Venezuela deportó a Alex Saab a Estados Unidos el 16 de mayo de 2026, según informó el Saime. El empresario colombiano, cercano a Nicolás Maduro, vuelve a quedar bajo custodia estadounidense en medio de una reconfiguración del poder en Caracas.
Alex Saab vuelve al centro del caso Maduro
Alex Saab fue deportado desde Venezuela a Estados Unidos el 16 de mayo de 2026, en una decisión comunicada por el Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería. El organismo venezolano presentó la medida como una deportación del “ciudadano colombiano” Alex Naim Saab Morán, señalado por presuntos delitos financieros en territorio estadounidense.
La entrega supone un nuevo giro en la trayectoria judicial y política del empresario, que durante años fue considerado una figura clave en el entorno económico de Nicolás Maduro. Saab había sido acusado por fiscales estadounidenses de participar en esquemas de corrupción vinculados a contratos públicos y operaciones financieras del Gobierno venezolano.
Una deportación con fuerte carga política
La decisión llega en un momento especialmente delicado para Venezuela. Según los datos aportados, el Gobierno encabezado por Delcy Rodríguez ha impulsado una purga de figuras vinculadas al antiguo poder de Maduro, entre ellas Saab, que fue destituido como ministro de Industria poco después de la captura del expresidente venezolano.
El caso también abre interrogantes jurídicos. Saab fue presentado durante años por el chavismo como ciudadano venezolano y enviado diplomático, una condición que Caracas utilizó para defenderlo cuando fue detenido en Cabo Verde. Sin embargo, ahora ha sido tratado oficialmente como ciudadano colombiano, lo que ha alimentado dudas sobre su nacionalidad y el procedimiento empleado para su entrega a Washington.
El pasado judicial de Alex Saab
Alex Saab ya había pasado por una prisión estadounidense. Fue detenido en Cabo Verde en 2020 a petición de Estados Unidos y extraditado posteriormente a Miami, donde enfrentó cargos por lavado de dinero. En 2023 fue liberado tras recibir un indulto del entonces presidente Joe Biden dentro de un intercambio de prisioneros entre Washington y Caracas.
A su regreso a Venezuela, Maduro lo recibió como un aliado político y lo presentó como una figura perseguida. Meses después, Saab ocupó cargos relevantes, entre ellos la presidencia del Centro Internacional de Inversión Productiva y el Ministerio de Industria y Producción Nacional. Esa trayectoria se quebró con la nueva ofensiva política de Delcy Rodríguez.
Las acusaciones financieras siguen abiertas
Los fiscales estadounidenses han vinculado a Alex Saab con presuntas redes de contratos públicos, empresas ficticias y movimientos financieros relacionados con el Gobierno venezolano. También se le ha señalado por su presunta participación en negocios asociados a la importación de alimentos, construcción de viviendas y otros sectores estratégicos de la economía venezolana.
Según la información disponible, Washington considera que Saab podría tener información relevante sobre los fondos y operaciones financieras de Maduro. Su regreso a custodia estadounidense podría reforzar investigaciones más amplias sobre corrupción, lavado de dinero y posibles vínculos con estructuras criminales vinculadas al antiguo poder venezolano.
La caída de un símbolo del chavismo
La figura de Alex Saab pasó de ser defendida públicamente por el chavismo a ser entregada a Estados Unidos por el nuevo Gobierno venezolano. Ese cambio refleja la profundidad de la ruptura interna tras la salida de Maduro del poder y la consolidación de Delcy Rodríguez como figura central del nuevo escenario político.
Durante años, la campaña #FreeAlexSaab fue utilizada por sectores chavistas para denunciar su detención. Ahora, su deportación revela una nueva etapa en la relación entre Caracas y Washington, marcada por una mayor cooperación judicial y por la presión sobre antiguos aliados del poder venezolano.
Dudas sobre el procedimiento legal
Uno de los principales puntos de debate es la diferencia entre extradición y deportación. Las autoridades venezolanas evitaron usar el término extradición y optaron por presentar el caso como una medida migratoria. Esta fórmula ha generado preguntas porque la Constitución venezolana prohíbe la extradición de ciudadanos nacionales.
El hecho de que Saab haya sido definido ahora como ciudadano colombiano añade más incertidumbre. No se ha explicado públicamente si perdió su nacionalidad venezolana, si fue despojado de ella o si el Gobierno aplicó una interpretación específica de la legislación migratoria.
Washington gana una pieza clave
Para Estados Unidos, el regreso de Saab puede representar una oportunidad judicial relevante. Su conocimiento de las redes financieras del chavismo lo convierte en una figura de interés para las investigaciones abiertas contra Maduro y otros dirigentes de su entorno.
La deportación también puede aumentar la presión sobre otros empresarios y exfuncionarios vinculados al antiguo Gobierno venezolano. En ese contexto, Alex Saab deja de ser solo un acusado por delitos financieros y pasa a ocupar un lugar central en la posible reconstrucción judicial de las operaciones económicas del chavismo.

