25 aniversario del 11-S en el Memorial de Nueva York en 2026

25 años del 11-S: Estados Unidos recuerda a las víctimas en una jornada histórica

Estados Unidos conmemora este viernes 25 años de los atentados del 11 de septiembre de 2001, una fecha que transformó la seguridad mundial y la política internacional. Nueva York vuelve a convertirse en el centro de los homenajes con la lectura de los nombres de las víctimas y siete momentos de silencio, uno más que en años anteriores.

Nueva York vuelve a detenerse 25 años después del 11-S

Un cuarto de siglo después de los atentados contra Estados Unidos, familiares de las víctimas vuelven a reunirse este 11 de septiembre de 2026 en la plaza del National September 11 Memorial & Museum, construida donde se levantaban las Torres Gemelas del World Trade Center.

La ceremonia del 25 aniversario del 11-S está centrada, como cada año, en uno de los actos más simbólicos de la conmemoración: familiares de las víctimas leerán en voz alta los nombres de las personas fallecidas en los ataques de 2001 y en el atentado contra el World Trade Center de 1993.

En total, el memorial conserva los nombres de 2.983 personas, cifra que suma las víctimas del 11-S y las seis personas asesinadas en el ataque de 1993. Los atentados del 11 de septiembre provocaron por sí solos la muerte de 2.977 víctimas, según la proclamación emitida por la Casa Blanca con motivo del aniversario.

La ceremonia comenzará durante la mañana en Nueva York. El programa oficial está previsto desde las 8:30 horas locales, mientras que la retransmisión pública del memorial comenzará alrededor de las 8:40. En España peninsular serán aproximadamente las 14:30 y 14:40 horas, respectivamente.

Recreación editorial de familiares de las víctimas protagonizan la tradicional lectura de los nombres durante la ceremonia de conmemoración en Ground Zero.

¿Qué fue el 11-S y qué ocurrió el 11 de septiembre de 2001?

El 11-S, abreviatura con la que se conocen los atentados del 11 de septiembre de 2001, fue una serie de ataques terroristas coordinados por la organización Al Qaeda contra Estados Unidos. Aquella mañana, 19 secuestradores tomaron el control de cuatro aviones comerciales. Dos de ellos fueron estrellados contra las Torres Gemelas del World Trade Center, en Nueva York; un tercero impactó contra el Pentágono, sede del Departamento de Defensa estadounidense, y el cuarto, el vuelo 93 de United Airlines, cayó en un campo de Pensilvania después de que pasajeros y tripulantes intentaran recuperar el control del aparato.

Los impactos y el posterior derrumbe de las Torres Gemelas provocaron una enorme devastación en Manhattan y dejaron 2.977 víctimas mortales, además de miles de heridos. La magnitud de los atentados convirtió el 11-S en uno de los episodios más traumáticos de la historia reciente de Estados Unidos y en el ataque terrorista más mortífero sufrido por el país.

Sus consecuencias se extendieron mucho más allá de aquella jornada. Estados Unidos declaró la llamada guerra contra el terrorismo, inició operaciones militares en Afganistán y reforzó de forma profunda sus sistemas de inteligencia, vigilancia fronteriza y seguridad aeroportuaria. El 11-S también transformó durante décadas la política exterior estadounidense y las estrategias internacionales contra el terrorismo, convirtiéndose en uno de los acontecimientos que marcaron el inicio del siglo XXI.

Los 7 momentos de silencio del 25 aniversario

La conmemoración de 2026 introduce una importante novedad. A los seis tradicionales momentos de silencio que recuerdan los principales acontecimientos de aquella mañana se añade por primera vez un séptimo homenaje.

Los primeros seis están fijados a las 8:46, 9:03, 9:37, 9:59, 10:03 y 10:28, las horas correspondientes a los impactos contra las Torres Gemelas y el Pentágono, el accidente provocado del vuelo 93 en Pensilvania y los derrumbes de las dos torres del World Trade Center.

El séptimo momento de silencio tendrá lugar después de la lectura de los nombres y está dedicado a quienes murieron posteriormente debido a enfermedades o lesiones relacionadas con los atentados y sus consecuencias.

La decisión refleja una parte del legado del 11-S que ha ido adquiriendo una importancia creciente con el paso de los años. Miles de bomberos, policías, trabajadores de rescate, residentes y empleados de Manhattan estuvieron expuestos durante meses al polvo y los materiales liberados tras el derrumbe de las torres.

