La misión NASA ha logrado con éxito la inyección translunar de la nave Orion, enviando a cuatro astronautas rumbo a la Luna por primera vez en más de 50 años. El hito marca un avance decisivo en el programa Programa Artemis, en un contexto de cooperación internacional y tensiones políticas.
La misión Artemis II ha superado su momento más crítico. Tras más de 25 horas desde el despegue, la nave Orion ejecutó con éxito la maniobra de inyección translunar, el encendido clave de sus motores que le ha permitido abandonar la órbita terrestre y poner rumbo directo hacia la Luna.
El impulso, que duró cerca de seis minutos, ha sido confirmado como exitoso por el centro de control de la NASA. Poco después, el administrador de la agencia, Jared Isaacman, anunció oficialmente que la tripulación “está de camino a la Luna”, subrayando el carácter histórico de este regreso tripulado al entorno lunar desde la era del programa Programa Apolo.
Desde el interior de la nave, el comandante Reid Wiseman reconoció la tensión vivida durante la maniobra: “No hay nada normal en esto. Es un esfuerzo hercúleo”, afirmó, reflejando la magnitud técnica y emocional del momento.

Infografía del recorrido de la misión Artemis II, que muestra la trayectoria de la nave Orion desde la Tierra hasta la Luna y su regreso mediante una órbita de retorno libre.
La maniobra ha situado a Orion en una trayectoria de retorno libre, una ruta cuidadosamente calculada que permitirá a la nave rodear la Luna —sobrevolando su cara oculta a unos 7.400 kilómetros de altitud— y regresar a la Tierra sin necesidad de nuevos impulsos. Este tipo de trayectoria, ya utilizada como medida de seguridad en misiones históricas como el Apolo 13, garantiza un regreso automático en caso de emergencia.
El motor principal del módulo de servicio, desarrollado por la Agencia Espacial Europea y fabricado por Airbus, ha sido clave en esta fase. Su empuje ha permitido acelerar la nave lo suficiente como para escapar de la gravedad terrestre y dirigirse hacia el espacio profundo, en una misión que durará aproximadamente diez días.
Además del éxito técnico, Artemis II simboliza la cooperación internacional en la exploración espacial, con participación europea en elementos críticos de la nave. Sin embargo, el logro también ha sido objeto de lecturas políticas. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, destacó el éxito en términos de liderazgo nacional, mientras que la tripulación ha insistido en el carácter global del proyecto.
Durante los próximos días, la nave continuará su viaje hacia la Luna en una trayectoria en forma de “8”, impulsada por las fuerzas gravitatorias de la Tierra y el satélite. Si no se producen incidentes, la misión culminará con el regreso de los astronautas, consolidando un paso fundamental hacia futuras misiones de alunizaje dentro del programa Artemis.

