Brasil ha entrado oficialmente en campaña. Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro movilizaron este domingo a sus seguidores en São Paulo y Río de Janeiro, respectivamente, en el comienzo de unas elecciones Brasil 2026 que llegan marcadas por la seguridad, la economía, la soberanía nacional y unos sondeos que anticipan una batalla muy ajustada.
Las elecciones Brasil 2026 entran en su fase decisiva
La campaña presidencial brasileña comenzó este 16 de agosto con los dos principales aspirantes regresando a lugares especialmente vinculados con sus trayectorias políticas. Lula escogió São Bernardo do Campo, en el cinturón industrial de São Paulo, mientras que Flávio Bolsonaro reunió a sus seguidores en la playa de Copacabana, en Río de Janeiro.
La elección presidencial tendrá su primera vuelta el próximo 4 de octubre. Si ninguno de los candidatos obtiene más de la mitad de los votos válidos, la segunda vuelta se celebrará el 25 de octubre. Además de la Presidencia, los brasileños elegirán gobernadores, senadores y diputados federales y estatales. El Tribunal Superior Electoral calcula que más de 155 millones de ciudadanos podrán participar.
El arranque deja una imagen de fuerte contraste. Lula intenta transformar su larga trayectoria política en un argumento de estabilidad y continuidad, mientras Flávio Bolsonaro busca conservar el espacio político construido por su padre y, al mismo tiempo, construir una identidad propia.
Lula vuelve al escenario donde nació su carrera política
El presidente brasileño inició su campaña en el estadio municipal de Vila Euclides, en São Bernardo do Campo, escenario ligado a las históricas huelgas metalúrgicas que impulsaron su carrera sindical durante la dictadura militar. Décadas después, Lula ha regresado al mismo territorio para intentar conseguir un cuarto mandato no consecutivo.
Su discurso combinó políticas sociales, seguridad y defensa de la soberanía brasileña. El mandatario destacó la necesidad de combatir el crimen organizado atacando especialmente sus estructuras financieras y volvió a colocar la violencia contra las mujeres entre las prioridades de su programa. También defendió que Brasil controle la extracción y el procesamiento de sus minerales críticos.
Pero el desafío de Lula no consiste únicamente en movilizar a sus votantes tradicionales. Reuters señala que el Partido de los Trabajadores afronta un profundo cambio del mercado laboral brasileño. El porcentaje de trabajadores con empleos formales pasó del 46,7 % a finales de 2010 al 38,2 % en diciembre de 2025, mientras millones de brasileños trabajan ahora mediante plataformas digitales o empleos informales.
Por ello, la campaña oficialista está intentando acercarse a repartidores, conductores de aplicaciones y trabajadores sin contratos convencionales mediante propuestas sobre protección social y condiciones laborales.

Recreación editorial de Lula ha iniciado su campaña presidencial en São Bernardo do Campo, el territorio industrial donde comenzó su trayectoria sindical y política.
Flávio Bolsonaro intenta construir su propio liderazgo
A cientos de kilómetros, Flávio Bolsonaro escogió Copacabana para poner en marcha su campaña. El senador de 45 años llega a las elecciones como principal candidato de la derecha y heredero político más directo del movimiento creado alrededor de su padre, el expresidente Jair Bolsonaro.
Sin embargo, una de sus dificultades será demostrar que su candidatura no depende exclusivamente del apellido Bolsonaro. AP señala que durante su primer gran mitin electoral trató precisamente de marcar un perfil propio mientras defendía simultáneamente el legado del anterior presidente.
Entre sus principales mensajes aparecen la reducción de impuestos y burocracia, el apoyo al emprendimiento y una política de seguridad considerablemente más dura.
Su campaña también ha estudiado un nuevo marco fiscal que vincularía el crecimiento del gasto público al nivel de deuda brasileña. Según Reuters, el planteamiento contempla restricciones progresivamente mayores sobre el gasto a medida que aumente el peso de la deuda pública.

Recreación editorial de Flávio Bolsonaro ha arrancado su campaña en Río de Janeiro con la seguridad, la reducción del gasto y la economía entre sus principales ejes.
La seguridad se convierte en uno de los grandes campos de batalla
El crimen organizado aparece ya como uno de los asuntos centrales de las presidenciales.
Lula propone concentrar los esfuerzos sobre los dirigentes y las estructuras económicas de las organizaciones criminales. Durante su lanzamiento electoral sostuvo que golpear el dinero que sostiene a las facciones será fundamental para combatirlas.
Flávio Bolsonaro plantea una estrategia diferente. Ha prometido considerar organizaciones terroristas a grandes grupos criminales brasileños como el Primeiro Comando da Capital (PCC) y el Comando Vermelho, además de aplicar una política de mayor contundencia frente al narcotráfico y las milicias.
La seguridad puede convertirse así en uno de los grandes temas capaces de movilizar al electorado indeciso durante las próximas semanas.
Los sondeos anticipan una segunda vuelta muy ajustada
La fotografía demoscópica añade todavía más incertidumbre.
Una encuesta de Quaest publicada el 14 de agosto otorgó a Lula un 43 % frente al 40 % de Flávio Bolsonaro en una hipotética segunda vuelta. Con un margen de error de dos puntos, Reuters considera ese escenario un empate técnico. A comienzos del mismo mes, el resultado había sido del 44 % frente al 39 %.
En primera vuelta, el mismo estudio situó a Lula en el 38 % y a Bolsonaro en el 31 %, mientras Renan Santos y Ronaldo Caiado aparecían con un 4 % cada uno y Romeu Zema con un 2 %.
Otro sondeo elaborado por CNT/MDA ofreció una distancia mayor en una hipotética segunda vuelta —48 % para Lula y 39,1 % para Flávio Bolsonaro—, lo que aconseja evitar conclusiones definitivas a casi dos meses de las urnas.
Soberanía, Estados Unidos y minerales críticos entran en campaña
La elección tendrá también una importante dimensión internacional.
Lula ha convertido la defensa de la soberanía en uno de los ejes de su discurso y sostiene que las grandes reservas brasileñas de minerales críticos deben ser explotadas principalmente en beneficio del propio país. Durante el lanzamiento de campaña volvió a rechazar que potencias extranjeras condicionen esa estrategia.
Flávio Bolsonaro, por su parte, presenta su capacidad para reconstruir relaciones con grandes socios internacionales como una de sus fortalezas y defiende una aproximación más cercana a Washington. Su candidatura ha recibido muestras públicas de apoyo procedentes de figuras conservadoras internacionales.
La política exterior se mezcla así con cuestiones económicas muy concretas: comercio, minerales estratégicos, inversión extranjera y el futuro posicionamiento de la mayor economía de América Latina.