El National September 11 Memorial & Museum anunció en mayo que este nuevo homenaje pasará a formar parte de las futuras ceremonias, reconociendo que los efectos sanitarios de los ataques se prolongaron mucho después de 2001.

Recreación editorial de las columnas de luz sobre Manhattan simbolizan las antiguas Torres Gemelas y mantienen vivo el recuerdo de las víctimas del 11-S.

Del World Trade Center al Pentágono y Pensilvania

Los actos conmemorativos no se limitan a Nueva York.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tiene previsto participar en el homenaje celebrado en el Pentágono, uno de los tres lugares atacados aquel 11 de septiembre. El vicepresidente JD Vance participa en los actos de Nueva York, mientras representantes de la Administración estadounidense se desplazan también hasta Shanksville, Pensilvania, donde cayó el vuelo United Airlines 93.

La Casa Blanca declaró oficialmente este 11 de septiembre Patriot Day 2026 y ordenó que la bandera estadounidense ondee a media asta en edificios federales en recuerdo de las 2.977 víctimas de los ataques.

La jornada volverá así a conectar los tres grandes escenarios de los atentados: Manhattan, el Pentágono y el campo de Pensilvania donde terminó el vuelo 93 después de que pasajeros y tripulantes trataran de enfrentarse a los secuestradores.

Una generación que no recuerda los atentados

El paso de 25 años introduce además una transformación generacional. Millones de estadounidenses nacieron después de los atentados o eran demasiado pequeños para conservar recuerdos de aquella jornada.

El propio National September 11 Memorial & Museum calcula que alrededor de 100 millones de estadounidenses son demasiado jóvenes para recordar personalmente el 11-S. Para ellos, los atentados forman parte de los libros de historia y no de una experiencia vivida directamente.

Reuters ha recogido los testimonios de jóvenes para quienes el ataque constituye un acontecimiento histórico comparable a otros grandes episodios estudiados en las aulas, aunque sus consecuencias continúan condicionando elementos cotidianos como los controles aeroportuarios, la seguridad, la política exterior estadounidense o el debate sobre las libertades civiles.

Esa transición explica por qué las instituciones encargadas de preservar la memoria del atentado están dando cada vez más importancia a la educación de nuevas generaciones.

El 11-S cambió la política y la seguridad mundial

Los atentados tuvieron consecuencias que se extendieron mucho más allá de Nueva York y Washington.

La respuesta estadounidense abrió una nueva etapa de la política internacional. Estados Unidos lanzó la denominada guerra contra el terrorismo, invadió Afganistán en 2001 y posteriormente Irak en 2003. El país amplió además sus estructuras de inteligencia y seguridad y creó el Departamento de Seguridad Nacional.

Los controles en aeropuertos cambiaron radicalmente, se reforzó la vigilancia de las fronteras y la lucha antiterrorista pasó a ocupar durante años un lugar central en las agendas de numerosos gobiernos occidentales.

Al Qaeda perdió posteriormente buena parte de la estructura que había permitido organizar los atentados. Osama bin Laden murió en una operación estadounidense en Pakistán en 2011 y su sucesor, Ayman al Zawahiri, murió en 2022. Sin embargo, Reuters señala que la organización mantiene actualmente una estructura más descentralizada y continúa teniendo grupos vinculados o inspirados por su ideología en diferentes regiones, especialmente en África y Asia.

La huella sanitaria sigue abierta

Veinticinco años después, el impacto del 11-S tampoco ha terminado desde el punto de vista sanitario.

Reuters señala que el programa estadounidense dedicado a las personas expuestas a las consecuencias de los atentados atiende a más de 150.000 participantes, entre supervivientes, residentes y trabajadores relacionados con las labores de emergencia y recuperación. Más de 9.000 personas inscritas en el programa han fallecido desde entonces, aunque esa cifra no implica que todos los fallecimientos fueran provocados directamente por enfermedades vinculadas al 11-S.

Además, las autoridades estadounidenses preparan un amplio estudio destinado específicamente a quienes eran niños cuando estuvieron expuestos al polvo y los contaminantes del World Trade Center. Se calcula que alrededor de 25.000 menores vivían o estudiaban cerca de la zona aquel día.

La incorporación del séptimo momento de silencio a la ceremonia de 2026 simboliza precisamente esa segunda dimensión de la tragedia: las consecuencias que continuaron apareciendo durante décadas después del derrumbe de las torres.