La tasa de paro en España descendió hasta el 9,87% durante el segundo trimestre de 2026, su nivel más bajo desde 2008. El mercado laboral creó 486.000 puestos de trabajo entre abril y junio y alcanzó un máximo histórico de 22.779.000 personas ocupadas.
El paro en España cae al 9,87%
El mercado laboral español cerró el segundo trimestre de 2026 con una de sus cifras más relevantes desde el inicio de la crisis financiera. La tasa de paro se situó en el 9,87%, 96 centésimas por debajo del trimestre anterior y nuevamente por debajo de la barrera del 10%.
Según la Encuesta de Población Activa publicada por el Instituto Nacional de Estadística, el número de personas desempleadas disminuyó en 213.300 entre abril y junio. El total de parados quedó establecido en 2.495.300 personas, un 7,87% menos que durante el primer trimestre del año.
El dato supone la tasa de desempleo más baja registrada en España desde 2008. La mejora se produce después de que el paro hubiera aumentado hasta el 10,83% durante los primeros tres meses de 2026, un periodo habitualmente condicionado por la finalización de los contratos asociados a la campaña de Navidad.
La evolución favorable del segundo trimestre responde en parte a la contratación vinculada a la Semana Santa, el turismo y el comienzo de la temporada de verano. Sin embargo, los datos desestacionalizados, que eliminan parcialmente esos efectos, también muestran un crecimiento trimestral del empleo del 0,54%.

Infografía con las cinco claves de la EPA del segundo trimestre de 2026: la tasa de paro baja al 9,87% y España alcanza un récord de 22,77 millones de ocupados. Fuente: INE.
España alcanza los 22,77 millones de ocupados
La primera clave de la EPA es el nuevo récord de empleo. España sumó 486.000 trabajadores durante el segundo trimestre y alcanzó los 22.779.000 ocupados, la cifra más elevada registrada hasta ahora.
En comparación con el mismo periodo de 2025, el mercado laboral cuenta con 510.200 trabajadores adicionales, lo que representa un crecimiento interanual del 2,29%.
El récord se produce, además, en un contexto de aumento de la población disponible para trabajar. La población activa creció en 272.700 personas durante el trimestre y alcanzó otro máximo histórico: 25.274.300 personas.
Este aumento resulta significativo porque una población activa más numerosa dificulta estadísticamente la reducción del paro. Para que la tasa disminuya es necesario que la economía genere suficientes puestos de trabajo para absorber tanto a los desempleados anteriores como a las nuevas personas que entran en el mercado laboral.
Los servicios concentran la creación de empleo
El sector servicios volvió a liderar el crecimiento laboral. Entre abril y junio creó 394.000 empleos, impulsado por actividades como la hostelería, el comercio, el transporte, el ocio y otros servicios relacionados con la campaña turística.
La construcción incorporó 60.000 trabajadores y la industria sumó otros 38.200. La agricultura fue el único gran sector que perdió ocupación, con un descenso de 6.200 personas.
La distribución confirma el peso de los servicios dentro del modelo productivo español, aunque la incorporación de trabajadores en la industria y la construcción permite que el crecimiento no dependa exclusivamente del turismo.
En términos de desempleo, el paro disminuyó en todos los sectores. Los servicios registraron la mayor reducción, con 170.300 desempleados menos. También bajó en la agricultura, la industria y la construcción.

