El Gobierno de Javier Milei incorporó al Cártel de Sinaloa, La Nueva Familia Michoacana, Los Tiguerones, el ELN y las FARC-EP al registro argentino de entidades vinculadas al terrorismo. La decisión refuerza los controles financieros y profundiza la cooperación regional contra el crimen organizado.
Argentina ha dado un nuevo paso en su estrategia contra el crimen organizado transnacional al incorporar a cinco organizaciones criminales y guerrilleras latinoamericanas al Registro Público de Personas y Entidades vinculadas a Actos de Terrorismo y su Financiamiento (RePET).
La decisión afecta al Cártel de Sinaloa y La Nueva Familia Michoacana, de México; al Ejército de Liberación Nacional (ELN) y a las denominadas FARC-EP, de Colombia; y a la organización ecuatoriana Los Tiguerones.
La medida quedó formalizada mediante la Resolución Conjunta 5/2026 y fue difundida oficialmente el 22 de octubre por el Gobierno argentino. El Ejecutivo sostiene que las cinco organizaciones representan una amenaza externa, real o potencial, para la seguridad nacional debido a su carácter transnacional, capacidad operativa y diversificación de actividades ilícitas.
La decisión supone una ampliación significativa del enfoque de seguridad aplicado por el presidente Javier Milei y acerca todavía más la política argentina contra el narcotráfico y el crimen organizado a la estrategia impulsada por Estados Unidos en la región.
Cinco organizaciones pasan al registro antiterrorista argentino
El Gobierno justificó la inclusión de las cinco organizaciones a partir de informes elaborados por organismos de seguridad e inteligencia.
El Cártel de Sinaloa, una de las organizaciones narcotraficantes más conocidas de México, es considerado por Buenos Aires una estructura criminal transnacional vinculada al tráfico de drogas, el contrabando y otras actividades delictivas.
También figura La Nueva Familia Michoacana, organización mexicana asociada al tráfico internacional de estupefacientes y otras economías ilegales.
En Ecuador, Argentina ha puesto el foco sobre Los Tiguerones, una banda surgida de la fragmentación de Los Choneros y relacionada con actividades como narcotráfico y sicariato. Estados Unidos ya había designado a Los Tiguerones como organización terrorista en septiembre de 2026.
Los otros dos grupos incluidos proceden de Colombia. El primero es el Ejército de Liberación Nacional (ELN), organización guerrillera todavía activa. El segundo aparece bajo la denominación FARC-EP, nombre utilizado actualmente por determinadas estructuras disidentes surgidas después del acuerdo de paz firmado en Colombia en 2016.
Associated Press señala que estas últimas facciones rechazaron el acuerdo de paz y permanecieron activas después de la desmovilización de la antigua guerrilla de las FARC.
Qué implica entrar en el RePET
La inclusión en el RePET tiene consecuencias que van más allá de una declaración política.
El registro fue creado para facilitar el intercambio de información sobre personas y entidades relacionadas con terrorismo o financiación del terrorismo y reforzar la cooperación entre organismos nacionales e internacionales.
La normativa argentina establece que las entidades obligadas a informar a la Unidad de Información Financiera deben reportar operaciones realizadas o intentadas en las que intervengan personas o entidades incorporadas al registro.
Además, cuando la UIF detecta operaciones sospechosas relacionadas con financiación del terrorismo, puede ordenar el congelamiento administrativo de activos. La legislación argentina también contempla restricciones de entrada al país para determinadas personas extranjeras inscritas en el RePET.
Por tanto, la medida puede incrementar la capacidad de las autoridades para rastrear movimientos financieros, detectar posibles redes de financiación e intercambiar información con otros países.
El Gobierno argentino defiende precisamente este componente preventivo. Según el Ministerio de Seguridad y la Cancillería, la inscripción permitirá mejorar la detección temprana de posibles actividades de financiación, instalación o articulación de estas organizaciones dentro del territorio argentino.

Recreación editorial de la inclusión en el RePET refuerza los mecanismos de información financiera y permite actuar ante operaciones sospechosas vinculadas a financiación del terrorismo.
Argentina estrecha su cooperación con Estados Unidos
La decisión se produce además en un contexto de creciente cooperación entre Argentina y Estados Unidos en materia de seguridad.
A comienzos de octubre, Buenos Aires anunció la creación en Argentina de una unidad regional de la Oficina de Asuntos Internacionales de Narcóticos y Aplicación de la Ley de Estados Unidos.
Washington aprobó también un fondo de 13,35 millones de dólares para reforzar la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado. De esa cantidad, 7,5 millones estarán destinados específicamente a proyectos de cooperación en Argentina y otros 5,85 millones financiarán programas de ámbito regional en los que también participará el país.
La cooperación incluye intercambio de información, inteligencia criminal, capacitación, asistencia técnica y apoyo operativo.
Associated Press señala además que la decisión argentina llega después de que Estados Unidos ampliara su propia lista de organizaciones criminales latinoamericanas consideradas terroristas.
El canciller argentino, Pablo Quirno, defendió el jueves la política de Buenos Aires durante una comparecencia junto al subsecretario de Estado estadounidense Christopher Landau, quien destacó el nivel de cooperación existente entre ambos gobiernos.

Recreación editorial de Argentina y Estados Unidos han ampliado durante 2026 su cooperación en inteligencia y lucha contra el narcotráfico y las redes criminales transnacionales.
Una estrategia que Argentina ya había ampliado
No es la primera vez que Argentina utiliza el RePET para incorporar organizaciones extranjeras dentro de su política antiterrorista.
El Gobierno de Milei había incluido anteriormente a otras estructuras, entre ellas el Cártel de los Soles, el Cártel Jalisco Nueva Generación y organizaciones vinculadas a Oriente Medio.
En enero de 2026, Argentina también incorporó a la Fuerza Quds iraní y a varios de sus integrantes al registro, mientras que en marzo declaró organización terrorista al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica.
La nueva resolución extiende esa política específicamente hacia estructuras criminales latinoamericanas y evidencia la creciente convergencia entre las estrategias contra el narcotráfico y las herramientas jurídicas tradicionalmente vinculadas a la lucha contra el terrorismo.
Otros países de la región también han avanzado en esa dirección. Ecuador catalogó como terroristas a numerosas organizaciones criminales tras declarar un conflicto armado interno en 2024, mientras Estados Unidos ha ampliado durante los últimos años sus propias designaciones sobre cárteles y bandas latinoamericanas.

