Expedición en Nikumaroro busca el avión de Amelia Earhart desaparecido en 1937

El misterio de Amelia Earhart vuelve al Pacífico: buscan su avión 89 años después de su desaparición

Casi nueve décadas después de que Amelia Earhart desapareciera sobre el Pacífico, una expedición científica ha llegado al remoto atolón de Nikumaroro para investigar una misteriosa anomalía detectada bajo sus aguas. El objeto aparece en imágenes de satélite modernas y también sería visible en fotografías aéreas tomadas apenas un año después de la desaparición de la aviadora. Ahora, sonar, magnetómetros y una excavación submarina podrían determinar si se trata del esperado Lockheed Electra 10-E o de otra falsa pista en uno de los grandes enigmas de la aviación.

Una expedición llega a uno de los lugares más aislados del planeta

La búsqueda del avión de Amelia Earhart ha entrado en una nueva fase. El equipo de la denominada Taraia Object Expedition llegó el 12 de octubre a Nikumaroro, un atolón deshabitado perteneciente a Kiribati, después de recorrer unas 830 millas náuticas durante cinco días por el Pacífico Sur.

La expedición está formada por 17 integrantes y cuenta con el respaldo de la Universidad de Purdue, la Purdue Research Foundation y el Archaeological Legacy Institute. Tras llegar de noche a la isla, los investigadores prepararon el desembarco y el despliegue del material necesario para comenzar las operaciones sobre el terreno.

Nikumaroro está situado a unos 400 kilómetros —aproximadamente 250 millas— al sur de la isla Howland, aunque Purdue sitúa la distancia respecto al destino previsto de Earhart en unas 400 millas. Es un lugar extremadamente remoto: el propio equipo señala que se encuentra a más de 230 millas de la isla habitada más próxima y a unas 1.800 millas náuticas al sur de Hawái.

El objetivo no es explorar aleatoriamente el océano. Los investigadores se dirigen hacia un punto concreto conocido como Taraia Object, una anomalía que podría esconder la respuesta a un misterio iniciado en 1937.

Recreación editorial de los trabajos con sonar y magnetómetros previstos para analizar la anomalía conocida como Taraia Object.

La extraña silueta que ha reabierto el caso

El elemento central de la investigación apareció en imágenes por satélite tomadas en 2020. En ellas se distingue una anomalía en la laguna de Nikumaroro cuya forma despertó el interés de los investigadores.

Lo más llamativo llegó posteriormente. Al revisar material histórico, los responsables de la expedición determinaron que una forma aparentemente similar podía observarse en fotografías aéreas de la zona tomadas en 1938, apenas un año después de la desaparición de Earhart.

La hipótesis que quiere comprobar la expedición plantea que Earhart y su navegante, Fred Noonan, pudieron no haberse estrellado directamente en mar abierto. En su lugar, habrían alcanzado Nikumaroro y realizado un aterrizaje de emergencia antes de quedar aislados en la isla.

Pero todavía no existe una prueba definitiva que demuestre que el objeto sea el avión.

Reuters recoge también el escepticismo existente alrededor de la pista. Ric Gillespie, investigador que ha participado durante décadas en expediciones relacionadas con Earhart y ha defendido la posibilidad de que terminara en Nikumaroro, considera que la anomalía observada podría ser simplemente un árbol caído. Reuters

Precisamente por eso la nueva misión resulta especialmente relevante: por primera vez se pretende examinar físicamente y con diferentes tecnologías el objeto.

Sonar y magnetómetros para saber qué hay bajo el agua

El procedimiento será progresivo.

Los investigadores realizarán primero un reconocimiento de la zona y documentarán su estado mediante fotografías y vídeo. Posteriormente utilizarán magnetómetros y sonar para determinar las características del objeto sin alterarlo.

Si los resultados justifican continuar, el equipo empleará una draga hidráulica submarina para retirar cuidadosamente los sedimentos y dejar expuesta la anomalía con el objetivo de identificarla. También está previsto inspeccionar las superficies terrestres próximas en busca de posibles restos transportados por las olas.

La operación presenta importantes dificultades logísticas. Nikumaroro está deshabitada y rodeada por arrecifes, vegetación densa y aguas cuya navegación requiere una planificación precisa.

El equipo tendrá que establecer zonas de trabajo y abrirse paso a través de la vegetación para alcanzar diferentes puntos de la laguna. Purdue explicó que la investigación se concentrará especialmente en la península de Taraia a partir del 14 de octubre.

El último vuelo de Amelia Earhart

La fascinación por esta búsqueda se explica por la magnitud histórica de la protagonista.

Amelia Earhart era ya una de las aviadoras más famosas del mundo cuando emprendió en 1937 un ambicioso intento de circunnavegar el planeta siguiendo aproximadamente la línea ecuatorial.

Había completado alrededor de 22.000 millas de un recorrido previsto de 29.000 cuando, el 2 de julio de 1937, desapareció junto a Fred Noonan mientras volaban hacia la pequeña isla Howland.

Su aeronave era un Lockheed Electra 10-E especialmente preparado para vuelos de larga distancia.

Nunca apareció una prueba concluyente del destino del avión, y la desaparición terminó convirtiéndose en uno de los mayores misterios de la historia de la aviación.

Durante décadas se han sucedido búsquedas, investigaciones y teorías. Algunas sostienen que el Electra cayó al océano cerca de Howland; otras sitúan a Earhart y Noonan en Nikumaroro como náufragos.

La nueva expedición intenta comprobar precisamente esta segunda posibilidad.

Recreación editorial de Amelia Earhart y el tipo de aeronave con el que desapareció junto a Fred Noonan durante su intento de circunnavegar el mundo.

Purdue regresa a una historia de la que también formó parte

La participación de la Universidad de Purdue tiene además una conexión histórica especialmente significativa.

Earhart trabajó en Purdue desde 1935 hasta su desaparición en 1937 como asesora de estudiantes y vinculada a los programas de aviación de la institución. La Purdue Research Foundation también participó en la financiación de su Lockheed Electra, conocido como su “Flying Laboratory”.

Más de ocho décadas después, la universidad está involucrada en la misión que podría localizar precisamente aquel aparato.

La expedición tiene previsto permanecer varios días realizando trabajos de campo antes de emprender el regreso hacia Tarawa alrededor del 22 de octubre.