ansiolíticos o antidepresivos derivados del desgaste psicológico. Algunos participantes sostienen que el clima interno estaba marcado por la presión ideológica y el miedo a discrepar de determinadas líneas políticas.
Las acusaciones alcanzan también a Podemos
El documental no limita las denuncias únicamente a Canal Red. Parte de los testimonios apuntan directamente a dinámicas internas de Podemos durante diferentes etapas de la formación.
Entre los casos mencionados figura el de una extrabajadora que llevó su despido ante los tribunales alegando discriminación relacionada con su condición de mujer trabajadora y cuidadora. Según los documentos judiciales citados en la serie, el despido habría sido declarado nulo.
No obstante, fuentes cercanas al caso sostienen que la nulidad se debió principalmente a defectos de procedimiento y no exclusivamente a una discriminación de género directa. Aun así, personas vinculadas al antiguo equipo regional de Podemos reconocen que faltó empatía hacia la situación personal de la trabajadora.
Otros exempleados mencionan presuntas persecuciones sindicales y vulneraciones de derechos fundamentales durante procesos internos del partido, especialmente en el contexto del ERE realizado en 2023.
Canal Red responde a las acusaciones
La dirección de Canal Red reaccionó rápidamente tras conocerse el contenido del documental. A través de un comunicado, la cadena defendió que la demanda presentada por Sergio Gregori fue desestimada y negó cualquier relación entre los problemas de salud mental del periodista y el trato recibido dentro de la empresa.
Además, Canal Red confirmó que Gregori aportó grabaciones de audio realizadas de forma secreta durante su etapa en la cadena, junto con mensajes y correos electrónicos utilizados posteriormente en el proceso judicial.
Estas grabaciones podrían convertirse en uno de los elementos más controvertidos de la serie documental. Según se ha adelantado, parte de ese material podría hacerse público durante la emisión completa de los episodios.
Desde sectores afines a Iglesias consideran que el documental responde a una campaña de revancha personal tras los conflictos internos vividos en Canal Red y Podemos durante los últimos años.
La izquierda revive sus viejas fracturas internas
La polémica ha provocado reacciones de antiguos dirigentes y colaboradores próximos al espacio político de Podemos. Algunos, como Ramón Espinar o Roberto Sotomayor, han mostrado públicamente su apoyo a los denunciantes y han criticado las dinámicas internas que, según afirman, existieron dentro de la organización.
La escritora y activista Elizabeth Duval también se pronunció en redes sociales reclamando una “depuración profunda” dentro de la izquierda para impedir que vuelvan a repetirse situaciones de explotación laboral o acoso.
El caso reabre además el debate sobre la relación entre militancia política y trabajo asalariado dentro de determinados proyectos ideológicos. Varios testimonios sostienen que la implicación militante terminó diluyendo derechos laborales básicos en nombre de un supuesto compromiso político colectivo.
Mientras tanto, la emisión de Romper el bloque amenaza con intensificar la fractura pública entre antiguos colaboradores de Pablo Iglesias y quienes todavía defienden su proyecto político y mediático.

