Huracán Polo en México golpeando Baja California Sur antes de avanzar hacia Sonora

Huracán Polo golpea dos veces México tras alcanzar categoría 5: las zonas que siguen en alerta

El huracán Polo ha dejado una trayectoria excepcional sobre el Pacífico mexicano. Después de alcanzar la categoría 5 durante su recorrido por el océano, el ciclón tocó tierra en Baja California Sur y posteriormente volvió a impactar territorio mexicano en Sonora, provocando inundaciones, caída de árboles y postes, cortes de carreteras y fuertes lluvias. Aunque las autoridades no habían informado de víctimas mortales en el balance disponible, el peligro no terminó con el debilitamiento del sistema.

Polo pasó de categoría 5 a golpear dos veces territorio mexicano

México afronta las consecuencias de uno de los ciclones más potentes registrados esta temporada en el Pacífico. Polo llegó a alcanzar la categoría 5 antes de debilitarse progresivamente en su aproximación al noroeste del país. Durante una de sus fases de máxima intensidad, las autoridades mexicanas llegaron a registrar vientos extremadamente fuertes mientras el sistema avanzaba frente a las costas del Pacífico.

La evolución del ciclón fue especialmente vigilada por su rápida intensificación. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) siguió mediante satélites el rápido fortalecimiento de Polo en el Pacífico oriental. Servicio Nacional de Satélites y Datos

Tras desplazarse durante días por el océano, el huracán terminó entrando en Baja California Sur, donde provocó fuertes vientos y precipitaciones. Posteriormente cruzó el Golfo de California y realizó un segundo impacto en las proximidades de Guaymas, en Sonora, esta vez como huracán de categoría 1.

La combinación convierte a Polo en un episodio especialmente significativo de la temporada de huracanes del Pacífico mexicano: no solo por la intensidad máxima que alcanzó sobre el mar, sino por su recorrido posterior sobre dos estados del noroeste del país.

Inundaciones, árboles derribados y carreteras afectadas

Las primeras evaluaciones difundidas después del paso del ciclón describen inundaciones, árboles y postes derribados y cierres de carreteras en las áreas afectadas. Reuters informó, sin embargo, de que no se habían comunicado víctimas mortales en el balance disponible tras el paso de Polo.

Las imágenes tomadas en San Carlos, Sonora, muestran restos y escombros en las calles después del paso del huracán, mientras el fuerte oleaje continuaba golpeando zonas del litoral.

Baja California Sur había activado previamente un amplio dispositivo preventivo. Las previsiones sobre la llegada del ciclón llevaron a las autoridades a suspender determinadas actividades y preparar refugios temporales ante la posibilidad de inundaciones y vientos destructivos.

La prevención adquirió especial importancia porque las lluvias asociadas a los ciclones tropicales pueden continuar causando problemas incluso después de que el centro del sistema haya abandonado una determinada zona.

En Sonora, precisamente, el agua seguía siendo uno de los principales riesgos después del segundo impacto. Reuters señalaba que los remanentes podían dejar acumulaciones importantes de precipitación en áreas del sur y centro del estado, aumentando la posibilidad de inundaciones repentinas y deslizamientos de tierra.

Recreación editorial de las inundaciones, árboles derribados y daños registrados tras el paso de Polo por Baja California Sur.

Un huracán que llegó a registrar vientos extraordinarios

Antes de tocar tierra, Polo había protagonizado una intensificación extraordinaria.

El Servicio Meteorológico Nacional mexicano informó el 26 de septiembre de que el ciclón permanecía como huracán de categoría 4, con vientos máximos sostenidos de 230 kilómetros por hora y rachas de hasta 280 kilómetros por hora mientras se encontraba al sur-suroeste de Cabo San Lucas.

Posteriormente alcanzó todavía mayor intensidad.

Durante su paso por las islas Revillagigedo, Polo llegó a registrar vientos de hasta 315 kilómetros por hora, según la información recogida por El País. Las personas que permanecían en las islas Socorro y Clarión se encontraban en buen estado y los daños comunicados inicialmente fueron limitados.

La evolución recuerda hasta qué punto la intensidad de un ciclón puede cambiar rápidamente. Un huracán que alcanza categoría 5 sobre el océano no necesariamente mantiene esa fuerza cuando toca tierra: las variaciones de temperatura del agua, la estructura interna de la tormenta y su interacción con zonas terrestres pueden debilitarlo.

En el caso de Polo, esa pérdida de intensidad fue importante antes de sus impactos sobre México, aunque no eliminó el peligro asociado a las lluvias, el viento y el oleaje.

El peligro continúa aunque Polo se debilite

El debilitamiento del ciclón no supone automáticamente el final de la emergencia.

Los restos de humedad de Polo continuaron desplazándose hacia el norte y también comenzaron a influir en las condiciones meteorológicas del suroeste de Estados Unidos, donde varias zonas ya se encontraban afectadas por inundaciones. AP informó de evacuaciones y rescates en algunos puntos debido a las fuertes precipitaciones.

En México, el seguimiento continúa especialmente por el riesgo de lluvias sobre terrenos saturados, crecidas repentinas y desprendimientos.

Además, el Pacífico mexicano mantiene otra amenaza meteorológica: Rachel.

Mientras Polo perdía fuerza, la tormenta tropical Rachel se intensificaba frente a las costas mexicanas. Reuters situaba el sistema a unos 435 kilómetros al oeste-suroeste de Lázaro Cárdenas y señalaba que podía alcanzar fuerza de huracán mientras avanzaba paralelamente al litoral.

La coexistencia de ambos fenómenos obliga a mantener la vigilancia sobre el Pacífico incluso después de la salida de Polo.

Recreación editorial del seguimiento meteorológico de Polo y Rachel mientras continúa la actividad ciclónica frente a las costas mexicanas.

La prevención evitó un balance humano más grave

Uno de los elementos más relevantes hasta el momento es la ausencia de un elevado balance de víctimas pese a la extraordinaria intensidad que Polo alcanzó durante parte de su recorrido.

Antes de la llegada del ciclón se cerraron playas, se restringieron actividades marítimas y se habilitaron refugios. La población de las zonas amenazadas recibió además recomendaciones para almacenar suministros y reducir desplazamientos.

El resultado provisional contrasta con la enorme capacidad destructiva que había mostrado Polo sobre el océano.

Sin embargo, todavía será necesario esperar a que las autoridades concluyan las evaluaciones sobre infraestructuras, viviendas, carreteras y servicios básicos para conocer la dimensión definitiva de los daños.