Keiko Fujimori presidenta de Perú durante su investidura en Lima

Keiko Fujimori asume la presidencia de Perú: 5 claves de una investidura histórica

Keiko Fujimori asume este martes 28 de julio la presidencia de Perú después de imponerse por menos de 50.000 votos. Será la primera mujer elegida directamente para dirigir el país y encabezará un Gobierno condicionado por la polarización política, la inseguridad y la amenaza económica de El Niño.

Keiko Fujimori, presidenta de Perú tras una victoria mínima

Keiko Fujimori llega al Palacio de Gobierno después de protagonizar una de las elecciones presidenciales más ajustadas de la historia reciente de Perú. La candidata de Fuerza Popular consiguió 9.223.396 votos en la segunda vuelta del pasado 7 de junio, frente a los 9.173.755 obtenidos por Roberto Sánchez, representante de Juntos por el Perú.

La diferencia definitiva fue de solo 49.641 votos. Fujimori obtuvo el 50,135 % de los votos válidos y Sánchez alcanzó el 49,865 %. El Jurado Nacional de Elecciones proclamó oficialmente el resultado el 3 de julio, después de resolver las observaciones presentadas ante los 60 jurados electorales especiales.

Su llegada a la presidencia posee además un significado histórico. Aunque Dina Boluarte fue la primera mujer que ejerció la jefatura del Estado peruano, Fujimori será la primera elegida directamente mediante el voto popular. Su victoria se produce después de tres derrotas presidenciales anteriores y devuelve al fujimorismo al Gobierno casi tres décadas después del mandato de su padre, Alberto Fujimori.

La nueva mandataria recibe, sin embargo, un país profundamente dividido. El resultado electoral refleja dos bloques políticos prácticamente igualados y una importante fractura territorial: Fujimori obtuvo sus mejores resultados en Lima y entre los ciudadanos residentes en el extranjero, mientras que Sánchez concentró gran parte de su respaldo en áreas rurales y regiones con elevada población indígena.

Una toma de posesión con amplia presencia internacional

La jornada oficial comienza con la misa solemne y el Te Deum en la Catedral de Lima. Posteriormente, Fujimori se trasladará al Palacio de Torre Tagle y al Congreso, donde está previsto que jure el cargo, reciba la banda presidencial y pronuncie su primer mensaje a la nación.

La juramentación está programada para las 12.15, hora local. Después de los actos protocolarios y del encuentro con las delegaciones extranjeras, la presidenta deberá regresar al Palacio de Gobierno para tomar juramento a los integrantes de su primer Consejo de Ministros.

La Cancillería peruana confirmó la asistencia de diez jefes de Estado o de Gobierno. Entre ellos se encuentran los presidentes de Argentina, Ecuador, Chile, Bolivia, Paraguay, Uruguay, Panamá y Honduras. También participa el jefe del Gobierno de Aruba.

España está representada por el rey Felipe VI, mientras que Estados Unidos envió al vicesecretario de Estado Christopher Landau. China, Japón y Corea del Sur también desplazaron delegaciones oficiales, una presencia que refleja la relevancia económica y geopolítica de Perú en el Pacífico y en América Latina.

Recreación editorial de los representantes de América Latina, España, Estados Unidos y Asia participan en los actos de transmisión del mando presidencial en Lima.

Los primeros nombres del Gobierno de Fujimori

Antes de asumir formalmente la presidencia, Keiko Fujimori anunció tres de los principales integrantes de su Ejecutivo. Luis Galarreta será presidente del Consejo de Ministros, Elmer Cuba ocupará el Ministerio de Economía y Finanzas y Carlos Espá dirigirá el Ministerio de Relaciones Exteriores.

Galarreta, primer vicepresidente electo y una de las figuras de mayor confianza de Fujimori, tendrá la responsabilidad de coordinar el Gobierno y negociar sus iniciativas con el nuevo Congreso bicameral. Elmer Cuba aporta un perfil técnico y ha defendido la necesidad de transformar la estabilidad macroeconómica peruana en empleo, salarios y mejores servicios públicos.

El nombramiento de Carlos Espá ofrece una primera señal sobre la política exterior del nuevo Ejecutivo. Su trayectoria profesional vinculada durante años a la Embajada de Estados Unidos en Lima apunta hacia una relación más estrecha con Washington, aunque Perú deberá mantener al mismo tiempo sus importantes vínculos comerciales con China. Esta interpretación se desprende de su perfil y de las primeras reuniones diplomáticas celebradas antes de la investidura.

