México y Perú restablecen relaciones diplomáticas con Claudia Sheinbaum y Keiko Fujimori

México y Perú restablecen relaciones: 5 claves de un giro que pone fin a meses de tensión

México y Perú han decidido reconstruir sus relaciones diplomáticas después de una crisis marcada por el asilo concedido por el Gobierno mexicano a la ex primera ministra peruana Betssy Chávez. El acuerdo aproxima ahora a Claudia Sheinbaum y Keiko Fujimori pese a sus profundas diferencias ideológicas y abre una nueva etapa para dos países con importantes vínculos políticos, comerciales y regionales.

México y Perú restablecen relaciones después de nueve meses de ruptura

Los gobiernos de México y Perú anunciaron el 7 de agosto de 2026 la reanudación de sus relaciones diplomáticas, cerrando formalmente una de las disputas más significativas que habían atravesado ambos países en los últimos años. La decisión fue comunicada de manera conjunta por sus respectivas cancillerías.

La ruptura formal se había producido en noviembre de 2025, cuando Lima reaccionó contra la decisión mexicana de conceder asilo diplomático a Betssy Chávez, última primera ministra del Gobierno de Pedro Castillo. Sin embargo, el deterioro de la relación era anterior: México y Perú ya carecían de embajadores desde comienzos de 2023 debido a las diferencias surgidas tras la destitución y detención de Castillo.

La crisis alcanzó uno de sus puntos más delicados cuando el Congreso peruano declaró persona non grata a la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, después de acusar a México de intervenir en asuntos internos peruanos. El Gobierno mexicano rechazó esas acusaciones y defendió que sus decisiones sobre el asilo se ajustaban al derecho internacional.

El regreso al diálogo supone, por tanto, algo más que la recuperación de una relación suspendida durante unos meses: intenta cerrar un periodo de enfrentamientos políticos iniciado tras la crisis institucional peruana de diciembre de 2022.

Recreación editorial del asilo concedido por México a Betssy Chávez fue el principal detonante de la ruptura diplomática con Perú en noviembre de 2025.

1. Betssy Chávez, la pieza que permitió desbloquear la crisis

El punto decisivo para resolver el conflicto ha sido la situación de Betssy Chávez. La ex primera ministra se encontraba bajo protección mexicana después de recibir asilo mientras afrontaba en Perú un proceso relacionado con su presunta participación en el intento de Pedro Castillo de disolver el Congreso en diciembre de 2022.

El nuevo Gobierno peruano concedió finalmente el salvoconducto necesario para que Chávez pudiera abandonar Perú y viajar a México. La Cancillería peruana dejó claro, al mismo tiempo, que esa decisión no suponía asumir la interpretación mexicana de que Chávez fuera víctima de persecución política y mantuvo abierta la posibilidad de solicitar posteriormente su extradición.

Chávez salió de Perú hacia México durante la noche previa al anuncio del restablecimiento de las relaciones. Su salida eliminó uno de los principales obstáculos prácticos para que ambas cancillerías pudieran alcanzar el acuerdo.

El caso muestra cómo una disputa jurídica terminó convirtiéndose en una crisis de política exterior. Para México, el asilo se enmarcaba en una tradición diplomática y en las convenciones internacionales aplicables. Para las anteriores autoridades peruanas, la actuación mexicana representaba una interferencia en un proceso judicial interno.

2. Sheinbaum y Fujimori optan por el pragmatismo pese a sus diferencias

Uno de los elementos políticamente más llamativos del acuerdo es que lo protagonizan Claudia Sheinbaum y Keiko Fujimori, dos dirigentes situadas en posiciones ideológicas muy diferentes.

Fujimori había adelantado antes incluso de asumir la Presidencia de Perú que quería recuperar las relaciones con México. Después de llegar al poder, su Ejecutivo transformó esa intención en una de sus primeras decisiones importantes de política exterior.

