Emergencia nacional en Madrid y Ávila por los incendios forestales

Emergencia nacional en Madrid y Ávila por los incendios: la UME asume el mando tras 11.500 evacuaciones

El Gobierno ha declarado la emergencia de interés nacional en la Comunidad de Madrid y la provincia de Ávila ante la gravedad y simultaneidad de varios incendios forestales. La decisión coloca al Ministerio del Interior al frente de la respuesta y encomienda la dirección operativa a la Unidad Militar de Emergencias.

El Gobierno declara la emergencia nacional en Madrid y Ávila

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha declarado la emergencia nacional en Madrid y Ávila como consecuencia de la evolución de los incendios de Villa del Prado y San Martín de Valdeiglesias, en la Comunidad de Madrid, y Burgohondo, en la provincia de Ávila.

La decisión fue comunicada durante la noche del 23 al 24 de julio, después de que la Comunidad de Madrid solicitara la activación de la situación operativa 3 al considerar que los incendios habían superado su capacidad ordinaria de extinción.

El comunicado de Interior justifica la medida por la concurrencia de varios incendios, las condiciones meteorológicas adversas y la necesidad de movilizar un volumen elevado de recursos pertenecientes a diferentes administraciones. También se ha valorado la amenaza directa sobre núcleos habitados, las evacuaciones preventivas y el posible impacto de los fuegos más allá de los límites autonómicos.

La emergencia afecta a dos territorios administrativamente distintos, la Comunidad de Madrid y Castilla y León. La proximidad de los incendios y el riesgo de que sus frentes avancen hacia otras regiones han llevado al Estado a establecer una estructura única de dirección.

Recreación editorial de Interior coordina los recursos estatales, autonómicos y locales, mientras la UME dirige el operativo sobre el terreno.

Qué cambia con la declaración de emergencia nacional

La declaración se realiza al amparo de la Ley 17/2015 del Sistema Nacional de Protección Civil. Desde este momento, Grande-Marlaska asume la dirección y coordinación de las actuaciones, además de la gestión de los recursos estatales, autonómicos y locales que resulten necesarios.

La dirección operativa queda encomendada al jefe de la Unidad Militar de Emergencias. La UME podrá coordinar los dispositivos desplegados, establecer prioridades y solicitar otras capacidades de las Fuerzas Armadas cuando sean necesarias para proteger a la población y apoyar la extinción.

Esto no implica la retirada de los bomberos autonómicos, agentes forestales, servicios sanitarios, policías locales o agrupaciones de Protección Civil. Todos estos equipos continúan trabajando, pero pasan a integrarse en una respuesta coordinada bajo la dirección del Ministerio del Interior.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, preside este viernes una reunión del Comité Estatal de Coordinación y Dirección del Plan Estatal de Emergencias, conocido como CECOD, para evaluar la situación y decidir la movilización de nuevos recursos.

La situación operativa 3 constituye el máximo grado de coordinación previsto para una emergencia de protección civil. Desde la entrada en vigor de la actual legislación, el precedente más cercano fue la declaración realizada durante el apagón general de abril de 2025.

Más de 11.500 personas evacuadas

Los incendios han provocado el desalojo preventivo de aproximadamente 11.500 personas. Más de 10.000 corresponden a municipios de la Comunidad de Madrid, mientras que alrededor de 1.500 han sido evacuadas en la provincia de Ávila.

En Madrid, las evacuaciones afectan principalmente a Villa del Prado, Aldea del Fresno, San Martín de Valdeiglesias y Pelayos de la Presa. Algunos vecinos han sido trasladados a polideportivos y centros habilitados en localidades próximas, mientras las autoridades coordinan alojamientos alternativos para personas mayores y ciudadanos vulnerables.

La emergencia también ha afectado a varias residencias de mayores y centros para personas con discapacidad. Los residentes más vulnerables han sido trasladados a otras instalaciones, mientras el Servicio Madrileño de Salud mantiene disponibles al menos 600 camas hospitalarias ante posibles evacuaciones o derivaciones sanitarias.

Las autoridades insisten en que los desalojados no deben regresar a sus viviendas hasta recibir una autorización expresa. El humo, la posible caída de árboles, los cambios repentinos del viento y la reactivación de focos aparentemente extinguidos continúan representando un riesgo.

Tres incendios afectan a la Comunidad de Madrid

La Comunidad de Madrid afronta tres incendios simultáneos. Uno comenzó en Almorox, en Toledo, y atravesó el límite autonómico hasta afectar a Villa del Prado. Otro se declaró posteriormente en el mismo término municipal madrileño y avanzó hacia Aldea del Fresno. El tercer fuego surgió en San Martín de Valdeiglesias.

