El Niño 2026 en Latinoamérica y sus impactos sobre agricultura, clima y economía

El Niño 2026 en Latinoamérica: impactos que amenazan agricultura, pesca y comercio

El El Niño 2026 en Latinoamérica se encamina a convertirse en uno de los episodios más intensos de las últimas décadas. NOAA eleva por encima del 90% la posibilidad de un evento “muy fuerte” y advierte de que existe un 69% de probabilidad de alcanzar entre octubre y diciembre una intensidad superior a la de cualquier episodio registrado desde 1950. Agricultura, pesca, energía y grandes rutas comerciales comienzan ya a prepararse.

NOAA eleva drásticamente la previsión para El Niño 2026

La última actualización del Centro de Predicción Climática de Estados Unidos, publicada el 13 de agosto, confirma que El Niño continúa fortaleciéndose en el Pacífico ecuatorial. Las anomalías de temperatura superficial del océano ya superan los 2 grados centígrados en determinadas zonas del Pacífico oriental y el sistema océano-atmósfera muestra las señales características de un episodio en rápida intensificación.

El dato más relevante está en la previsión para los próximos meses. NOAA calcula una probabilidad superior al 90% de que El Niño alcance la categoría de “muy fuerte” durante el otoño e invierno de 2026-2027 en el hemisferio norte. Más excepcional todavía es la estimación para octubre-diciembre: existe un 69% de posibilidades de que el índice utilizado por el organismo alcance o supere los 2,5 grados, lo que situaría el episodio por encima de cualquier El Niño registrado desde 1950 según esa métrica.

La Organización Meteorológica Mundial también anticipa que el fenómeno seguirá intensificándose entre agosto y octubre, con una elevada probabilidad de temperaturas superiores a lo habitual en amplias zonas de América Latina. La OMM, no obstante, recuerda que la expresión “super El Niño” no forma parte de su clasificación oficial, aunque se utiliza habitualmente para describir episodios excepcionalmente intensos.

Argentina, Paraguay y el sur de Brasil pueden recibir más lluvias

El impacto no será uniforme. En las grandes regiones agrícolas de Argentina, Paraguay, Uruguay y el sur de Brasil, El Niño suele favorecer precipitaciones superiores a la media.

Para los productores de soja, maíz y trigo, un aumento moderado de la humedad puede mejorar las condiciones del suelo y facilitar las siembras. Reuters señala que el agua adicional podría beneficiar determinadas cosechas durante el verano austral.

Sin embargo, la diferencia entre lluvias favorables y precipitaciones destructivas puede ser pequeña. Un exceso de agua aumenta el peligro de inundaciones, dificulta el acceso de maquinaria a los campos, deteriora carreteras rurales y favorece determinadas enfermedades fúngicas.

Paraguay ya ha puesto unidades militares y equipos civiles de ingeniería en situación de preparación ante el riesgo de episodios de inundaciones durante los próximos meses.

Infografía sobre los principales efectos de El Niño 2026 en Latinoamérica, con especial atención a las lluvias e inundaciones en el sur, la sequía en otras regiones, la pesca de Perú, el Canal de Panamá, la energía y el impacto económico.

Brasil afronta dos escenarios completamente distintos

Brasil ejemplifica la complejidad del El Niño 2026 en Latinoamérica. Mientras el sur puede recibir precipitaciones abundantes, las regiones septentrionales y parte del nordeste presentan un riesgo mucho mayor de déficit de lluvias.

El Instituto Nacional de Meteorología brasileño explica que El Niño suele reducir las precipitaciones en el norte y nordeste, mientras incrementa su frecuencia y volumen en el sur del país.

Una sequía intensa tendría consecuencias especialmente importantes en la cuenca amazónica, donde los ríos son esenciales para transportar mercancías y productos agrícolas.

Al mismo tiempo, el aumento de las precipitaciones en las cuencas hidroeléctricas del sur puede elevar la generación eléctrica. Reuters señala que durante julio las lluvias en algunas de esas cuencas alcanzaron el 256% de su promedio histórico.

La pesca de Perú, entre los sectores más vulnerables

Uno de los efectos más visibles ya se encuentra en el Pacífico.

El calentamiento del agua modifica la distribución de especies como la anchoveta, que se desplazan hacia zonas más profundas o con temperaturas más favorables. La consecuencia inmediata es una mayor dificultad para la flota pesquera peruana.