Las cinco claves del nuevo mandato

1. Recuperar la estabilidad política

Fujimori deberá intentar romper el ciclo de inestabilidad institucional que ha marcado la política peruana. Ocho presidentes han pasado por la jefatura del Estado durante la última década, mientras diferentes enfrentamientos entre el Ejecutivo y el Congreso han provocado destituciones, renuncias y gobiernos de transición.

La reinstauración del sistema bicameral añade una nueva variable. El Congreso vuelve a tener Senado y Cámara de Diputados por primera vez en más de tres décadas. Fuerza Popular logró la presidencia del Senado mediante una alianza con Renovación Popular, pero ninguna formación dispone por sí sola de mayoría suficiente para controlar el Parlamento.

2. Gobernar un país electoralmente dividido

Una diferencia inferior a 50.000 votos obliga a la nueva presidenta a ampliar su base de apoyo. El primer reto político será reducir la desconfianza de quienes votaron por Roberto Sánchez y evitar que las disputas sobre el proceso electoral condicionen toda la legislatura.

El margen mínimo convierte el diálogo con las regiones, las organizaciones sociales y la oposición en una condición fundamental para la gobernabilidad. Cualquier reforma económica o institucional necesitará acuerdos que vayan más allá del núcleo tradicional del fujimorismo.

3. Mantener el crecimiento sin deteriorar las cuentas públicas

La economía peruana conserva importantes fortalezas, especialmente en minería, inversión privada y estabilidad monetaria. El Banco Central elevó su previsión de crecimiento para 2026 desde el 3,2 % hasta el 3,4 %, impulsada por la demanda interna y la inversión.

No obstante, el Congreso aprobó antes del cambio de Gobierno una ampliación presupuestaria de 2.800 millones de dólares. Aproximadamente la mitad se destinará a concluir obras públicas y garantizar servicios esenciales. El Consejo Fiscal peruano ha advertido sobre las consecuencias de aumentar el gasto en lugar de reforzar las reservas públicas.

4. Afrontar la inseguridad y el crimen organizado

La inseguridad ciudadana será uno de los asuntos prioritarios del nuevo Gobierno. Parte de la ampliación presupuestaria aprobada antes de la investidura está destinada a iniciativas contra la delincuencia, junto con recursos para infraestructuras, salarios públicos y prevención de emergencias.

Fujimori deberá demostrar que puede reforzar la capacidad policial y judicial sin debilitar las garantías democráticas. La lucha contra la extorsión, la minería ilegal, el narcotráfico y las economías criminales exigirá cooperación entre el Gobierno central, las regiones y los países vecinos.

5. Preparar al país ante un posible El Niño severo

El fenómeno de El Niño constituye el desafío inmediato más importante fuera del ámbito político. El Gobierno saliente declaró una emergencia de 60 días en cerca del 40 % de los distritos peruanos ante el riesgo de lluvias intensas, inundaciones y daños en la costa norte.

Un informe de Credicorp Capital calcula que El Niño podría generar pérdidas de hasta 16.000 millones de soles entre 2026 y 2027, especialmente por daños en carreteras, viviendas, agricultura y sistemas de saneamiento. Fujimori ha adelantado que podría aprobar decretos de emergencia para acelerar las medidas preventivas.

Recreación editorial de como el nuevo Ejecutivo peruano deberá afrontar la inseguridad, la fragmentación política, la situación económica y los efectos de El Niño.

Reconciliación, memoria y derechos humanos

El apellido Fujimori continúa generando posiciones enfrentadas en Perú. Para sus seguidores representa estabilidad económica, autoridad y capacidad de gestión. Para sus críticos está asociado a los abusos cometidos durante el Gobierno de Alberto Fujimori y a las investigaciones sobre violaciones de derechos humanos durante el conflicto interno.

Organizaciones de víctimas han convocado concentraciones coincidiendo con la toma de posesión. Reclaman verdad, justicia y garantías de no repetición, además de la revisión de leyes que, según estas organizaciones, pueden favorecer la impunidad. Estas movilizaciones muestran que la reconciliación será una de las pruebas políticas más delicadas del nuevo mandato.

El impacto regional del cambio de Gobierno

La asistencia de dirigentes de diferentes tendencias políticas convierte la investidura en un acontecimiento regional. La presencia de gobiernos conservadores como los de Argentina, Chile, Ecuador y Paraguay convive con la participación de Uruguay, Bolivia y representantes de grandes potencias internacionales.

La composición del nuevo equipo diplomático y las reuniones mantenidas con Estados Unidos sugieren un acercamiento a Washington. Sin embargo, el peso comercial de China obligará al Gobierno peruano a mantener una política exterior equilibrada y pragmática.