Elecciones Israel 2026 con Netanyahu tras ganar sin mayoría parlamentaria

Resultados de las elecciones de Israel 2026: Netanyahu gana, pero queda lejos de la mayoría

Benjamín Netanyahu ha vuelto a desafiar los pronósticos en las elecciones israelíes. Su partido, el Likud, se mantiene como primera fuerza y su bloque encabeza el recuento, pero ninguno de los grandes grupos políticos alcanza los 61 diputados necesarios para gobernar. Con cerca del 86% de los votos escrutados, Israel entra ahora en una compleja negociación en la que los partidos árabes podrían resultar decisivos.

Netanyahu queda primero, pero no obtiene una victoria suficiente

Las elecciones de Israel de 2026 han dejado un escenario mucho menos concluyente de lo que podría sugerir el primer puesto de Benjamín Netanyahu.

Con aproximadamente el 86% de los votos contabilizados durante la mañana del 29 de octubre, las proyecciones sitúan al bloque formado por el Likud y sus aliados religiosos, ultraortodoxos y de derecha en torno a 53 de los 120 escaños de la Knéset, el Parlamento israelí.

El bloque opositor encabezado por el exjefe del Estado Mayor Gadi Eisenkot se situaría alrededor de los 48 diputados, mientras que las formaciones árabes sumarían aproximadamente 19.

La cifra fundamental es 61. Es la mayoría absoluta necesaria para poder formar un Gobierno estable.

Netanyahu, por tanto, ha demostrado nuevamente su capacidad para conservar una importante base electoral después de años de enormes tensiones políticas y militares, pero los resultados provisionales no permiten que repita automáticamente la actual coalición.

El Likud se mantiene además como el partido individual con mayor representación, con alrededor de 26 escaños, aunque pierde fuerza respecto a las elecciones de 2022.

Los partidos árabes pueden tener la llave del Gobierno

Una de las claves de los resultados está en el crecimiento de la representación de los partidos árabes.

Las proyecciones les conceden alrededor de 19 diputados, una cifra suficiente para alterar completamente la aritmética parlamentaria.

La Lista Conjunta obtendría aproximadamente 12 representantes y Ra’am rondaría los siete, según los datos provisionales difundidos durante el escrutinio.

El problema para la oposición no es únicamente matemático, sino político.

Eisenkot necesita construir una alianza suficientemente amplia para alcanzar los 61 diputados y desplazar a Netanyahu. Para ello podría necesitar algún tipo de entendimiento con las formaciones árabes, una posibilidad especialmente compleja por las diferencias políticas existentes entre los distintos partidos que pretenden sustituir al actual primer ministro.

La participación de los ciudadanos árabes adquiere así una relevancia extraordinaria en las negociaciones que comenzarán una vez publicados los resultados definitivos.

Una participación del 77,7% refuerza el peso político del resultado

Los comicios han registrado también una de las cifras más destacadas de la jornada: una participación de aproximadamente el 77,7%, la más elevada desde 1999.

Las elecciones eran las primeras celebradas desde los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023 y después de varios años que han transformado profundamente la política, la seguridad y la sociedad israelíes.

La guerra de Gaza, las consecuencias de aquellos ataques, la política hacia Irán, el servicio militar de los ultraortodoxos, la violencia en Cisjordania y el propio futuro judicial de Netanyahu han estado entre los asuntos que han marcado la campaña.

El presidente israelí, Isaac Herzog, ha destacado la elevada participación y ha pedido a los partidos que afronten las próximas negociaciones con una actitud abierta para impedir que el bloqueo termine provocando unas nuevas elecciones.

Recreación editorial de la participación en las elecciones israelíes alcanzó aproximadamente el 77,7%, su nivel más alto desde 1999.

Netanyahu todavía tiene varias vías para conservar el poder

Que su actual bloque no alcance los 61 diputados no significa necesariamente que Netanyahu vaya a abandonar el Gobierno.

Israel entra ahora en la parte más imprevisible de su sistema parlamentario: la construcción de coaliciones.

Una de las posibilidades es que Netanyahu consiga atraer a alguna formación situada actualmente fuera de su bloque. Otra opción sería negociar una gran coalición o Gobierno de unidad con partidos que han concurrido a las elecciones como alternativa a su liderazgo.

Reuters considera que una fórmula en la que participasen figuras de la oposición como Gadi Eisenkot o el ex primer ministro Naftali Bennett constituye uno de los escenarios posibles ante la ausencia de una mayoría clara.

La alternativa sería que Eisenkot lograse articular una mayoría propia con el apoyo de las fuerzas árabes.

Ninguna de las opciones resulta sencilla.

Y existe una tercera posibilidad: que ninguno de los dirigentes consiga reunir suficientes apoyos y el país termine encaminándose nuevamente hacia las urnas.

Recreación editorial de la falta de una mayoría de 61 diputados obliga a los partidos israelíes a negociar una nueva coalición de Gobierno.

El resultado definitivo no llegará hasta el 4 de noviembre

Los números conocidos durante la mañana del jueves 29 de octubre siguen siendo provisionales.

Los resultados oficiales están previstos para el 4 de noviembre. Después comenzará formalmente el proceso para formar Gobierno.

El presidente Isaac Herzog consultará con los partidos representados en la Knéset y deberá decidir qué diputado cuenta con mayores posibilidades de conseguir una mayoría parlamentaria.

El candidato elegido dispondrá inicialmente de 28 días para formar Gobierno, un plazo que puede ampliarse otros 14 días.

Si fracasa, el presidente puede encargar la tarea a otro diputado. Si los sucesivos intentos tampoco permiten alcanzar una mayoría de 61 escaños, Israel podría acabar convocando otras elecciones.

El país conoce bien este escenario. Entre abril de 2019 y marzo de 2020 celebró tres elecciones consecutivas antes de encontrar una salida política temporal al bloqueo.

El futuro político de Israel vuelve a depender de las coaliciones

El resultado también tendrá consecuencias más allá de la política interna.

Israel continúa siendo uno de los actores fundamentales de Oriente Medio y las decisiones del próximo Gobierno pueden influir en cuestiones como Gaza, Cisjordania, las relaciones con Estados Unidos o la confrontación regional con Irán.

La continuidad de Netanyahu mantendría a uno de los dirigentes más veteranos y determinantes de la política israelí al frente del Ejecutivo. Un cambio de Gobierno, por el contrario, abriría una nueva etapa después de los acontecimientos iniciados con el ataque del 7 de octubre de 2023.

Por ahora, las urnas han dejado un mensaje contradictorio: Netanyahu ha vuelto a situarse al frente de la fuerza más votada, pero no ha conseguido convertir ese resultado en una mayoría para gobernar.