El incendio forestal declarado en Los Gallardos se ha convertido en una de las mayores tragedias recientes de Andalucía. El fuego evoluciona de manera más favorable durante la mañana de este sábado, aunque continúa activo, mantiene a miles de personas alejadas de sus viviendas y deja un balance provisional de 12 fallecidos, ocho heridos y 23 personas sin localizar.
El incendio de Los Gallardos abre una ventana para frenar las llamas
Los equipos de extinción afrontan este sábado una jornada decisiva en el incendio de Los Gallardos, después de una noche en la que los principales frentes han mostrado una actividad menor. Las condiciones meteorológicas han ofrecido el primer respiro desde que el fuego comenzó el jueves y avanzó rápidamente por varios municipios del levante almeriense.
El consejero de Emergencias de la Junta de Andalucía, Antonio Sanz, ha explicado que la evolución es favorable dentro de la enorme complejidad del incendio. La reducción del viento y el aumento de la humedad relativa han permitido concentrar los esfuerzos en la consolidación del perímetro y en los puntos que todavía mantienen actividad.
La última estimación eleva a alrededor de 6.600 las hectáreas afectadas, una superficie que confirma la magnitud de un incendio extendido por un terreno montañoso, con barrancos, caminos estrechos y numerosas viviendas dispersas. El fuego sigue en situación operativa 2 y aún no puede considerarse estabilizado.
Ocho medios aéreos han comenzado a incorporarse progresivamente desde primera hora de la mañana. Sobre el terreno trabajan 134 efectivos del Plan Infoca, ocho vehículos autobomba, un buldócer, una unidad médica y equipos especializados en meteorología y comunicaciones. A ellos se suma el despliegue de la Unidad Militar de Emergencias y de otros cuerpos de seguridad y emergencias.

Recreación editorial de los medios terrestres y aéreos que trabajan para consolidar el perímetro del incendio y evitar nuevas amenazas sobre las poblaciones cercanas.
Un balance provisional de 12 fallecidos y ocho heridos
La tragedia humana continúa siendo la principal preocupación. Las autoridades mantienen el balance provisional en 12 personas fallecidas, mientras prosigue la identificación de los cuerpos recuperados en las zonas afectadas.
El Instituto de Medicina Legal ha completado las autopsias y las muestras biológicas han sido remitidas al Servicio de Criminalística de la Guardia Civil en Madrid. El objetivo es confirmar mediante análisis genéticos la identidad de las víctimas y facilitar su entrega a las familias.
El incendio también ha dejado ocho heridos. Cuatro de ellos permanecen ingresados en estado grave en la unidad especializada en quemados del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla. El resto presenta lesiones de diversa consideración.
Las cifras podrían cambiar a medida que avancen las inspecciones en viviendas, vehículos y caminos rurales. Durante las últimas revisiones no se han localizado nuevas víctimas mortales, aunque los equipos mantienen las batidas y la búsqueda en las áreas más dañadas.
El incendio de Los Gallardos figura ya entre los más mortíferos registrados en España durante las últimas décadas. Su balance supera, de confirmarse definitivamente, al del incendio de Riba de Saelices de 2005, en el que murieron once miembros de los equipos de extinción.
Continúa la búsqueda de las personas sin localizar
Las autoridades trabajan para aclarar la situación de 23 personas que todavía figuran como no localizadas, aunque esta cifra no equivale necesariamente al número de desaparecidos confirmados.
El Centro Integrado de Datos ha recibido siete denuncias formales por desaparición. Otras comunicaciones pueden corresponder a residentes extranjeros, turistas o personas que abandonaron la zona sin informar posteriormente de que se encontraban a salvo.
Esta circunstancia complica la elaboración de un balance definitivo. En el área afectada viven numerosos ciudadanos procedentes de otros países y existen urbanizaciones, cortijos y viviendas aisladas cuya población puede variar considerablemente durante el verano.
La Guardia Civil ha habilitado mecanismos para centralizar las denuncias, comprobar listados y cruzar información con familiares, hospitales, alojamientos y ayuntamientos. Los trabajos de búsqueda continuarán mientras existan zonas a las que todavía no se pueda acceder con seguridad.
Más de 1.400 personas han tenido que abandonar sus viviendas
El avance de las llamas ha obligado a evacuar a 1.405 personas en diferentes municipios y barriadas. Los desalojos han afectado a núcleos de Los Gallardos, Bédar, Antas y otras zonas próximas, entre ellas Alfaix, El Chive y distintos asentamientos rurales.