La actividad pesquera de Perú cayó un 31% durante los cinco primeros meses de 2026, según datos recogidos por Reuters.

La FAO considera especialmente importante el caso peruano porque la pesquería de anchoveta representa alrededor del 20% de la producción mundial de harina de pescado. En episodios fuertes de El Niño, las capturas pueden caer más de la mitad, afectando no solo a pescadores y exportadores latinoamericanos, sino también a mercados internacionales vinculados a la acuicultura.

El Gobierno peruano ha reforzado además las campañas científicas destinadas a evaluar el estado de la anchoveta y otros recursos pelágicos ante la evolución de El Niño 2026-2027.

El Canal de Panamá vuelve a mirar con preocupación al agua

Otro punto crítico se encuentra miles de kilómetros al norte.

La cuenca que abastece al Canal de Panamá necesita enormes cantidades de agua dulce para mantener el funcionamiento de sus esclusas. La reducción de las lluvias asociada a El Niño amenaza nuevamente esos niveles después de la grave sequía sufrida en 2023 y 2024.

Reuters informa de que la Autoridad del Canal está reduciendo progresivamente determinados límites de calado para conservar agua. Menos calado obliga a algunos buques a transportar menos carga, lo que puede elevar costes logísticos y provocar presión sobre una de las principales arterias del comercio mundial.

La propia Autoridad del Canal de Panamá ha reconocido durante 2026 que está preparando sus operaciones ante las condiciones previstas por El Niño.

Recreación editorial de la reducción de las lluvias obliga al Canal de Panamá a gestionar cuidadosamente sus reservas de agua ante el fortalecimiento de El Niño.

Más sequía, calor e incendios en el norte de Sudamérica

Las previsiones apuntan también a un aumento del riesgo de sequía, temperaturas extremas e incendios en áreas de Brasil, Colombia y Venezuela.

La Organización Meteorológica Mundial espera precipitaciones inferiores a la media en sectores del noroeste de Sudamérica, además de una elevada probabilidad de temperaturas superiores a los valores habituales en gran parte del continente.

Esto puede presionar los cultivos, la ganadería, los recursos hídricos y los ecosistemas durante los últimos meses de 2026.

La intensidad de El Niño no permite determinar por sí sola cuándo o dónde aparecerá cada fenómeno extremo. Los organismos meteorológicos insisten en que las previsiones representan probabilidades y que los efectos concretos dependen de numerosos factores regionales.

Recreación editorial de las lluvias asociadas a El Niño pueden favorecer inicialmente algunos cultivos del sur de Sudamérica, aunque también elevan el riesgo de inundaciones y daños en infraestructuras.

Argentina puede encontrar una oportunidad en el mercado energético

El mismo fenómeno que genera riesgos agrícolas puede modificar los flujos energéticos regionales.

Un escenario más cálido y seco en el norte y oeste de Brasil podría aumentar la utilización de centrales térmicas y, como consecuencia, impulsar la demanda brasileña de gas natural argentino.

Reuters recoge estimaciones de la Organización Latinoamericana de Energía que apuntan a esa posibilidad. Al mismo tiempo, unas lluvias abundantes en el sur de Brasil y el nordeste argentino pueden favorecer las centrales hidroeléctricas situadas a lo largo de la cuenca del Paraná.

El resultado puede ser una redistribución significativa de la producción y el comercio energético dentro de Sudamérica.

El riesgo económico ya preocupa a cientos de empresas

El impacto de El Niño ha dejado de ser exclusivamente una cuestión meteorológica.

Un análisis de Reuters sobre documentos corporativos y presentaciones de resultados detectó referencias al fenómeno en 1.443 documentos de 478 compañías entre mayo y comienzos de agosto, mientras las menciones en conferencias empresariales alcanzaron su nivel más elevado desde 2019.

Alimentación, agricultura, minería, banca y energía están entre los sectores que analizan su exposición.

Las empresas se preparan para posibles daños en infraestructuras, interrupciones de cadenas de suministro, cambios en los precios agrícolas y alteraciones de la demanda energética. En Perú, la minera Buenaventura llegó a incorporar 12 millones de dólares adicionales a su programa de inversión para afrontar riesgos relacionados con inundaciones.