La próxima cumbre del G7 en Francia ha abierto una inesperada crisis diplomática con Suiza. El despliegue de miles de efectivos de seguridad, los costes operativos y la falta de coordinación entre ambos países han elevado la tensión a menos de dos semanas del encuentro internacional.
La seguridad del G7 genera fricciones inesperadas
La celebración del G7 entre el 15 y el 17 de junio en la ciudad francesa de Evian se ha convertido en una fuente de tensión entre París y Berna.
Aunque Suiza no forma parte del grupo de las grandes potencias que integran el G7, las autoridades suizas están asumiendo una parte importante del dispositivo de seguridad debido a la proximidad geográfica con Francia y a la cercanía de ciudades como Ginebra.
Según informaciones publicadas por medios europeos, el Gobierno suizo considera que Francia no ha coordinado adecuadamente algunos aspectos logísticos y de seguridad relacionados con el evento.

Miles de efectivos participan en los preparativos de seguridad para la cumbre.
Suiza desplegará miles de militares
Uno de los puntos que más debate ha generado es el enorme operativo de seguridad previsto para la cumbre.
Las autoridades suizas preparan el despliegue de hasta 5.000 soldados, además de reforzar controles fronterizos y movilizar recursos policiales en los cantones cercanos a la frontera francesa.
El objetivo es evitar incidentes y controlar posibles movimientos de manifestantes durante los días de la reunión internacional.
El coste económico preocupa a Berna
Otro de los factores de tensión es el impacto económico que tendrá el dispositivo de seguridad.
Diversos responsables políticos suizos consideran que el país está asumiendo una carga excesiva pese a no participar directamente en la organización de la cumbre.
El debate se ha intensificado después de que surgieran discrepancias sobre quién debe asumir parte de los costes derivados del despliegue extraordinario.
El recuerdo de las protestas de 2003 sigue presente
Las autoridades suizas mantienen muy presente lo ocurrido durante la cumbre del G8 celebrada en Evian en 2003.
Aquel encuentro estuvo marcado por importantes protestas, disturbios y daños materiales que afectaron también a ciudades cercanas del lado suizo de la frontera.
Ese precedente explica buena parte de la preocupación existente en Ginebra y en otras regiones limítrofes con Francia.

Las autoridades vigilan posibles protestas durante los días previos al encuentro internacional.
Una carta diplomática aumentó la polémica
La tensión aumentó todavía más tras conocerse el contenido de una carta enviada por el presidente suizo Guy Parmelin al presidente francés Emmanuel Macron.
La filtración del documento provocó un intenso debate político y mediático sobre la gestión de la cooperación bilateral para la organización del G7.
Aunque ambos gobiernos mantienen canales diplomáticos abiertos, el episodio ha dejado al descubierto diferencias importantes entre París y Berna.
El riesgo de protestas mantiene la alerta
Las autoridades europeas siguen vigilando la posibilidad de movilizaciones durante la cumbre.
Suiza ya ha autorizado una protesta en Ginebra prevista para el 14 de junio bajo estrictas medidas de seguridad. Las fuerzas de seguridad temen que cualquier incidente pueda afectar a ambos lados de la frontera.
La gestión de estas movilizaciones será uno de los principales desafíos de las próximas semanas.
Mucho más que una reunión internacional
La importancia del G7 va más allá de las cuestiones de seguridad.
Los líderes de Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Alemania, Italia, Canadá y Japón abordarán cuestiones relacionadas con la economía global, los conflictos internacionales, la seguridad energética y la estabilidad geopolítica.
Precisamente por esa relevancia estratégica, los gobiernos europeos quieren evitar cualquier incidente que pueda empañar una de las reuniones internacionales más importantes del año.
Además de los asuntos económicos y de seguridad, la cumbre será observada de cerca por su capacidad para mostrar una posición común de las democracias occidentales ante algunos de los principales desafíos globales.
Las guerras en Ucrania y Oriente Medio, la competencia tecnológica con China, la seguridad energética y el comercio internacional figuran entre los temas que dominarán la agenda.
Por este motivo, Francia considera fundamental garantizar un entorno estable durante el encuentro, mientras Suiza insiste en que una mejor coordinación bilateral es imprescindible para evitar tensiones innecesarias y asegurar el éxito de una de las citas diplomáticas más importantes de 2026.

