El presidente francés, Emmanuel Macron, ha pedido a la Comisión Europea que impulse una prohibición de redes sociales a menores de 15 años en toda la Unión Europea. La propuesta reabre uno de los grandes debates digitales del continente justo cuando Bruselas prepara nuevas medidas para proteger a niños y adolescentes y España tramita su propio límite, fijado en los 16 años.
La prohibición de redes sociales a menores de 15 años llega a Bruselas
Emmanuel Macron quiere que la protección de los menores en internet deje de depender de las diferentes legislaciones nacionales y pase a regularse a escala europea. El presidente francés ha enviado una carta a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en la que reclama una norma común que impida a los menores de 15 años acceder a las redes sociales en los 27 Estados miembros.
La misiva está fechada el 29 de agosto y su existencia fue confirmada este martes 8 de septiembre por el entorno del presidente francés. La iniciativa llega después de que Francia intentara aplicar una prohibición similar dentro de sus fronteras, pero el Consejo Constitucional frenara este verano la legislación antes de que pudiera entrar en vigor en septiembre.
Macron pretende ahora trasladar el debate a Bruselas y armonizar las reglas. El planteamiento francés es más estricto que algunas de las alternativas estudiadas hasta ahora por la Comisión Europea: Francia defiende que, salvo posibles excepciones que establezca finalmente la legislación, el acceso a las plataformas sociales quede bloqueado hasta cumplir los 15 años.

Rcereación editorial de Bruselas estudia un marco común para proteger a los menores, mientras Francia y España presionan para establecer límites de edad obligatorios.
Francia quiere una única edad mínima para toda la UE
El principal cambio que propone Macron es precisamente convertir la edad mínima en una norma europea. Actualmente, varios países están explorando fórmulas diferentes y no existe un único límite obligatorio para toda la Unión.
El presidente francés considera que una regulación común evitaría que cada Estado establezca requisitos diferentes para las mismas plataformas. La propuesta también elevaría la presión sobre compañías que operan simultáneamente en todos los mercados europeos.
Francia aprobó este verano una ley nacional que prohibía las redes sociales a los menores de 15 años y se convirtió entonces en uno de los países europeos más ambiciosos en este ámbito. Sin embargo, el Consejo Constitucional anuló posteriormente la medida, obligando al Ejecutivo francés a buscar una nueva vía jurídica.
Macron ha adelantado que París seguirá intentando reformular la legislación francesa, aunque la fragmentación parlamentaria podría complicar su aprobación. Paralelamente, busca que la solución definitiva llegue desde las instituciones europeas.
Bruselas ya estudia restricciones, pero con un modelo diferente
La Comisión Europea no parte de cero. Ursula von der Leyen recibió en julio las conclusiones de un grupo especial de expertos creado para estudiar la protección infantil en internet y las posibles restricciones de edad.
El modelo analizado por Bruselas es más gradual que el defendido ahora por Macron. Entre las recomendaciones figura restringir especialmente el acceso de los menores de 13 años, que únicamente podrían utilizar determinados servicios bajo supervisión de padres, tutores o profesores. Para adolescentes de mayor edad, el acceso dependería también de la seguridad y adecuación de cada plataforma.
Macron plantea, en cambio, una frontera más sencilla de aplicar: prohibición general hasta los 15 años.
El calendario convierte la petición francesa en especialmente relevante. Von der Leyen prepara nuevas orientaciones sobre esta materia y su próximo discurso sobre el estado de la Unión puede ofrecer más pistas sobre la dirección que tomará Bruselas.
La verificación de edad será uno de los grandes obstáculos
Establecer una edad mínima sobre el papel es relativamente sencillo. Comprobar realmente que quien abre una cuenta tiene la edad declarada es bastante más complicado.
La Comisión Europea trabaja precisamente en una solución común de verificación de edad. Bruselas anunció este año que la tecnología europea está preparada para su implantación y que permitirá demostrar que un usuario supera determinada edad sin tener que entregar a las plataformas más datos personales de los necesarios.
Los Estados podrán utilizar esta herramienta de manera independiente o integrarla en las futuras carteras europeas de identidad digital. La Comisión quiere que las soluciones nacionales puedan estar disponibles antes de finalizar 2026.
Este aspecto es esencial. Una prohibición que únicamente obligue al usuario a marcar una casilla confirmando que tiene 15, 16 o 18 años tendría poca eficacia. Las nuevas normas buscan sistemas de comprobación que funcionen y que, al mismo tiempo, protejan la privacidad.

Recreación editorial de la verificación efectiva de la edad será uno de los elementos esenciales para aplicar las futuras restricciones de acceso de los menores a las redes sociales.
España plantea incluso elevar el límite hasta los 16 años
España está entre los países europeos que defienden una regulación especialmente estricta.
El Gobierno de Pedro Sánchez anunció en febrero su intención de prohibir el acceso a las redes sociales a los menores de 16 años, un año más que la edad planteada por Macron. La propuesta incluye exigir a las plataformas mecanismos efectivos de verificación y forma parte de un paquete más amplio para reforzar la responsabilidad de las compañías digitales.
El propio Sánchez explicó posteriormente que la iniciativa está siendo tramitada en el Parlamento español. El Ejecutivo también ha defendido aumentar las responsabilidades de los directivos de las plataformas y actuar contra determinados mecanismos algorítmicos utilizados para amplificar contenidos ilegales.
Una futura legislación comunitaria obligaría, por tanto, a resolver cómo encajar límites nacionales distintos. España apuesta por los 16 años, Francia por los 15 y otros Estados europeos prefieren conceder mayor capacidad de decisión a las familias.
El debate ya no gira solo alrededor del tiempo de pantalla
La presión política sobre las redes sociales está aumentando a medida que las instituciones europeas analizan fenómenos como el diseño adictivo, el ciberacoso, los contenidos perjudiciales, la publicidad personalizada o la exposición de los menores a desconocidos.
Una consulta realizada por la Comisión Europea a cerca de 5.000 menores de los Estados miembros reveló que el 72% apoyaba algún sistema de verificación de edad en las redes sociales. Un 48% reclamaba además normas contra las características diseñadas para prolongar el tiempo de uso y un 58% quería mayor protección frente a la publicidad y los precios personalizados.
Otro análisis comunitario calculó que los jóvenes europeos pasan de media alrededor de 4,5 horas conectados durante un día escolar y 6,1 horas durante los fines de semana. Un 14% declaró superar las diez horas diarias de pantalla.
Estos datos explican por qué la discusión política está evolucionando desde las recomendaciones familiares hacia la responsabilidad directa de las plataformas y los legisladores.

