Tesla FSD Europa durante una prueba de conducción asistida en una carretera europea

Tesla FSD afronta un nuevo obstáculo en Europa por una función que permite superar el límite de velocidad

El desembarco a gran escala del sistema Full Self-Driving (FSD) Supervised de Tesla en Europa afronta una nueva controversia. El European Transport Safety Council ha pedido a los Estados miembros que rechacen determinadas funciones del sistema por sus implicaciones para la seguridad vial, mientras la decisión sobre su expansión en la Unión Europea se retrasa, al menos, hasta diciembre.

El futuro de Tesla FSD en Europa vuelve a situarse en el centro del debate sobre conducción automatizada. El European Transport Safety Council (ETSC), organización independiente especializada en seguridad vial, ha instado a los Estados miembros de la Unión Europea a no respaldar determinadas funciones del sistema Full Self-Driving Supervised desarrollado por Tesla.

La principal preocupación se centra en una función relacionada con la velocidad. Según Reuters, el denominado speed offset puede configurarse para permitir una velocidad de hasta un 50% superior al límite que el vehículo haya detectado. El ETSC considera que esta característica plantea dudas sobre su compatibilidad con las normas europeas y ha pedido que no sea autorizada en su configuración actual.

El debate llega en un momento decisivo para Tesla. La compañía busca ampliar el uso de FSD Supervised por Europa después de obtener autorizaciones en varios mercados, pero la decisión comunitaria que podría facilitar un despliegue mucho más amplio se ha retrasado.

El 50% que ha disparado el debate

La controversia no implica que el automóvil circule automáticamente un 50% por encima del límite legal. La cuestión es diferente: el sistema incluye una configuración que puede permitir seleccionar una velocidad superior a la que el vehículo identifica como límite de la vía.

Según la información publicada por Reuters, esa compensación puede alcanzar hasta un 50%. El ETSC sostiene además que Tesla no habría solicitado una exención específica de las reglas de Naciones Unidas aplicables a este comportamiento.

La velocidad constituye uno de los elementos centrales de la política europea de seguridad vial. La Comisión Europea recuerda que la velocidad excesiva o inadecuada está directamente relacionada con entre el 10% y el 15% de todos los accidentes y con aproximadamente el 30% de los accidentes mortales.

Por ello, cualquier automatización capaz de intervenir en la velocidad del vehículo recibe una atención especial de los reguladores.

FSD no convierte al Tesla en un coche autónomo

El propio nombre Full Self-Driving puede generar confusión. La versión evaluada en Europa es FSD Supervised y continúa siendo un sistema de asistencia al conductor.

El regulador neerlandés RDW, que ha desempeñado un papel fundamental en el procedimiento europeo, señala expresamente que un Tesla equipado con FSD Supervised no es un vehículo autónomo.

Aunque el software puede asumir diferentes tareas de conducción, la persona situada al volante continúa siendo responsable y debe mantener la atención sobre la carretera y estar preparada para intervenir.

El sistema utiliza además sensores para comprobar la atención del conductor. Si detecta que este no presta suficiente atención, genera avisos y puede terminar impidiendo temporalmente la activación de la función.

Recreación editorial del conductor continúa siendo responsable del vehículo cuando utiliza FSD Supervised.

Países europeos ya han permitido el sistema

La situación regulatoria es más compleja que una simple aprobación o prohibición europea.

Países como Países Bajos han autorizado el uso de FSD Supervised bajo determinadas condiciones. El RDW concedió en abril una homologación con validez inicial en territorio neerlandés después de un proceso de evaluación que se prolongó durante más de año y medio.

El organismo asegura que realizó más de 3.000 horas de pruebas, incluyendo más de 1.000 ensayos propios en circuitos y carreteras públicas, y que utilizó datos correspondientes a 1,8 millones de kilómetros recorridos en Europa durante el proceso de evaluación.

Posteriormente, el RDW afirmó que cerca de 40.000 Tesla equipados con FSD Supervised habían recorrido aproximadamente 24 millones de kilómetros en Países Bajos sin incidentes relevantes registrados por el organismo.

Esos datos forman parte de los argumentos favorables a la tecnología, pero no han eliminado las dudas entre organizaciones de seguridad vial y algunos reguladores europeos.

Las pruebas europeas han detectado problemas

Las dudas sobre la velocidad no aparecen de forma aislada.

Una evaluación realizada recientemente en Bélgica por la organización de seguridad vial Johanna.be detectó problemas en la interpretación de algunos límites de velocidad durante aproximadamente 400 kilómetros de pruebas en los alrededores de Bruselas.

Según Reuters, durante esos ensayos el sistema llegó a mostrar límites incorrectos en determinadas vías de 20 y 30 km/h y también intentó adelantar a ciclistas en zonas donde esa maniobra estaba restringida.

La organización reconoció al mismo tiempo comportamientos positivos del vehículo ante peatones y ciclistas, aunque consideró que los errores observados justificaban una revisión por parte de los reguladores.

Tesla, por su parte, ha defendido públicamente la seguridad de FSD Supervised.

La compañía presentó este año datos propios correspondientes a más de 100 millones de kilómetros recorridos en cinco países europeos y sostuvo que los vehículos utilizando FSD Supervised registraron 4,1 veces menos colisiones que los Tesla conducidos manualmente incluidos en su comparación.

La interpretación de esas cifras también ha generado debate, especialmente sobre la metodología utilizada y la posibilidad de comparar directamente ambos grupos.

Europa aplaza la decisión hasta diciembre

La siguiente gran batalla será regulatoria.

Estaba previsto que la Unión Europea abordara en octubre una votación relevante para el despliegue del sistema, pero la agenda comunitaria trasladó el asunto y la decisión no se espera ahora antes de diciembre.

Para Tesla, conseguir una autorización amplia en Europa supondría abrir uno de los mayores mercados automovilísticos del mundo a una tecnología que Elon Musk considera estratégica para el futuro de la compañía.

Pero Europa utiliza un sistema diferente al estadounidense.

Mientras Estados Unidos permite que los fabricantes certifiquen inicialmente el cumplimiento de determinados requisitos y posteriormente ejerce supervisión, la Unión Europea exige homologaciones previas para la entrada en circulación de los vehículos y sus sistemas.

El RDW también advierte de otra diferencia importante: el software utilizado por los Tesla europeos no es idéntico al estadounidense, por lo que el comportamiento de FSD en Estados Unidos no puede trasladarse automáticamente a Europa.

Recreación editorial de la expansión comunitaria de FSD depende del proceso europeo de homologación y de la posición de los Estados miembros.

Una decisión que irá mucho más allá de Tesla

El debate sobre Tesla FSD puede terminar teniendo consecuencias para toda la industria.

La Comisión Europea está impulsando simultáneamente el desarrollo de vehículos automatizados y una regulación común que permita probar y desplegar estas tecnologías entre diferentes Estados miembros. En junio, 18 países de la UE firmaron una declaración para desarrollar entornos de prueba transfronterizos para vehículos autónomos.

Europa intenta así resolver un difícil equilibrio: acelerar una tecnología considerada estratégica para la competitividad de su industria sin rebajar las exigencias de seguridad.