Cataluña comienza este lunes a evaluar los daños de uno de los episodios de lluvias más extraordinarios de los últimos años. El temporal ha dejado dos personas fallecidas, una desaparecida, acumulaciones cercanas a los 300 litros por metro cuadrado y graves alteraciones en carreteras, hospitales y líneas ferroviarias. Aunque la Generalitat ha dado por finalizada la fase más crítica, la inestabilidad meteorológica todavía no ha desaparecido y Girona mantiene riesgo de nuevos chubascos torrenciales.
Dos muertos y una persona desaparecida tras las lluvias
El balance humano convierte al temporal en uno de los episodios meteorológicos más graves registrados recientemente en Cataluña.
Dos personas han muerto en la provincia de Barcelona. Una de las víctimas perdió la vida en Tordera después de que un muro cediera durante las fuertes lluvias. La segunda falleció en Montornès del Vallès tras quedar atrapada en un aparcamiento inundado.
Los equipos de emergencia continúan además pendientes de una persona desaparecida en Pineda de Mar, donde habría sido arrastrada por una riera durante la crecida.
El temporal obligó a realizar centenares de actuaciones de emergencia en pocas horas.
Según el balance recogido por El País, los Bomberos llegaron a superar las 2.400 intervenciones, entre ellas más de 200 rescates, mientras el teléfono 112 recibió más de 8.000 llamadas relacionadas con el episodio.
Durante las horas más críticas, Protección Civil pidió a la población evitar desplazamientos y permanecer alejada de ríos, rieras, bajos y garajes.
La magnitud del episodio obligó además a utilizar de forma reiterada el sistema ES-Alert para enviar avisos directamente a los teléfonos móviles de los ciudadanos.
Casi 300 litros por metro cuadrado en algunos municipios
Una de las características más destacadas del temporal ha sido la extraordinaria intensidad de las precipitaciones.
En algunos puntos del Maresme y del Vallès Oriental se recogieron cantidades cercanas a los 300 litros por metro cuadrado, mientras Vilassar de Mar llegó a registrar unos 288 litros. Barcelona acumuló también valores excepcionales.
El episodio dejó registros históricos en diferentes estaciones meteorológicas.
En el barrio del Raval de Barcelona se acumularon más de 190 litros por metro cuadrado durante el episodio, mientras la Zona Universitaria superó los 170. En algunos momentos llegaron a caer más de tres litros por metro cuadrado en apenas un minuto.
La capital catalana y su entorno vivieron así una de las jornadas más lluviosas de las últimas dos décadas.
El volumen de precipitación provocó crecidas súbitas de rieras y ríos, una de las principales amenazas en episodios torrenciales mediterráneos.
El Besòs llegó a superar ampliamente el nivel de seguridad
Uno de los momentos de mayor preocupación se produjo con la crecida del río Besòs.
A su paso por Santa Coloma de Gramenet, el río llegó a registrar un caudal aproximado de 903 metros cúbicos por segundo y una altura de 3,5 metros, muy por encima de los niveles considerados habituales y de seguridad.
La Generalitat envió avisos específicos a Barcelona, Montcada i Reixac, Santa Coloma de Gramenet y Sant Adrià de Besòs ante la posibilidad de desbordamientos.
Las autoridades recomendaron abandonar bajos y sótanos en las zonas más próximas al cauce y subir a plantas superiores si el agua comenzaba a entrar en los edificios.
También aumentaron los caudales de otros cursos fluviales como el Ridaura, el Daró o diferentes rieras del área metropolitana.
La rapidez con la que crecieron algunos de estos cauces volvió a evidenciar uno de los principales riesgos asociados a las lluvias torrenciales: en pocos minutos una riera prácticamente seca puede transformarse en una corriente extremadamente peligrosa.

Recreación editorial del caudal del Besòs alcanzó niveles muy superiores a los habituales y obligó a emitir alertas a varios municipios del área de Barcelona.
Rodalies sigue sufriendo las consecuencias
La recuperación de la movilidad será uno de los grandes retos durante las próximas jornadas.
El transporte ferroviario quedó prácticamente paralizado durante las horas más intensas del temporal.
