La Habana denuncia amenazas de sanciones, restricciones de visados y represalias económicas para modificar el voto de varios Estados. Washington rechaza la campaña cubana contra el embargo y reclama que la Asamblea General se centre también en la situación política y los derechos humanos en la isla.
La tensión entre Cuba y Estados Unidos ha vuelto a trasladarse a Naciones Unidas pocos días antes de una nueva votación de la ONU sobre el embargo a Cuba, una cita diplomática que desde hace más de tres décadas enfrenta a Washington con una amplia mayoría de la comunidad internacional.
El ministro cubano de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez, acusó este miércoles 21 de octubre a Estados Unidos de estar ejerciendo una presión extraordinaria sobre diferentes gobiernos para intentar modificar su posición durante la próxima votación de la Asamblea General.
Según Rodríguez, esas presiones incluirían posibles sanciones, restricciones de visados, medidas comerciales e incluso la suspensión de determinados mecanismos de cooperación para aquellos países que respalden la resolución presentada por Cuba. Reuters señala que el Departamento de Estado estadounidense no respondió inmediatamente a esas acusaciones.
El enfrentamiento llega cuando la Asamblea General se prepara para debatir nuevamente una resolución que solicita poner fin al embargo económico, comercial y financiero estadounidense sobre la isla, una medida que lleva décadas obteniendo un respaldo abrumador entre los Estados miembros de Naciones Unidas.

Recreación editorial del canciller Bruno Rodríguez acusa a Washington de presionar a otros gobiernos antes de la próxima votación de Naciones Unidas sobre el embargo.
Cuba acusa a Washington de intentar cambiar votos
La acusación lanzada por el Gobierno cubano eleva significativamente la tensión diplomática antes de la votación.
Bruno Rodríguez aseguró que funcionarios estadounidenses estarían contactando con gobiernos extranjeros para intentar que cambien el sentido de su voto tradicional sobre la resolución contra el embargo.
De acuerdo con la versión de La Habana recogida por Reuters, entre las consecuencias planteadas a determinados países podrían encontrarse aranceles, restricciones de visados, suspensión de cooperación o diferentes formas de presión económica y diplomática.
Se trata, por el momento, de acusaciones del Gobierno cubano y no de hechos confirmados de manera independiente.
La posición estadounidense es radicalmente diferente. El embajador de Estados Unidos ante Naciones Unidas, Mike Waltz, ha pedido a los países que voten contra la resolución y sostiene que la campaña internacional cubana contra el embargo sirve para desviar la atención sobre la situación política interna y las denuncias relacionadas con los derechos humanos en la isla.
Una votación que se repite desde hace más de tres décadas
La votación de la ONU sobre el embargo a Cuba se ha convertido en una de las citas diplomáticas recurrentes de la Asamblea General.
Naciones Unidas dispone de resoluciones sobre la “necesidad de poner fin al embargo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos contra Cuba” desde comienzos de la década de 1990.
El registro oficial de Naciones Unidas recoge 32 versiones entre 1993 y 2025 de esta resolución. La correspondiente a 2025 quedó registrada como A/RES/80/4.
Las resoluciones de la Asamblea General no obligan jurídicamente a Washington a eliminar el embargo, pero tienen un considerable peso político porque permiten medir cada año el respaldo internacional a la política estadounidense hacia Cuba.
La eliminación completa del entramado legal que sostiene el embargo tampoco depende exclusivamente de la Casa Blanca. Parte de las restricciones están respaldadas por legislación estadounidense, por lo que su levantamiento requeriría la intervención del Congreso de Estados Unidos.
Washington y La Habana ya se habían enfrentado esta semana en la ONU
La nueva denuncia cubana no aparece de forma aislada.
El 19 de octubre, representantes estadounidenses y cubanos protagonizaron otro choque diplomático en Naciones Unidas después de que Estados Unidos organizara un acto con disidentes cubanos.
Washington defendió la convocatoria como una oportunidad para denunciar presuntos abusos contra los derechos humanos dentro de Cuba. Representantes de La Habana respondieron acusando a Estados Unidos de utilizar el espacio de Naciones Unidas para atacar políticamente al Gobierno cubano.
El incidente mostró el elevado nivel de confrontación que rodea este año a una votación que en otras ocasiones había tenido un desarrollo mucho más previsible.
La disputa trasciende además la cuestión económica. Washington vincula su política hacia Cuba con las condiciones democráticas, las libertades civiles y la situación de los opositores, mientras que La Habana considera las sanciones una política de presión destinada a provocar un cambio político.
El embargo vuelve al centro de la profunda crisis cubana
El enfrentamiento diplomático llega en un momento especialmente delicado para Cuba.
La isla lleva años atravesando graves dificultades económicas, con problemas de abastecimiento, cortes eléctricos y escasez de combustible. Durante 2026 la presión energética se ha convertido en uno de los elementos centrales de la crisis.
El País informó en febrero de que las restricciones sobre el suministro de petróleo habían agravado los problemas energéticos cubanos, mientras Naciones Unidas había advertido entonces sobre el riesgo de un deterioro adicional de las condiciones humanitarias.
El Gobierno cubano atribuye una parte sustancial de sus dificultades económicas al embargo y a las sanciones estadounidenses.
Washington, por su parte, rechaza esa interpretación como explicación exclusiva de la crisis y señala la gestión económica del Gobierno cubano, la estructura política del país y las restricciones a las libertades como elementos fundamentales para entender la situación.
Estas interpretaciones contrapuestas volverán previsiblemente a dominar el debate ante Naciones Unidas.

Recreación editorial de la situación económica y energética de Cuba vuelve a formar parte del debate internacional alrededor de las sanciones estadounidenses.
Qué puede ocurrir en la votación del 27 y 28 de octubre
La atención se centra ahora en las sesiones previstas para los próximos 27 y 28 de octubre.
Históricamente, Cuba ha conseguido una amplia mayoría en Naciones Unidas para reclamar el final del embargo. Incluso durante periodos de acercamiento entre Washington y La Habana, el respaldo internacional a estas resoluciones ha permanecido muy elevado.
Por ese motivo, uno de los principales focos de interés en 2026 estará en comprobar si la campaña diplomática estadounidense consigue modificar de manera significativa el comportamiento de países que tradicionalmente se han alineado con Cuba.
Más allá del resultado numérico, cualquier cambio relevante podría ofrecer pistas sobre la capacidad de Estados Unidos para reforzar su influencia diplomática en América Latina, el Caribe y otras regiones.
También permitirá medir el nivel de respaldo internacional que conserva Cuba en un momento de transformación política y económica en buena parte del continente.

