EEUU ha lanzado nuevos ataques contra posiciones iraníes cerca del estrecho de Ormuz mientras continúan las negociaciones para intentar cerrar un acuerdo de alto el fuego con Teherán. Donald Trump autorizó la operación alegando “legítima defensa” ante amenazas contra fuerzas estadounidenses desplegadas en la región.
La tensión en Oriente Próximo vuelve a dispararse tras los nuevos ataques de Estados Unidos contra objetivos iraníes en el sur del país y en las inmediaciones del estratégico estrecho de Ormuz. La operación militar fue autorizada directamente por el presidente Donald Trump en un momento especialmente delicado, ya que Washington y Teherán mantienen conversaciones diplomáticas para intentar poner fin al conflicto abierto durante los últimos meses.
Según fuentes del Comando Central (Centcom), los ataques estuvieron dirigidos contra plataformas de lanzamiento de misiles y embarcaciones iraníes que, supuestamente, trataban de colocar minas en la zona marítima más sensible del planeta para el comercio energético mundial.
Washington insiste en que actuó en “legítima defensa” ante amenazas inminentes contra tropas y aeronaves estadounidenses desplegadas en el Golfo de Omán y el Mar Arábigo.

El portaaviones de la clase Nimitz USS George HW Bush (CVN 77) navega en el mar Arábigo el 3 de mayo de 2026. El George HW Bush está desplegado en el área de operaciones de la Quinta Flota de EE. UU. para apoyar la seguridad y la estabilidad marítimas en Oriente Medio. (Foto de la Armada de EE. UU.)
Ataques de EEUU a Irán cerca de Ormuz
El portavoz del Centcom, Timothy Hawkins, confirmó que las fuerzas estadounidenses detectaron movimientos considerados peligrosos para la seguridad de sus efectivos militares y de varios buques de guerra desplegados en la región.
Entre los objetivos alcanzados se encontrarían emplazamientos de misiles tierra-aire próximos al puerto iraní de Bandar Abbas, uno de los enclaves militares y comerciales más importantes del país.
Además, fuentes militares estadounidenses aseguran que varios barcos iraníes trataban de desplegar minas marítimas en zonas cercanas al estrecho de Ormuz, una ruta por la que circula aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial.
Las autoridades iraníes no han ofrecido todavía una respuesta detallada sobre los daños sufridos tras los bombardeos.
El estrecho de Ormuz sigue siendo clave
La situación en el estrecho de Ormuz continúa siendo el principal foco de preocupación internacional. Cualquier interrupción prolongada del tráfico marítimo podría provocar una crisis energética global inmediata, con fuertes subidas del petróleo y graves consecuencias económicas para numerosos países.
Precisamente por ello, uno de los puntos fundamentales de las negociaciones entre Washington y Teherán es garantizar la reapertura total y segura de la vía marítima.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, confirmó desde India que las conversaciones siguen abiertas pese a la escalada militar de las últimas horas.
“Los estrechos tienen que estar abiertos. Se abrirán de una forma u otra”, afirmó Rubio ante los periodistas durante una comparecencia en Jaipur.
El jefe de la diplomacia estadounidense reconoció que todavía existen desacuerdos importantes sobre el borrador del posible pacto, aunque aseguró que las conversaciones celebradas en Qatar continúan avanzando.
Trump endurece el discurso contra Irán
Mientras se negocia un posible acuerdo diplomático, Donald Trump ha endurecido públicamente el tono contra Teherán para responder a las críticas recibidas desde sectores del Partido Republicano.
Varios senadores conservadores consideran que la Administración estadounidense está cediendo demasiado ante Irán y temen que cualquier pacto termine fortaleciendo al régimen iraní a medio plazo.
Trump respondió con nuevos mensajes contundentes en Truth Social, donde insistió en que Irán “nunca obtendrá” un arma nuclear y exigió que el uranio enriquecido iraní sea entregado inmediatamente a Estados Unidos para su destrucción.
El presidente norteamericano también pidió ampliar los Acuerdos de Abraham con nuevos países de Oriente Próximo como parte de la futura arquitectura regional de seguridad que intenta impulsar tras el conflicto.
Las capacidades militares iraníes preocupan a EEUU
Pese a las afirmaciones de la Casa Blanca sobre el debilitamiento militar iraní tras semanas de ataques, informes de inteligencia estadounidenses señalan que Teherán mantiene todavía gran parte de su capacidad ofensiva.
Según las evaluaciones internas del Pentágono, Irán habría recuperado el acceso operativo a la mayoría de sus bases de misiles y conservaría cerca del 70% de sus lanzadores móviles y de su arsenal previo al conflicto.
Además, la Guardia Revolucionaria Islámica todavía dispone de numerosas embarcaciones rápidas capaces de operar en el estrecho de Ormuz y desplegar minas marítimas.
Las agencias de inteligencia también alertan de que varias instalaciones subterráneas iraníes continúan activas pese a los bombardeos estadounidenses e israelíes de las últimas semanas.
Negociaciones diplomáticas bajo máxima tensión
La nueva ofensiva militar amenaza ahora con complicar unas negociaciones que ya eran extremadamente frágiles.
Estados Unidos e Irán mantienen conversaciones indirectas en Qatar con el objetivo de ampliar el actual alto el fuego y alcanzar un acuerdo más amplio que permita estabilizar la región y garantizar la libre navegación en Ormuz.
Sin embargo, los constantes enfrentamientos y movimientos militares aumentan el riesgo de que cualquier incidente termine provocando una nueva escalada regional.
La Administración Trump confía en poder cerrar un acuerdo en los próximos días, aunque desde Teherán rebajan considerablemente el optimismo estadounidense y aseguran que todavía existen diferencias importantes.
Mientras tanto, la comunidad internacional sigue observando con preocupación una situación que mantiene en vilo a los mercados energéticos y a buena parte de la estabilidad mundial.

