Cerca de 2,4 millones de personas están llamadas a votar este lunes 14 de septiembre en las elecciones Bangsamoro 2026, las primeras elecciones parlamentarias de esta región autónoma de mayoría musulmana situada en el sur de Filipinas. La jornada culmina una transición política iniciada tras el acuerdo de paz de 2014 entre Manila y la principal organización separatista musulmana del país, aunque el proceso electoral ha comenzado bajo fuertes medidas de seguridad después de varios episodios violentos.
1.La primera elección parlamentaria de Bangsamoro
El sur de Filipinas vive este lunes una jornada sin precedentes. Por primera vez, los habitantes de la Región Autónoma de Bangsamoro en el Mindanao Musulmán, conocida por sus siglas BARMM, pueden elegir directamente el Parlamento que gobernará su territorio.
La región fue constituida después de que sus habitantes respaldaran ampliamente una mayor autonomía en un referéndum celebrado en 2019. Hasta ahora, Bangsamoro había estado dirigido por una autoridad transitoria encargada de preparar el nuevo sistema institucional.
Las elecciones suponen, por tanto, el paso definitivo de una administración provisional a un Gobierno regional surgido de las urnas.
La región reúne aproximadamente 4,5 millones de habitantes y comprende territorios de Mindanao, además de Basilan, Tawi-Tawi, Cotabato City y otras áreas del sur del archipiélago filipino. Cerca de 2,4 millones figuran en el censo electoral.
El presidente filipino, Ferdinand Marcos Jr., ha descrito la votación como un momento decisivo para Bangsamoro y para el conjunto del país, vinculándola al objetivo de consolidar una paz duradera y un sistema de autogobierno democrático.
2. Un conflicto que dejó más de 120.000 muertos
La importancia de las elecciones Bangsamoro 2026 no puede entenderse sin la larga historia de violencia del sur de Filipinas.
Durante décadas, organizaciones separatistas musulmanas combatieron contra el Gobierno central en una región marcada también por la pobreza, el escaso desarrollo económico y la presencia de grupos extremistas.
En 2014, Manila y el Frente Moro de Liberación Islámica (MILF), la mayor organización separatista musulmana filipina, alcanzaron un acuerdo de paz destinado a poner fin al conflicto.
Reuters cifra en más de 120.000 los muertos y alrededor de dos millones las personas desplazadas por décadas de enfrentamientos. Associated Press maneja una estimación más amplia, de unos 150.000 civiles y combatientes fallecidos desde la década de 1970.
El pacto de 2014 abrió el camino para sustituir el anterior modelo autonómico por una entidad con mayores competencias políticas y económicas.
Una ley aprobada en 2018 desarrolló el acuerdo y el referéndum de 2019 permitió crear oficialmente Bangsamoro.
El MILF renunció a su objetivo de constituir un Estado musulmán independiente a cambio de una autonomía más amplia. El proceso también contempló la desmovilización y reincorporación a la vida civil de decenas de miles de antiguos combatientes.
3. Un Parlamento de 80 diputados con un sistema único en Filipinas
Bangsamoro presenta además una particularidad institucional: es la única región filipina gobernada mediante un sistema parlamentario.
Los votantes eligen este lunes un Parlamento compuesto por 80 representantes.
De ellos, 40 corresponden a listas de partidos mediante representación proporcional, otros 32 representan diferentes distritos territoriales y ocho escaños están reservados para representación sectorial.
Una vez constituida la cámara, serán los propios parlamentarios quienes elijan al ministro principal, responsable de encabezar el poder ejecutivo regional.
Entre las fuerzas políticas que concurren aparecen partidos vinculados a antiguos dirigentes del MILF, formaciones surgidas de distintas facciones posteriores al proceso de paz y poderosos clanes políticos tradicionales de la región.
La Comisión Electoral filipina había registrado además numerosas organizaciones políticas para competir en la elección regional, reflejo de una estructura política considerablemente más plural que la administración transitoria precedente.
El nuevo modelo intenta trasladar la competencia por el poder desde el terreno militar hacia las instituciones y los partidos políticos.
Precisamente por eso, la estabilidad del sistema será observada como uno de los principales indicadores del éxito o fracaso del acuerdo alcanzado hace más de una década.

Recreación editorial de los votantes eligen un Parlamento de 80 miembros que posteriormente designará al ministro principal de la región.
4. Tres muertos y un despliegue de más de 20.000 agentes
La jornada electoral ha comenzado, sin embargo, bajo una fuerte vigilancia.
Tres personas murieron y otras 15 resultaron heridas el domingo, víspera de las elecciones, después de que una disputa junto a un centro de votación de Cotabato City terminara en un tiroteo.
La Comisión Electoral, COMELEC, decidió asumir directamente el control de la ciudad y reforzar los dispositivos de seguridad.
Más de 20.000 militares y policías han sido desplegados para proteger los colegios electorales y las principales vías de comunicación de la región.
También se produjo un problema electoral en la localidad de Maluso, en la provincia de Basilan. Las autoridades detectaron papeletas previamente marcadas en 36 de los 68 centros electorales y ordenaron su sustitución, provocando retrasos en la votación.
Pese a estos episodios, COMELEC aseguró durante las primeras horas de la jornada que el proceso se estaba desarrollando con normalidad en la mayor parte de Bangsamoro y que no esperaba disturbios generalizados.
Las autoridades ya habían reforzado semanas antes la coordinación entre Policía, Ejército, Comisión Electoral y Gobierno regional ante los riesgos vinculados a la convocatoria.

Recreación editorial de más de 20.000 efectivos policiales y militares fueron desplegados para garantizar la seguridad durante la histórica votación.
5. La paz también depende de que llegue el desarrollo económico
Las elecciones tienen una dimensión que va mucho más allá de la política.
Durante décadas, Bangsamoro ha sido una de las regiones con mayores niveles de pobreza y menor desarrollo de Filipinas. Esa situación alimentó el descontento y facilitó la aparición de insurgencias y organizaciones extremistas.
La ciudad de Marawi se convirtió en 2017 en el ejemplo más dramático. Militantes vinculados al Estado Islámico ocuparon durante cinco meses gran parte de la localidad, desencadenando la batalla urbana más grave vivida en Filipinas desde la Segunda Guerra Mundial.
Desde la creación de Bangsamoro, algunos indicadores han comenzado a mejorar.
La economía regional creció un 5% durante 2025, frente al 3,5% registrado en 2024 y por encima del crecimiento nacional filipino del 4,4%, según los datos recogidos por Reuters.
También ha descendido la pobreza, aunque Bangsamoro continúa presentando importantes carencias estructurales.
La agricultura, la pesca, los recursos marinos, la energía y los depósitos minerales constituyen algunas de las áreas en las que las autoridades ven potencial económico si la estabilidad política se consolida.
Por eso, el éxito de las nuevas instituciones no dependerá únicamente de evitar el regreso de la violencia. También deberá traducirse en empleo, inversiones, infraestructuras y mejores servicios públicos para una población que ha sufrido durante décadas las consecuencias del conflicto.