Rodalies, Ferrocarrils de la Generalitat y diferentes líneas metropolitanas tuvieron que suspender temporalmente sus servicios por inundaciones, desprendimientos y riesgo para la infraestructura.
Este lunes siguen existiendo problemas especialmente en las conexiones ferroviarias hacia el Maresme y Girona, donde continúan realizándose inspecciones antes de restablecer completamente la circulación.
Durante el fin de semana, decenas de pasajeros tuvieron que pasar la noche en estaciones como Barcelona-Sants después de quedar suspendidas numerosas conexiones ferroviarias.
Las carreteras tampoco escaparon al impacto.
Numerosas vías quedaron inundadas o cortadas por desprendimientos y acumulaciones de agua. En algunas localidades, los Bomberos tuvieron que rescatar a personas atrapadas en vehículos después de que las rieras crecieran rápidamente.

Recreación editorial de los servicios ferroviarios continúan recuperándose después de las inundaciones y las inspecciones de seguridad en diferentes tramos de la red.
Hospitales, colegios y viviendas también han resultado afectados
Las consecuencias del temporal van mucho más allá de las infraestructuras de transporte.
Viviendas, bajos comerciales, centros sanitarios y edificios públicos han sufrido inundaciones y daños provocados por el agua.
Entre las instalaciones afectadas aparecen hospitales como Vall d’Hebron, Granollers y Blanes, además de diferentes centros educativos.
Ocho escuelas no podrán abrir con normalidad mientras continúan los trabajos de evaluación y reparación.
En Barcelona, los equipos municipales concentran parte de sus esfuerzos en zonas como Roquetes y Torre Baró, donde se han producido desprendimientos y acumulaciones de agua.
La Generalitat ha indicado que, una vez superada la fase más crítica, la prioridad será reconstruir viviendas, reparar instalaciones públicas y recuperar las principales vías de comunicación.
La Generalitat da por terminado el episodio más grave
La evolución meteorológica permitió que durante la noche del domingo se levantaran las últimas restricciones de movilidad que todavía permanecían activas en el Alt y Baix Empordà.
La Generalitat considera que el episodio principal puede darse por finalizado.
Sin embargo, esto no significa que el riesgo meteorológico haya desaparecido completamente.
El plan Inuncat permanece todavía activado mientras las autoridades vigilan posibles tormentas aisladas.
El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, ha pedido mantener la prudencia incluso después de superarse las horas más complicadas.
Ahora comienza una segunda fase centrada en cuantificar los daños y recuperar los servicios afectados.
Girona sigue bajo vigilancia este lunes
La situación meteorológica continúa siendo especialmente delicada en el noreste de Cataluña.
La previsión de este lunes mantiene la posibilidad de chubascos y tormentas fuertes en diferentes puntos de la Península, pero el mayor riesgo vuelve a concentrarse en Girona.
Aemet prevé allí precipitaciones que pueden alcanzar intensidades torrenciales durante las primeras horas y acumulaciones importantes a lo largo del día.
Aunque las cantidades previstas son inferiores a las registradas durante el fin de semana, la saturación del terreno y el elevado nivel de algunos cursos de agua obligan a extremar las precauciones.
Una lluvia menos intensa puede provocar igualmente problemas cuando los suelos ya no tienen capacidad suficiente para absorber más agua.
Un episodio meteorológico excepcional
Los servicios meteorológicos han descrito el episodio como excepcional.
El origen principal fue un gran sistema convectivo que permaneció prácticamente estacionario entre las provincias de Barcelona y Girona, favoreciendo precipitaciones muy intensas durante varias horas consecutivas.
Durante los momentos previos al episodio se llegó a utilizar la expresión “minihuracán mediterráneo” para describir algunas características de la perturbación.
Meteorológicamente, sin embargo, no se trató de un huracán tropical convencional como los que se forman en el Atlántico.
La combinación de aire muy húmedo, temperaturas elevadas en el Mediterráneo y una atmósfera extremadamente inestable generó tormentas capaces de descargar enormes cantidades de agua en espacios muy reducidos.
El fenómeno vuelve a poner el foco sobre la vulnerabilidad de las zonas costeras mediterráneas ante episodios de precipitación extrema.

