Tropas de EE. UU. en Europa durante una operación militar mientras el Pentágono revisa su despliegue

El Pentágono prepara cuatro escenarios para sus 80.000 militares en Europa

El Departamento de Defensa de Estados Unidos prepara una profunda revisión de su despliegue militar en Europa. El Pentágono deberá presentar al secretario de Defensa, Pete Hegseth, al menos cuatro alternativas antes del 6 de noviembre, en un proceso que puede redefinir la presencia estadounidense en la OTAN y aumentar la responsabilidad militar de los aliados europeos.

El Pentágono acelera la revisión de las tropas de EE. UU. en Europa

El futuro de la presencia militar estadounidense en Europa vuelve al centro del debate estratégico de la OTAN. El Pentágono está elaborando al menos cuatro escenarios diferentes sobre sus tropas de EE. UU. en Europa, dentro de una revisión iniciada en junio y cuyo resultado podría modificar tanto el número de efectivos como su distribución entre los países aliados.

Según documentos del Departamento de Defensa a los que ha tenido acceso Reuters, las alternativas deberán estar preparadas para el secretario de Defensa, Pete Hegseth, antes del 6 de noviembre, varias semanas antes del plazo previsto inicialmente para finalizar todo el proceso en diciembre.

No existe todavía una decisión definitiva sobre una retirada masiva de fuerzas. El objetivo del estudio es plantear distintas posibilidades que incluyan el número de militares, las bases desde las que operarían, la velocidad con la que podría ejecutarse cualquier modificación y los costes asociados.

Actualmente, Estados Unidos dispone de alrededor de 80.000 militares en Europa si se tiene en cuenta el conjunto de fuerzas desplegadas de manera permanente y rotatoria. Su presencia constituye desde hace décadas uno de los pilares de la capacidad de disuasión y respuesta de la Alianza Atlántica.

Cuatro escenarios que podrían cambiar el mapa militar europeo

La revisión no se limita a contabilizar soldados. Washington pretende estudiar en profundidad qué necesita mantener Estados Unidos en Europa y cuánto de ese esfuerzo puede ser asumido progresivamente por los propios aliados.

El proceso incluye aspectos relacionados con las fuerzas terrestres, la aviación, las instalaciones militares y otras capacidades esenciales para las operaciones estadounidenses, como las infraestructuras de inteligencia, ciberseguridad y espacio.

El documento establece además que el máximo responsable militar estadounidense en Europa deberá participar antes del 18 de septiembre en una reunión de decisión junto al subsecretario de Defensa para Política, Elbridge Colby. De ese encuentro deberían surgir las principales alternativas que posteriormente llegarán a Hegseth.

Para las capitales europeas, la principal incógnita es la magnitud de cualquier eventual reducción. Estados Unidos lleva meses defendiendo que los miembros europeos de la OTAN deben asumir una proporción mayor de su propia seguridad.

La Administración de Donald Trump también ha expresado su malestar con determinados aliados por las limitaciones impuestas al uso de bases, espacio aéreo o instalaciones estadounidenses durante operaciones internacionales.

Washington examinará a los aliados uno por uno

Otro elemento especialmente significativo es que la revisión permitirá al Pentágono analizar la cooperación que ofrece cada miembro de la OTAN.

Estados Unidos ha enviado a los aliados un cuestionario en el que solicita información sobre gasto en defensa, estrategia militar, adquisiciones, cooperación industrial y apoyo a prioridades estadounidenses de política exterior.

Una parte especialmente sensible se refiere a las denominadas condiciones de acceso, bases y sobrevuelo. Washington quiere determinar si los países mantienen restricciones sobre la utilización de instalaciones o del espacio aéreo por parte de las fuerzas estadounidenses y conocer si estarían dispuestos a reducirlas.

El Pentágono también estudiará si cada país dispone de un plan creíble para cumplir los nuevos compromisos económicos de la OTAN y si puede cubrir las carencias que puedan aparecer en el modelo de fuerzas de la Alianza a medida que Estados Unidos reduzca determinadas capacidades.

El análisis introduce así un componente más amplio que el puramente militar: la relación entre Washington y cada aliado podría influir en la futura distribución de efectivos estadounidenses.

Europa aumenta su gasto en defensa ante la presión estadounidense

La revisión llega cuando los países europeos han comenzado a incrementar significativamente sus presupuestos militares.

