Aranceles a drones en Estados Unidos de hasta el 100% para modelos extranjeros

Estados Unidos impone aranceles de hasta el 100% a los drones extranjeros

Estados Unidos endurece su estrategia para reducir la dependencia tecnológica del exterior. Donald Trump ha firmado una proclamación que establece aranceles de hasta el 100% a determinados drones y componentes importados, una medida que afectará tanto a fabricantes chinos como a proveedores de países aliados y que comenzará a aplicarse el próximo 3 de septiembre.

Estados Unidos ha dado un nuevo paso en su política para trasladar al territorio nacional la producción de tecnologías consideradas estratégicas. El presidente Donald Trump firmó el 13 de agosto una proclamación que introduce nuevos aranceles sobre drones y componentes extranjeros, con gravámenes que alcanzarán el 100% en algunas de las categorías consideradas más sensibles para la seguridad nacional.

La medida se apoya en una investigación realizada por el Departamento de Comercio bajo la sección 232 de la Ley de Expansión Comercial. Según la Administración estadounidense, el análisis concluyó que el elevado peso de las importaciones ha generado una dependencia exterior que puede suponer un riesgo tanto económico como de seguridad para Estados Unidos.

El Gobierno estadounidense considera los sistemas aéreos no tripulados una tecnología esencial no solo para las Fuerzas Armadas, sino también para sectores como agricultura, emergencias, telecomunicaciones, construcción, energía, transporte, vigilancia de infraestructuras y operaciones de búsqueda y rescate.

Infografía sobre los nuevos aranceles de Estados Unidos a los drones extranjeros, con gravámenes de hasta el 100% para determinados modelos y componentes, y entrada en vigor de las principales medidas el 3 de septiembre de 2026.

Aranceles del 100% para los drones considerados más sensibles

La nueva política no establece un único gravamen para todos los aparatos.

El nivel más elevado será un arancel ad valorem del 100% sobre determinados drones considerados especialmente sensibles. En esta categoría se incluyen los aparatos con un peso máximo de despegue superior a 25 kilogramos, los drones equipados con sistemas de imagen térmica, determinadas estaciones de acoplamiento y algunos componentes críticos.

Para los drones con un peso máximo de despegue de 25 kilogramos o menos, y que no incorporen determinadas capacidades consideradas especialmente sensibles, el arancel general será del 25%. Algunos componentes también estarán sometidos a este porcentaje.

El calendario será progresivo. Los principales gravámenes comenzarán a aplicarse a las mercancías que entren en Estados Unidos a partir de las 00.01 horas del 3 de septiembre de 2026, hora de la costa este estadounidense.

En cambio, determinados componentes considerados menos sensibles dispondrán de un periodo de transición de 180 días.

Recreación editorial de Agricultura, emergencias, construcción y energía son algunos de los sectores estadounidenses que utilizan sistemas aéreos no tripulados.

La Unión Europea también estará afectada

Uno de los elementos más relevantes de la proclamación es que las restricciones no se limitan a China ni a países considerados adversarios de Estados Unidos.

Washington establece un tratamiento específico para algunos de sus principales socios comerciales. Los drones y determinados componentes procedentes de la Unión Europea, Japón, Corea del Sur, Suiza, Liechtenstein y Taiwán podrán quedar sujetos a un arancel del 15%.

Para el Reino Unido, el porcentaje establecido será del 10%.

Este tratamiento dependerá de que prácticamente todo el hardware, software y tecnología incorporados a los productos tengan su origen en esos países o en Estados Unidos, según la documentación publicada por la Casa Blanca.

La decisión convierte así a los drones en otra de las industrias estratégicas en las que Washington utiliza la política comercial para favorecer la fabricación nacional.

La Administración Trump sostiene que esta protección permitirá aumentar las inversiones en fábricas estadounidenses y crear una cadena de suministro menos vulnerable a interrupciones internacionales.

La dependencia extranjera, en el centro de la decisión

El diagnóstico del Departamento de Comercio señala que incluso numerosos drones fabricados físicamente en Estados Unidos siguen dependiendo de piezas producidas en otros países.

Entre esos componentes aparecen motores, controladores electrónicos de velocidad, baterías de ion de litio y estaciones de acoplamiento.

La Casa Blanca considera que esta dependencia puede convertirse en un problema en situaciones de conflicto, crisis diplomática, interrupciones logísticas o desastres naturales. También ha planteado riesgos relacionados con la ciberseguridad y el posible envío de información desde determinados dispositivos a fabricantes situados fuera del país.

El Gobierno quiere aprovechar los aranceles para acelerar la producción estadounidense. La proclamación autoriza además al secretario de Comercio a desarrollar un programa destinado a incentivar nuevas inversiones en fábricas de drones y componentes dentro de Estados Unidos.

La estrategia tiene un importante componente militar. Los conflictos recientes han demostrado cómo drones relativamente baratos pueden destruir o inutilizar sistemas militares, instalaciones e infraestructuras mucho más costosas.

Washington considera por ello que disponer de una producción propia suficiente se ha convertido en una cuestión de seguridad nacional.

DJI y los fabricantes chinos afrontan un mercado estadounidense cada vez más cerrado

Aunque los nuevos aranceles tienen un alcance más amplio, China permanece en el centro de la estrategia estadounidense sobre drones.

DJI, el mayor fabricante mundial del sector, se encuentra desde hace meses en conflicto con las autoridades estadounidenses. Reuters señala que la compañía representa más de la mitad del mercado estadounidense de drones comerciales, mientras RTVE sitúa su peso global en más de dos tercios durante los últimos años.

Recreación editorial de cómo Washington pretende utilizar los nuevos gravámenes para incentivar fábricas nacionales de drones, motores, baterías y otros componentes.

La Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos ya había impedido que DJI, Autel y otros fabricantes chinos obtuvieran autorización para comercializar nuevos modelos y componentes fundamentales en el país, aunque los productos previamente autorizados pueden continuar vendiéndose.

DJI recurrió judicialmente esas restricciones y ha defendido públicamente la seguridad de sus productos. En mayo, la empresa aseguró que una auditoría independiente encargada a una compañía estadounidense de ciberseguridad no había encontrado pruebas de transmisiones de datos fuera de Estados Unidos, accesos remotos no autorizados o puertas traseras.

El debate enfrenta así dos argumentos: las autoridades estadounidenses destacan la seguridad nacional y la necesidad de reconstruir una industria propia, mientras los fabricantes afectados y algunos usuarios advierten sobre una reducción de la competencia y las alternativas disponibles.

5 claves de los nuevos aranceles a drones en Estados Unidos

1. Hasta un 100% de arancel.
Se aplicará a drones de más de 25 kilogramos, modelos con sistemas térmicos y determinados componentes considerados estratégicos.

2. Un 25% para numerosos drones pequeños.
Los aparatos de hasta 25 kilogramos tendrán generalmente un gravamen inferior cuando no incorporen las capacidades calificadas como más sensibles.

3. Comienzan el 3 de septiembre.
Las principales tarifas entrarán en vigor 21 días después de la firma presidencial.

4. También afectan a aliados.
La UE, Japón, Corea del Sur, Taiwán, Suiza y Liechtenstein tendrán un régimen del 15% bajo determinadas condiciones, mientras el Reino Unido tendrá un 10%.

5. Washington quiere fabricar más drones en casa.
El objetivo declarado es reducir la dependencia de proveedores extranjeros y acelerar la creación de una cadena estadounidense de producción de drones y componentes.