Colección de entradas de Cal Ripken Jr. correspondientes a sus 2.632 partidos consecutivos

las 2.632 entradas de Cal Ripken Jr. y Solo le faltan 8: el aficionado que lleva 28 años buscandolas

Rick Taylor comenzó hace casi tres décadas una búsqueda que parecía imposible: conseguir una entrada de cada uno de los 2.632 partidos consecutivos disputados por Cal Ripken Jr., una de las mayores leyendas del béisbol estadounidense. Después de llenar 16 cajas con recuerdos de aquella histórica racha, solo ocho entradas siguen escapándosele.

Hay colecciones deportivas difíciles de completar y después está la de Rick Taylor. Este aficionado de los Baltimore Orioles, de 69 años, lleva 28 años buscando entradas correspondientes a cada uno de los 2.632 partidos consecutivos que disputó Cal Ripken Jr. entre 1982 y 1998. Después de décadas recorriendo ferias, subastas y plataformas de compraventa, únicamente le faltan ocho.

Su objetivo reproduce, prácticamente partido a partido, uno de los récords más extraordinarios de la historia del béisbol. Ripken comenzó su racha el 30 de mayo de 1982 y terminó acumulando 2.632 encuentros consecutivos, la mayor secuencia registrada en las Grandes Ligas. El jugador de Baltimore superó en 1995 la anterior marca de Lou Gehrig, que había permanecido durante décadas en 2.130 partidos.

Ahora, casi tres décadas después de terminar aquella racha, Taylor intenta construir una versión física del récord utilizando un objeto que también está desapareciendo de los estadios: la entrada impresa.

Recreación editorial de Cal Ripken Jr. mantiene el récord histórico de las Grandes Ligas con 2.632 partidos consecutivos disputados entre 1982 y 1998.

Una búsqueda que empezó con 431 jonrones

El proyecto no nació con la intención de reunir miles de entradas. Taylor comenzó intentando conseguir un boleto correspondiente a cada uno de los 431 jonrones que Cal Ripken Jr. conectó durante su carrera.

Otro coleccionista le planteó entonces una idea bastante más ambiciosa: ¿por qué no buscar una entrada de cada partido de la famosa racha del “Iron Man”?

Taylor aceptó el desafío.

Durante los primeros años publicó anuncios en prensa y contactó con aficionados que todavía conservaban entradas antiguas. Encontrar boletos de los partidos disputados en Baltimore resultó relativamente sencillo gracias a la popularidad de Ripken entre los seguidores de los Orioles. Mucho más complicado era localizar entradas de encuentros jugados fuera de casa.

Una de las piezas más importantes llegó en 1999. Taylor pagó 4.400 dólares en una subasta por una entrada del 30 de mayo de 1982, correspondiente precisamente al primer partido de la racha que acabaría convirtiendo a Ripken en una leyenda del deporte estadounidense.

La colección ocupa actualmente 16 cajas en el sótano de su vivienda. Cada entrada está protegida individualmente y clasificada según el número de partido que ocupa dentro de los 2.632 encuentros consecutivos.

Solo quedan ocho entradas

El volumen acumulado hace que las ocho piezas restantes parezcan insignificantes, pero precisamente esos últimos boletos son los más difíciles de encontrar.

Cuatro pertenecen a partidos frente a los Minnesota Twins, tres a encuentros contra los Texas Rangers y uno corresponde a un partido ante los Kansas City Royals. Todos proceden de encuentros disputados durante la década de 1980.

La dificultad tiene una explicación sencilla: muchos de aquellos partidos no fueron especialmente relevantes cuando se disputaron. Algunos registraron asistencias modestas y pocos espectadores pensaron que una entrada corriente acabaría siendo parte de un récord histórico.

Décadas después, cualquier ejemplar conservado dentro de una caja, un álbum familiar o un cajón podría convertirse en una de las últimas piezas del rompecabezas.

Taylor ha llegado a ofrecer 100 dólares por cada una de las ocho entradas que todavía necesita. Especialistas consultados por Associated Press consideran probable que algunos ejemplares continúen existiendo, aunque nadie sepa exactamente dónde.

La búsqueda también ha tenido altibajos. En 2023 solo logró localizar una entrada nueva y en 2024 no consiguió ninguna. La situación mejoró en 2025, cuando añadió tres, y durante 2026 ha conseguido otras cinco gracias, entre otros factores, a una mayor difusión de su desafío entre coleccionistas y redes sociales.

Recreación editorial de cuatro entradas de Minnesota, tres de Texas y una de Kansas City separan al coleccionista de completar su desafío.

El récord que parecía imposible de superar

La importancia de la colección se entiende mejor al observar la dimensión deportiva de la hazaña de Ripken.

El jugador de los Baltimore Orioles superó el 6 de septiembre de 1995 los 2.130 partidos consecutivos de Lou Gehrig, una marca que durante años había sido considerada prácticamente inalcanzable. Ripken no se detuvo ahí: disputó otros 501 encuentros consecutivos antes de cerrar su racha en septiembre de 1998.

El miembro del Salón de la Fama desarrolló toda su carrera en las Grandes Ligas con Baltimore, entre 1981 y 2001. Fue seleccionado 19 veces para el All-Star y consiguió dos premios como Jugador Más Valioso de la Liga Americana, además de terminar su trayectoria con 3.184 hits y 431 jonrones. Ingresó en el Salón de la Fama en 2007.

Su récord de partidos consecutivos continúa encabezando la clasificación histórica de la MLB.

Las entradas de papel se convierten en piezas de museo

La historia de Taylor también refleja otro cambio profundo dentro del deporte profesional: la desaparición progresiva de las entradas físicas.

Los billetes impresos han sido sustituidos en numerosos estadios por códigos QR, aplicaciones móviles y pases digitales. Para los clubes, estos sistemas pueden facilitar el acceso, reducir determinados tipos de fraude y mejorar la comunicación con los aficionados. Para los coleccionistas, sin embargo, eliminan el objeto que durante décadas servía como recuerdo tangible de un partido.

Paradójicamente, esa desaparición ha contribuido a aumentar el interés por las entradas antiguas. Los ejemplares correspondientes a acontecimientos históricos, récords, debuts o grandes actuaciones deportivas se han convertido en una especialidad dentro del mercado de memorabilia.

Taylor incluso intentó recientemente comprar diez entradas físicas para un partido de Baltimore en el que jugaba Shohei Ohtani, pensando en otros coleccionistas. Según relató a AP, no consiguió que el estadio se las imprimiera y finalmente desistió de la compra.

Para quienes coleccionan recuerdos deportivos, el contraste es evidente: los aficionados actuales pueden conservar una fotografía, un vídeo o una captura digital, pero difícilmente podrán reconstruir dentro de varias décadas una colección semejante utilizando entradas tradicionales.

Una colección que podría superar los 100.000 dólares

Completar el desafío también podría multiplicar considerablemente el valor económico del conjunto.

Un especialista de Heritage Auctions consultado por AP estima que una colección terminada podría alcanzar una cifra elevada de decenas de miles de dólares y potencialmente superar los 100.000 dólares, especialmente por la historia que conecta todas las piezas.

No se trataría simplemente de reunir miles de entradas antiguas. Cada una representaría exactamente uno de los partidos que construyeron el récord de Ripken.

Taylor, sin embargo, no parece tener prisa por venderla. Su primera intención, si consigue localizar las ocho piezas que faltan, es disfrutar durante algún tiempo de una colección a la que ha dedicado casi tres décadas. Incluso contempla con buenos ojos que algún día pudiera terminar en manos del propio Cal Ripken Jr.