El incendio de Almorox había afectado a unas 890 hectáreas, alrededor de 600 de ellas dentro de la Comunidad de Madrid. Aunque entró en fase de estabilización, los equipos mantienen una vigilancia intensa ante el riesgo de reactivaciones. La urbanización El Encinar del Alberche fue una de las zonas evacuadas.

El segundo fuego de Villa del Prado obligó a evacuar completamente Aldea del Fresno. La Comunidad de Madrid activó mensajes ES-Alert para pedir a los vecinos que permanecieran confinados, cerraran puertas y ventanas y evitaran utilizar sistemas de climatización que introdujeran aire del exterior.

En San Martín de Valdeiglesias, el incendio se originó después de que un vehículo comenzara a arder en la M-501 y las llamas alcanzaran el monte. Las urbanizaciones de San Ramón y Jaracruz recibieron órdenes de confinamiento, mientras Pelayos de la Presa quedó también amenazado por el avance del fuego.

Antes de la declaración nacional trabajaban en Madrid más de 270 profesionales y alrededor de 40 medios terrestres. El dispositivo reunía a Bomberos de la Comunidad, bomberos forestales, agentes forestales, efectivos municipales, Guardia Civil, Protección Civil y varias secciones de la UME.

El incendio de Burgohondo avanza hacia el Valle de Iruelas

El incendio de Burgohondo es el principal foco de preocupación en Ávila. Las llamas avanzaron con gran rapidez hacia Navaluenga y El Tiemblo, obligando a evacuar campings, alojamientos rurales y una urbanización.

Unas 1.500 personas fueron desalojadas en un núcleo de turismo rural y una zona residencial de El Tiemblo. Protección Civil también envió mensajes ES-Alert a los vecinos de Burgohondo, Navaluenga y El Tiemblo para que permanecieran dentro de sus casas debido a la presencia de humo y cenizas.

El fuego llegó a avanzar aproximadamente tres kilómetros en 40 minutos y penetró en la Reserva Natural del Valle de Iruelas. Este espacio protegido posee un elevado valor ambiental y alberga una de las colonias de buitre negro más importantes de Europa.

Los equipos de la UME han utilizado maquinaria pesada para abrir cortafuegos y tratar de impedir que las llamas alcancen nuevas áreas de la reserva y otros núcleos habitados. La orografía montañosa, la vegetación seca y los cambios de viento están dificultando las labores.

Unas 11.500 personas han sido evacuadas en Madrid y Ávila ante la amenaza de los incendios forestales.

Carreteras cortadas y transporte suspendido

Los incendios han obligado a cortar diferentes tramos de las carreteras M-507, M-540, M-501, M-541 y M-206. La situación puede cambiar rápidamente, por lo que las autoridades recomiendan consultar únicamente los canales oficiales antes de iniciar cualquier desplazamiento.

También ha quedado suspendido temporalmente el servicio de las líneas interurbanas 541, 545, 546, 547 y 548. Nueve autobuses del Consorcio Regional de Transportes han sido puestos a disposición de los servicios de emergencia para trasladar a los vecinos evacuados.

Los incendios de Almorox y San Martín de Valdeiglesias han provocado, además, problemas en la red de telecomunicaciones de unas 40 poblaciones. Las operadoras trabajan para recuperar la cobertura y reforzar las comunicaciones esenciales.

La recomendación general es evitar los desplazamientos hacia las zonas afectadas, mantener libres las carreteras para los vehículos de emergencia y no llamar al 112 salvo que exista una emergencia real.

Las condiciones meteorológicas complican la extinción

La simultaneidad de los incendios coincide con el final de una intensa ola de calor. Las altas temperaturas, la baja humedad de la vegetación y el viento han favorecido la propagación rápida de las llamas y reducido la capacidad de los equipos para realizar ataques directos.

AEMET calcula diariamente el peligro de incendio teniendo en cuenta la temperatura, la humedad relativa, el viento, las precipitaciones recientes, el estado de la vegetación y la humedad del suelo. Sus mapas distinguen seis niveles, desde muy bajo hasta extremo.

El episodio se produce dentro de una campaña especialmente complicada. El incendio de La Mierla, en Guadalajara, ha quemado unas 32.000 hectáreas, aunque su evolución favorable ha permitido el regreso progresivo de vecinos evacuados. Reuters señala que el peligro de incendios continúa siendo muy alto o extremo en amplias áreas de la Península y Baleares.