Sheinbaum, por su parte, recibió favorablemente la decisión peruana y calificó el cambio de actitud de Lima como una señal positiva. Pero México no ha modificado completamente su lectura de la crisis peruana: la presidenta mexicana ha mantenido su respaldo político a Pedro Castillo incluso después del restablecimiento de las relaciones diplomáticas.

La reconciliación no significa, por tanto, que México y Perú hayan alcanzado una posición común sobre Castillo, Chávez o la crisis institucional peruana. Significa que ambos gobiernos han decidido separar esas diferencias de la necesidad de recuperar canales diplomáticos normales.

Ese enfoque pragmático es especialmente significativo en una América Latina marcada durante los últimos años por fuertes divisiones entre gobiernos de distinto signo político.

3. La llegada de Keiko Fujimori cambia la política exterior peruana

El restablecimiento de relaciones se produce apenas unos días después del inicio de la Presidencia de Keiko Fujimori, que tomó posesión el 28 de julio.

Su Gobierno ha planteado una política exterior orientada a recomponer relaciones deterioradas y, al mismo tiempo, reforzar vínculos estratégicos con Estados Unidos. El nuevo ministro peruano de Exteriores, Carlos Espá, había anunciado previamente que Lima pretendía recuperar las relaciones no solo con México, sino también mejorar otros canales diplomáticos de la región.

El cambio supone una ruptura con la etapa inmediatamente anterior. En noviembre de 2025, Perú había decidido cortar las relaciones con México tras considerar que el asilo concedido a Chávez era un acto hostil. Meses después, el nuevo Ejecutivo ha optado por cerrar ese frente diplomático.

Fujimori intenta así combinar una política interior conservadora con una estrategia exterior en la que el diálogo con gobiernos ideológicamente distantes resulte posible cuando existan intereses nacionales compartidos.

4. Más de 2.500 millones de dólares de comercio detrás de la reconciliación

La relación entre México y Perú no se limita a la política. Ambos países mantienen importantes conexiones empresariales, turísticas y comerciales y forman parte de la Alianza del Pacífico, junto a Chile y Colombia.

Antes de la ruptura diplomática, el intercambio bilateral superaba los 2.500 millones de dólares anuales, según cifras recogidas por Reuters durante la crisis de noviembre de 2025. Incluso entonces, las autoridades peruanas intentaron evitar que el enfrentamiento político provocara daños adicionales en las relaciones económicas.

La normalización diplomática facilita ahora que temas comerciales, empresariales, migratorios, turísticos y consulares puedan volver a tratarse mediante canales institucionales más estables.

También puede tener consecuencias para la propia Alianza del Pacífico. Las continuas disputas políticas entre algunos de sus miembros han reducido durante los últimos años la capacidad del bloque para desarrollar plenamente su agenda de integración.

La recuperación de la relación entre dos de sus principales integrantes elimina al menos uno de esos obstáculos políticos.

5. El acuerdo no elimina todos los desacuerdos

Pese al acercamiento, el expediente político que provocó la crisis continúa abierto.

México mantiene una interpretación muy crítica del proceso que terminó con el Gobierno de Pedro Castillo, mientras que las autoridades peruanas consideran que las investigaciones y condenas relacionadas con aquellos acontecimientos corresponden exclusivamente a su sistema judicial.

Recreación editorial de México y Perú comparten con Chile y Colombia la Alianza del Pacífico, uno de los principales mecanismos de integración económica de la región.

La situación jurídica de Betssy Chávez tampoco queda definitivamente cerrada. Perú se reservó expresamente la posibilidad de solicitar su extradición después de permitir su salida hacia México.

El verdadero alcance de la reconciliación se comprobará, por tanto, cuando ambos gobiernos tengan que afrontar nuevas diferencias. La recuperación de embajadas y canales diplomáticos reduce el riesgo de que cada desacuerdo político vuelva a desembocar en una ruptura institucional.