Hollywood está descubriendo un nuevo competidor para las películas y las series tradicionales: producciones grabadas en vertical, diseñadas para el teléfono móvil y divididas en episodios que pueden durar menos de dos minutos. Los llamados microdramas verticales están creciendo con rapidez en Estados Unidos, atraen inversiones de grandes compañías y empiezan a transformar la manera de producir y consumir ficción.
Un mercado que ya apunta a los 1.500 millones de dólares
Durante décadas, Hollywood construyó sus grandes éxitos alrededor del cine, la televisión y, más recientemente, las plataformas de streaming. Ahora una parte de la industria está mirando hacia una pantalla mucho más pequeña: la del teléfono móvil.
Los microdramas verticales son series diseñadas específicamente para ser vistas con el móvil en posición vertical. Sus episodios suelen durar entre 45 segundos y dos minutos y recurren a historias rápidas, giros constantes y finales abiertos destinados a mantener al espectador pasando inmediatamente al siguiente capítulo.
El negocio empieza a adquirir dimensiones significativas. La consultora Omdia calcula que los microdramas podrían generar alrededor de 1.500 millones de dólares de ingresos en Estados Unidos durante 2026 y acercarse a los 2.000 millones en 2027, según datos recogidos por Reuters.
El crecimiento de la audiencia también está siendo acelerado. En Estados Unidos, unos 66 millones de usuarios activos mensuales vieron este tipo de contenidos durante 2025, frente a aproximadamente 26 millones en 2024. Es decir, la audiencia habría aumentado más del doble en apenas un año.
La expansión resulta especialmente llamativa porque llega mientras buena parte de la industria audiovisual tradicional atraviesa una etapa de reajuste, marcada por menores niveles globales de producción, consolidación empresarial y la competencia creciente de las plataformas digitales.
El móvil cambia las reglas de las series
Una de las claves del fenómeno está en su formato.
En lugar de adaptar una serie convencional a una pantalla pequeña, las producciones verticales nacen directamente pensando en una relación de imagen 9:16, similar a la utilizada habitualmente en TikTok, Instagram Reels o YouTube Shorts.
Eso condiciona desde los encuadres hasta el ritmo narrativo.
Las historias suelen comenzar directamente en una situación conflictiva, evitando largas introducciones. Cada capítulo intenta introducir un giro, una revelación o un pequeño suspense antes de terminar. El objetivo es que el espectador permanezca dentro de la historia del mismo modo que continúa desplazándose por un feed de vídeos cortos.
The Guardian ya señalaba a comienzos de 2026 que el formato estaba atrayendo progresivamente a productores y profesionales de Hollywood, con rodajes rápidos, equipos reducidos y producciones específicamente diseñadas para el consumo desde smartphones.
Las redes sociales funcionan además como escaparate. Fragmentos gratuitos permiten descubrir una determinada serie antes de dirigir al espectador hacia aplicaciones especializadas.
Reuters señala que TikTok, Facebook, Instagram y YouTube Shorts se han convertido prácticamente en los nuevos tráileres de estas producciones. La serie corta Screen Time, impulsada por la actriz y productora Issa Rae, llegó a acumular alrededor de 500 millones de visualizaciones en TikTok durante un mes, según la información recopilada por la agencia.

Recreación editorial de los episodios de los microdramas suelen durar entre 45 segundos y dos minutos y están diseñados específicamente para el consumo móvil.
Fox y Peacock empiezan a mirar hacia el formato vertical
El fenómeno ya no se limita a pequeñas aplicaciones digitales.
Varias compañías tradicionales de entretenimiento están experimentando con contenidos pensados para teléfonos móviles.
NBCUniversal introdujo vídeos verticales dentro de Peacock y durante el verano de 2026 lanzó nuevas producciones cortas vinculadas a personajes conocidos por su audiencia.
Fox ha ido todavía más lejos. La compañía alcanzó un acuerdo con Holywater Tech, responsable de la aplicación My Drama, para producir más de 200 títulos verticales, obteniendo además una participación en la empresa.
También antiguos ejecutivos de compañías como Miramax, Showtime, ABC Entertainment, NBCUniversal y Warner Bros. Television han comenzado a participar en nuevos proyectos relacionados con el formato.
El interés tiene una explicación económica.
Una producción convencional necesita presupuestos considerablemente superiores. Una serie de microdramas puede comprender entre 50 y 75 capítulos y producirse por aproximadamente entre 100.000 y 300.000 dólares, según cifras citadas por Reuters.
Como referencia, un único episodio de una comedia televisiva tradicional de media hora puede costar entre dos y cuatro millones de dólares.
La diferencia permite experimentar con numerosos argumentos sin asumir el mismo riesgo financiero que implica una gran serie destinada a televisión o streaming.
La inteligencia artificial acelera todavía más la producción
La inteligencia artificial también ha entrado en el nuevo mercado.
Algunas productoras están empleando herramientas generativas para reducir los tiempos necesarios para elaborar escenarios, secuencias y otros elementos visuales.
Ironblood, plataforma vinculada al grupo Inkitt y orientada principalmente hacia contenidos de acción, utiliza inteligencia artificial generativa combinada con guiones escritos por personas y actores reales empleados como referencia para generar determinadas expresiones.
Este tipo de producción puede completarse en aproximadamente tres o cuatro semanas y con presupuestos de 60.000 dólares o menos, de acuerdo con Reuters.
El uso de estas tecnologías introduce, sin embargo, un debate que Hollywood conoce bien. Sindicatos y profesionales llevan años discutiendo cómo deben protegerse la imagen de los intérpretes, sus condiciones laborales y la propiedad intelectual cuando se utilizan sistemas generativos.
El crecimiento de los microdramas también está provocando cambios laborales más tradicionales. SAG-AFTRA, el sindicato que representa a buena parte de los actores y profesionales audiovisuales estadounidenses, ha establecido condiciones específicas para producciones de nuevos medios, incluyendo remuneraciones mínimas, descansos y normas de seguridad.

Recreación editorial de la inteligencia artificial empieza a utilizarse para acelerar determinadas fases de la producción de microdramas.
¿Pueden competir los microdramas con Netflix?
Por ahora, los microdramas no parecen destinados a sustituir las películas o las grandes series.
Su modelo se parece más a una combinación entre ficción televisiva, redes sociales y videojuegos para móviles. Habitualmente, los primeros capítulos pueden verse gratuitamente y después el usuario debe recurrir a suscripciones, publicidad o sistemas de pago para continuar la historia.
Pero existe un dato especialmente significativo.
ReelShort, una de las principales plataformas del sector, alcanzó durante el segundo trimestre de 2026 alrededor de 38 minutos diarios de consumo móvil por usuario, un aumento del 40%. Según el análisis de Omdia basado en información de Sensor Tower citado por Reuters, esa cifra superó el tiempo de consumo móvil registrado por Netflix, Amazon Prime Video o Disney+ en la comparación utilizada por la consultora.
Eso no significa que ReelShort sea mayor que esas plataformas en audiencia total. Sí demuestra, sin embargo, la capacidad del formato para retener durante largos periodos a quienes comienzan a consumirlo.
La batalla por el entretenimiento ya no consiste únicamente en decidir qué película o serie verá una persona durante la noche. También incluye quién consigue ocupar los cinco, diez o veinte minutos disponibles mientras el espectador utiliza el teléfono.