Recreación editorial de los servicios generaron 394.000 empleos durante el segundo trimestre, seguidos por la construcción y la industria.
Aumentan los contratos indefinidos y la jornada completa
La composición del empleo creado constituye otra de las principales novedades. El número de asalariados aumentó en 529.200 personas, mientras que el colectivo de trabajadores por cuenta propia se redujo en 42.900.
Dentro del trabajo asalariado, los empleados con contrato indefinido aumentaron en 386.900 y los temporales en 142.300. En el último año, España ha sumado 571.900 asalariados indefinidos, frente a un incremento de 34.900 temporales.
También predominó la jornada completa. De los nuevos empleos registrados durante el trimestre, 405.400 fueron a tiempo completo y 80.600 a tiempo parcial.
El empleo privado fue el responsable de prácticamente todo el crecimiento: aumentó en 501.600 personas, hasta los 19,13 millones. El empleo público descendió en 15.600 trabajadores y quedó situado en 3,64 millones.
Estos datos muestran una mejora cuantitativa y también ciertos avances en estabilidad contractual. Sin embargo, la reducción del número de autónomos introduce un elemento menos positivo y refleja las dificultades que siguen afectando al trabajo por cuenta propia.
El empleo femenino crece más, pero continúa la brecha
Durante el segundo trimestre se incorporaron al empleo 249.700 mujeres y 236.300 hombres. El paro femenino descendió en 145.400 personas, más del doble que el masculino, que se redujo en 67.900.
A pesar de esa evolución, la diferencia entre ambos sexos continúa siendo considerable. La tasa de paro entre las mujeres se situó en el 11,02%, mientras que la masculina bajó hasta el 8,84%.
La población extranjera también tuvo un peso importante en el crecimiento laboral. La ocupación aumentó en 246.000 personas de nacionalidad española, incluyendo quienes poseen doble nacionalidad, y en 240.000 trabajadores extranjeros.
La población activa extranjera presenta una tasa de actividad del 69,63%, frente al 57,50% de la población española. El INE atribuye gran parte de esta diferencia a la distinta estructura por edades de ambos grupos.
Las diferencias territoriales siguen siendo amplias
Los datos nacionales esconden importantes desigualdades entre comunidades autónomas. Cataluña lideró la creación de empleo en términos absolutos, con 130.800 ocupados más, y también registró el mayor descenso del paro, con 92.600 desempleados menos.
Illes Balears presentó el mayor crecimiento relativo del empleo, un 18,83%, coincidiendo con el inicio de la temporada turística. También registró la tasa de paro más baja de España, situada en el 6,11%.
La situación fue diferente en Canarias, que perdió 25.100 empleos durante el trimestre. Andalucía registró el mayor aumento del desempleo, con 5.400 parados más, y mantuvo la tasa de paro más elevada del país, un 14,56%.
Estas diferencias muestran que la recuperación laboral no avanza con la misma intensidad en todo el territorio. La especialización productiva, la estacionalidad, la estructura demográfica y el peso de determinados sectores condicionan los resultados de cada comunidad.

Recreación editorial Illes Balears registró la tasa de paro más baja del trimestre, mientras que Andalucía presentó la más elevada.
Más hogares con todos sus miembros trabajando
La mejora del empleo también se trasladó a los hogares. El número de hogares con todos sus miembros activos ocupados aumentó en 228.800 y alcanzó los 12.273.700.
Al mismo tiempo, los hogares con todos sus miembros activos en paro disminuyeron en 86.500, hasta situarse en 764.200. En comparación con el segundo trimestre de 2025, hay 201.700 hogares más con todos sus activos trabajando.
Esta evolución constituye uno de los indicadores con mayor impacto social, ya que refleja cómo el crecimiento del empleo se distribuye entre las familias y reduce el número de hogares sin ningún ingreso laboral.
España sigue lejos de la media europea
La bajada del paro por debajo del 10% representa un avance histórico para España, pero la comparación europea continúa mostrando una diferencia importante.
En mayo de 2026, la tasa armonizada de paro de España se situaba en el 10,3%, frente al 5,9% del conjunto de la Unión Europea y el 6,2% de la zona euro. El desempleo juvenil español alcanzaba el 23,7%, mientras que la media comunitaria era del 15,2%.
Las cifras de Eurostat y de la EPA no son directamente idénticas porque emplean periodos, ajustes y metodologías de publicación diferentes. No obstante, ambas estadísticas muestran que España continúa soportando un nivel de desempleo estructural superior al de la mayoría de sus socios europeos.
El reto pasa ahora por consolidar el crecimiento del empleo más allá de los meses turísticos, reducir las diferencias territoriales y mejorar la incorporación de jóvenes y mujeres al mercado laboral.