Un total de 193 evacuados permanecía atendido durante la mañana del sábado en instalaciones habilitadas en Lubrín, Garrucha y Antas. En uno de estos centros se ha concentrado la atención a menores, personas mayores, enfermos y otros ciudadanos vulnerables.
Los vecinos de Lubrín recibieron la indicación de permanecer confinados y proteger sus vías respiratorias debido a la presencia de humo. Las órdenes han variado en función de la evolución del fuego, la dirección del viento y las posibilidades de evacuación de cada núcleo.
Esta diversidad de situaciones ha generado un debate sobre la decisión de no utilizar el sistema masivo de avisos ES-Alert. La Junta de Andalucía sostiene que la dispersión territorial exigía mensajes diferentes: algunas poblaciones debían evacuar, otras permanecer confinadas y otras utilizar rutas concretas para no dirigirse hacia el fuego.

Recreación editorial de como más de 1.400 personas han tenido que abandonar sus viviendas por el avance del incendio en diferentes municipios del levante almeriense.
La orografía convirtió algunas rutas de huida en una trampa
La velocidad de propagación fue uno de los factores más determinantes durante las primeras horas. Las altas temperaturas, el viento, la baja humedad y la vegetación seca favorecieron un avance extremadamente rápido por la Sierra de Cabrera-Bédar.
La complicada orografía dificultó tanto la extinción como las evacuaciones. Algunos vecinos trataron de abandonar la zona utilizando caminos rurales o rutas alternativas, pero varios de esos trayectos terminaban en barrancos, viviendas aisladas o vías sin salida.
Ocho de las víctimas fueron localizadas cuando aparentemente trataban de alejarse de las llamas a pie. Otras cuatro se encontraban dentro de un vehículo. Las autoridades han insistido en que, ante un incendio de esta intensidad, seguir las indicaciones de los equipos de emergencias resulta fundamental para evitar entrar en zonas sin escapatoria.
En municipios como Bédar, las autoridades locales y los servicios de emergencia avisaron puerta por puerta. También se utilizaron las campanas de la iglesia para alertar a los residentes ante la rapidez con la que se aproximaba el fuego.
La caída de un cable eléctrico, principal hipótesis investigada
La Guardia Civil investiga la posible caída de un cable eléctrico como origen del incendio. Varios testigos situaron el inicio de las llamas junto a una cuneta próxima a la carretera N-340A, en el término municipal de Los Gallardos.
La investigación se encuentra todavía abierta y no existe una conclusión definitiva sobre las causas ni sobre posibles responsabilidades. El presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno, ha señalado que se exigirán responsabilidades en caso de confirmarse que una infraestructura eléctrica desencadenó el fuego.
Endesa y Red Eléctrica han afirmado que la instalación señalada no les pertenece. También sostienen que se trataría de una línea vinculada a antiguas propiedades y sin suministro eléctrico desde hace años. Los investigadores deberán determinar el estado del tendido, su titularidad y si realmente se encontraba sin tensión cuando comenzó el incendio.
Por este motivo, resulta prematuro presentar el cable como la causa confirmada. Por ahora es la principal hipótesis de trabajo, pero tendrá que ser respaldada por los informes técnicos y las diligencias de la Guardia Civil.
La A-7 reabre mientras el fuego sigue activo
La mejoría durante la noche ha permitido reabrir al tráfico la autovía A-7 en el tramo comprendido entre los kilómetros 709 y 714 en sentido Almería. La carretera había sido cerrada nuevamente el viernes por el cambio de dirección del viento y la aproximación de las llamas al barranco de Alfaix.
La reapertura supone una mejora importante para la movilidad y para el despliegue de recursos, aunque varias carreteras secundarias continúan afectadas o sometidas a restricciones. Las autoridades recomiendan evitar desplazamientos innecesarios hacia la zona y respetar los controles establecidos.
El Gobierno central y la Junta de Andalucía mantienen la coordinación desde el Puesto de Mando Avanzado instalado en Turre. El ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, tiene previsto visitar este sábado el centro de coordinación para conocer la evolución de la emergencia.
La Junta ha decretado tres días de luto oficial por las víctimas. Ayuntamientos, instituciones y organizaciones sociales han suspendido actos y trasladado sus condolencias a las familias afectadas.

