El ataque israelí en Beirut marca la primera ofensiva sobre la capital libanesa desde el alto el fuego del 17 de abril. Israel confirmó la muerte de Ahmed Ali Balout, comandante de la fuerza Radwan de Hezbolá, mientras aumentan las víctimas y la tensión regional.
El ataque israelí en Beirut volvió a colocar a la capital libanesa en el centro del conflicto entre Israel y Hezbolá después de varias semanas de relativa calma. La ofensiva aérea tuvo como objetivo los suburbios del sur de Beirut, una zona considerada bastión del movimiento chií respaldado por Irán.
La Agencia Nacional de Noticias de Líbano informó que aviones israelíes lanzaron un bombardeo dirigido contra Ghobeiri, en la zona de Dahiyeh. Poco después, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, aseguró que el Ejército había eliminado al comandante de la fuerza Radwan de Hezbolá.
Israel identificó posteriormente al fallecido como Ahmed Ali Balout, uno de los mandos destacados de la unidad de élite del brazo armado de Hezbolá. Hasta el momento, ni el Gobierno libanés ni la organización proiraní habían confirmado oficialmente la muerte.
Ataque israelí en Beirut rompe la tregua
El ataque israelí en Beirut supone el primer bombardeo sobre la capital desde el 8 de abril. Desde entonces, Beirut y sus suburbios del sur habían permanecido relativamente al margen de los ataques directos, aunque el sur y el este del país continuaban registrando operaciones militares.
La tregua vigente desde el 17 de abril había reducido parcialmente la intensidad de los combates, pero no puso fin completamente a los enfrentamientos. Israel continuó realizando operaciones contra objetivos que considera vinculados a Hezbolá, mientras el grupo respondió con ataques esporádicos contra posiciones israelíes.
El Ejército israelí afirmó que sus acciones se ajustan a los términos del alto el fuego, que permiten intervenir frente a amenazas “planeadas, inminentes o en curso”. El jefe militar israelí, Eyal Zamir, aseguró durante una visita al sur de Líbano que seguirán aprovechando cualquier oportunidad para debilitar a Hezbolá.
Más de 2.700 muertos en Líbano
La nueva ofensiva se produce en medio de una grave crisis humanitaria. Según las autoridades sanitarias libanesas, los ataques israelíes desde el 2 de marzo han causado más de 2.700 muertos y más de un millón de desplazados.
En la localidad de Saksakiyeh murieron al menos cuatro personas y otras 33 resultaron heridas, entre ellas varios menores y mujeres. Además, la Agencia Nacional de Noticias libanesa informó de nuevos ataques en distintas zonas del sur del país, incluida la ciudad de Yater.
La situación sanitaria también se ha deteriorado significativamente. El director general de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus, aseguró que se han verificado 152 ataques contra instalaciones sanitarias.
Según los datos ofrecidos por la OMS, estos ataques dejaron 103 muertos y 241 heridos, además del cierre de tres hospitales y 41 centros de salud primaria.
Hezbolá mantiene presencia en el sur libanés
Muchos habitantes de los suburbios del sur de Beirut ya habían abandonado la zona después de que Hezbolá intensificara su participación en la guerra durante marzo. Pese a la entrada en vigor de la tregua, numerosos residentes no regresaron debido al temor a nuevos bombardeos.
Hezbolá sigue manteniendo una fuerte presencia política y militar en el sur del país y en Dahiyeh, considerada una de sus principales áreas de influencia. La muerte de Ahmed Ali Balout podría afectar a la estructura operativa de la fuerza Radwan, especializada en operaciones de élite.
El Ejército israelí también informó de que un dron explosivo impactó contra soldados israelíes en el sur de Líbano, dejando cuatro militares heridos, uno de ellos de gravedad.
La escalada alimenta el riesgo de un deterioro mayor del alto el fuego. Desde la entrada en vigor de la tregua, más de 380 personas han muerto en Líbano por ataques israelíes, según diversos balances difundidos por medios internacionales.
Crece la presión internacional por la guerra
La comunidad internacional sigue mostrando preocupación por la posibilidad de una expansión regional del conflicto. Organismos internacionales y varios gobiernos han pedido contener la escalada y proteger a la población civil.
Las tensiones entre Israel y Hezbolá se producen en paralelo a la crisis abierta en Gaza y mantienen en alerta a toda la región de Oriente Próximo. Analistas internacionales consideran que cualquier ruptura total del alto el fuego podría desencadenar una nueva fase de enfrentamientos de gran intensidad.
Mientras continúan las operaciones militares, miles de familias desplazadas permanecen lejos de sus hogares y la infraestructura civil sigue sufriendo daños considerables.
Impacto regional tras la muerte del comandante
La eliminación de Ahmed Ali Balout representa uno de los golpes más relevantes contra la estructura militar de Hezbolá desde el inicio de la escalada reciente. La fuerza Radwan está considerada una de las unidades más preparadas y estratégicas del grupo.
Expertos en seguridad regional advierten que la muerte de altos mandos suele incrementar el riesgo de represalias y nuevos enfrentamientos. Además, la continuidad de los ataques israelíes sobre territorio libanés dificulta los esfuerzos diplomáticos para estabilizar la situación.
El conflicto también afecta gravemente a la economía libanesa, ya debilitada por años de crisis financiera y política. La destrucción de infraestructuras y el desplazamiento masivo agravan aún más la situación social en el país.

