El Departamento de Estado de Estados Unidos ha incluido al Primeiro Comando da Capital (PCC) y al Comando Vermelho (CV) en su lista de organizaciones terroristas extranjeras. Ambas organizaciones dominan buena parte del narcotráfico y el crimen organizado en Brasil y mantienen una amplia red de influencia en Sudamérica.
La decisión de Estados Unidos de catalogar al PCC y al Comando Vermelho como organizaciones terroristas extranjeras vuelve a situar el foco internacional sobre dos de las estructuras criminales más poderosas de América Latina.
Ambas organizaciones nacieron dentro del sistema penitenciario brasileño y, con el paso de las décadas, evolucionaron hasta convertirse en auténticas redes transnacionales vinculadas al narcotráfico, el tráfico de armas, el blanqueo de capitales y otras actividades ilícitas.
Según las autoridades brasileñas y diversos estudios especializados, el PCC y el Comando Vermelho representan actualmente uno de los mayores desafíos para la seguridad pública del país.
El origen del PCC en una cárcel de São Paulo
El Primeiro Comando da Capital, conocido por las siglas PCC, fue fundado en 1993 dentro de una prisión del estado de São Paulo.
La organización surgió inicialmente como una estructura destinada a proteger a los presos frente a las duras condiciones del sistema penitenciario brasileño. Con el tiempo desarrolló un estatuto interno, una jerarquía estricta y mecanismos propios de control y disciplina.
Actualmente es considerada una de las organizaciones criminales más influyentes de Sudamérica, con presencia en prácticamente todo Brasil y conexiones operativas en países como Paraguay y Bolivia.
Las investigaciones de la Fiscalía brasileña señalan que su órgano máximo de decisión es la denominada «Sintonía Final», una especie de consejo superior encargado de las decisiones estratégicas.
Marcola, el líder histórico del PCC
El principal dirigente del PCC es Marcos Willians Herbas Camacho, más conocido como Marcola.
Aunque permanece encarcelado en una prisión de máxima seguridad, las autoridades consideran que sigue siendo una figura central dentro de la organización.
Las estimaciones apuntan a que el PCC cuenta con entre 30.000 y 40.000 miembros únicamente en territorio brasileño, una cifra que refleja la enorme capacidad de reclutamiento y expansión del grupo.
Comando Vermelho nació durante la dictadura
El Comando Vermelho tiene un origen más antiguo que el PCC.
La organización surgió en Río de Janeiro durante la década de 1970 a partir de la denominada Falange Vermelha, una facción creada dentro de las cárceles durante el régimen militar brasileño.
Inicialmente estaba vinculada a la defensa de los presos frente a torturas y malos tratos, pero con el paso de los años evolucionó hacia una estructura criminal centrada en el tráfico de drogas y el control territorial.
Según diversos estudios académicos, el Comando Vermelho presenta una organización más descentralizada que el PCC, funcionando mediante liderazgos regionales y alianzas locales.
La expansión del CV en la Amazonía brasileña
En los últimos años, el Comando Vermelho ha incrementado significativamente su presencia en la Amazonía y en el noreste de Brasil.
La organización mantiene influencia en numerosos barrios y comunidades donde ejerce control territorial mediante normas impuestas a la población local.
En algunas zonas, especialmente en regiones amazónicas, las autoridades han detectado grafitis y mensajes atribuidos al grupo con reglas de convivencia y advertencias dirigidas a los residentes.
Esta estrategia diferencia al Comando Vermelho del PCC, cuya actividad suele centrarse más en estructuras empresariales y redes logísticas para el narcotráfico.

Infografía que resume las principales razones esgrimidas por Estados Unidos para incluir al Primeiro Comando da Capital (PCC) y al Comando Vermelho (CV) en su lista de organizaciones terroristas extranjeras.
Las cárceles y la pobreza alimentan el reclutamiento
Los expertos coinciden en señalar que las cárceles brasileñas siguen siendo uno de los principales espacios de captación para ambas organizaciones.
Brasil alberga más de 700.000 presos en un sistema penitenciario que dispone de una capacidad notablemente inferior.
Las condiciones de hacinamiento y la necesidad de protección dentro de los centros penitenciarios favorecen que muchos reclusos terminen integrándose en facciones criminales como el PCC o el Comando Vermelho.
Además, numerosos líderes continúan ejerciendo influencia desde prisión mediante abogados, familiares y redes de colaboradores externos.
Infiltración política y negocios legales
Otra característica que preocupa a las autoridades es la creciente diversificación económica de estas organizaciones.
Las investigaciones policiales han revelado la infiltración de miembros del PCC en sectores como el transporte urbano, estaciones de servicio, moteles, mercado inmobiliario y empresas tecnológicas financieras.
Asimismo, diversas operaciones han detectado estructuras utilizadas para el blanqueo de capitales mediante negocios aparentemente legales.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, ha llegado a describir a estas organizaciones como auténticas «multinacionales» del crimen debido a su capacidad financiera y operativa.
La decisión de Estados Unidos contra PCC y Comando Vermelho
La reciente inclusión del PCC y del Comando Vermelho en la lista estadounidense de organizaciones terroristas extranjeras supone un importante paso en la cooperación internacional contra estas estructuras criminales.
La medida permite ampliar mecanismos de persecución financiera, congelación de activos y coordinación entre agencias de seguridad.
Aunque las autoridades brasileñas mantienen desde hace años operaciones permanentes contra ambas organizaciones, su capacidad de adaptación, expansión territorial y diversificación económica continúa representando uno de los principales retos para la seguridad de Brasil y de gran parte de Sudamérica.