Los miembros de la OTAN acordaron en la cumbre de La Haya de 2025 avanzar hacia un gasto equivalente al 5% del producto interior bruto en defensa y seguridad para 2035. De ese porcentaje, al menos un 3,5% deberá destinarse a necesidades militares fundamentales.

La propia OTAN calcula que los aliados europeos y Canadá aumentaron cerca de un 20% en términos reales su gasto principal en defensa durante 2025 respecto al año anterior.

En la cumbre celebrada en Ankara en julio de 2026, la Alianza reiteró además su compromiso con la defensa colectiva y anunció más de 50.000 millones de dólares en nuevas adquisiciones militares.

El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, ha defendido que Europa debe asumir progresivamente una mayor responsabilidad dentro de la Alianza sin romper el vínculo transatlántico.

El debate, por tanto, ya no gira únicamente en torno a cuánto gasta Europa, sino también sobre qué capacidades puede proporcionar si Washington decide trasladar recursos hacia otros escenarios estratégicos.

Alemania concentra la mayor presencia estadounidense

La distribución de las fuerzas estadounidenses explica por qué cualquier modificación puede tener consecuencias muy diferentes según el país.

Los datos correspondientes a diciembre de 2025 situaban en aproximadamente 68.000 los militares estadounidenses destinados permanentemente en bases europeas, sin contar las fuerzas rotatorias y otros despliegues temporales.

Alemania concentraba la mayor presencia, con unos 36.436 militares estadounidenses. Allí se encuentra Ramstein, una de las instalaciones aéreas más importantes de Estados Unidos fuera de su territorio.

Italia ocupaba la segunda posición con alrededor de 12.662 efectivos, mientras que Reino Unido albergaba aproximadamente 10.156.

La presencia estadounidense también es particularmente importante en el este de Europa. Polonia, por ejemplo, combina efectivos permanentes con miles de militares desplegados mediante rotaciones y se ha convertido en uno de los puntos principales de la estrategia de disuasión frente a Rusia.

Esta primavera, Washington ya anunció movimientos de tropas en distintos países europeos, lo que demuestra que la revisión puede desembocar tanto en reducciones como en redistribuciones hacia territorios considerados prioritarios.

Recreación editorial de Alemania concentra el mayor número de efectivos estadounidenses destinados permanentemente en Europa.

España también está pendiente de la decisión del Pentágono

España aparece directamente afectada por el debate debido a la presencia militar estadounidense en territorio nacional.

A finales de 2025 había aproximadamente 3.814 militares estadounidenses destinados permanentemente en España, principalmente vinculados a las instalaciones utilizadas conjuntamente por ambos países.

Las bases de Rota, en Cádiz, y Morón, en Sevilla, tienen además una importancia estratégica por su posición entre Europa, el Mediterráneo, África y las principales rutas hacia Oriente Medio.

Precisamente el acceso a instalaciones y el uso del espacio aéreo forman parte de los criterios que Washington quiere evaluar durante la revisión.

Eso no significa que exista actualmente una decisión anunciada para retirar efectivos de España. El análisis del Pentágono afecta al conjunto de Europa y las alternativas definitivas todavía no se conocen.

Sin embargo, el nuevo enfoque estadounidense convierte la facilidad de acceso a bases y el nivel de cooperación militar en factores que podrían pesar en las futuras decisiones de Washington.

Recreación editorial de España alberga cerca de 3.800 militares estadounidenses destinados de forma permanente y mantiene instalaciones estratégicas para las operaciones de Estados Unidos y la OTAN.

La OTAN afronta un nuevo reparto de responsabilidades

La cuestión de fondo va más allá del número final de soldados. Estados Unidos está tratando de redefinir el equilibrio dentro de la OTAN para que Europa disponga de más capacidad para garantizar su propia defensa mientras Washington conserva recursos para atender otros escenarios internacionales.

La Administración Trump lleva tiempo reclamando ese cambio. El Pentágono sostiene que el futuro modelo debe mantener a Estados Unidos como aliado fundamental, pero con una contribución europea significativamente mayor.

Para Europa, el desafío será sustituir eventualmente algunas capacidades estadounidenses sin reducir la capacidad de disuasión de la Alianza.

Las instalaciones militares, los sistemas de inteligencia, la defensa aérea, la logística, el transporte estratégico y el mando y control son elementos en los que la aportación estadounidense continúa desempeñando un papel particularmente importante.