El documental de Oasis 2026, Oasis: Don’t Look Back in Anger, lleva a la gran pantalla el regreso de Liam y Noel Gallagher tras 16 años separados. La película combina conciertos multitudinarios, ensayos nunca vistos y una mirada excepcional a la relación entre los dos hermanos durante una gira que reunió a más de dos millones de espectadores.
El documental de Oasis 2026 convierte una gira en una historia de reconciliación
El regreso de Oasis fue uno de los acontecimientos musicales más importantes de 2025. Pero detrás de los estadios llenos, las canciones coreadas por decenas de miles de personas y la nostalgia por el britpop había otra historia: Liam y Noel Gallagher tenían que aprender a compartir de nuevo un escenario después de 16 años prácticamente separados.
Esa es la columna vertebral de Oasis: Don’t Look Back in Anger, el documental dirigido por Dylan Southern y Will Lovelace, con participación del creador de Peaky Blinders, Steven Knight, como guionista.
La producción se presentó fuera de competición en el Festival Internacional de Cine de Venecia y llegará a las salas españolas el 11 de septiembre. AP señala además que Disney ha preparado un lanzamiento en IMAX y que posteriormente está previsto que la película llegue a Disney+.
La película no parte simplemente de la voluntad de grabar un gran concierto. Sus responsables construyen el relato alrededor de la complicada relación entre los Gallagher y de la pregunta que acompañó durante meses al retorno de Oasis: ¿serían capaces Liam y Noel de completar una gira sin volver a enfrentarse?
La incertidumbre no era menor. Oasis se disolvió en 2009 después de una disputa entre los hermanos antes de un concierto en París. No volvieron a realizar una gira juntos hasta 2025.
Disney Korea / YouTube. Tráiler oficial de Oasis: Don’t Look Back in Anger, el documental que recoge la reunión de Liam y Noel Gallagher y la gira internacional de regreso de Oasis.
Liam y Noel llevaban 16 años sin compartir realmente su vida
Una de las revelaciones que permite entender la dimensión del reencuentro aparece durante los primeros ensayos.
Los directores explican que, salvo encuentros muy puntuales, los Gallagher no habían compartido una habitación durante 16 años. El regreso de Liam al local de ensayo estuvo muy lejos de una emotiva reconciliación cinematográfica: llegó, dejó sus cosas y se puso a trabajar.
Precisamente esa ausencia de grandes gestos es importante para el documental.
Reuters relata que el acercamiento fue desarrollándose lentamente durante los ensayos y posteriormente sobre los escenarios. Incluso los hijos de Liam y Noel, que hasta entonces no se conocían, comenzaron a relacionarse durante la gira.
El resultado es una reconciliación menos espectacular que la que podría escribirse para una película de ficción, pero posiblemente más significativa: dos hermanos que vuelven a entenderse mientras recuperan el trabajo que los convirtió en estrellas mundiales.

Recreación editorial del documental registra los ensayos que precedieron al regreso de Liam y Noel Gallagher a los escenarios.
La gira reunió a más de dos millones de personas
La dimensión comercial del regreso ayuda a explicar por qué la película tiene alcance internacional.
La gira Oasis Live 25 estuvo formada por 41 conciertos en 14 países y cinco continentes, con más de dos millones de espectadores, según los datos recogidos por The Guardian.
El recorrido llevó a Oasis por Reino Unido, Irlanda, Norteamérica, Sudamérica, Asia y Australia, convirtiendo la reunión en algo mucho mayor que una operación nostálgica limitada al mercado británico. Reuters destaca precisamente esa dimensión mundial del regreso.
El fenómeno también permitió unir generaciones. Junto a seguidores que habían vivido el auge del grupo durante los años noventa aparecieron jóvenes que conocieron canciones como Wonderwall, Live Forever o Don’t Look Back in Anger décadas después de su publicación.
Ese relevo generacional es una de las cuestiones centrales que Steven Knight quiso explorar: por qué unas canciones nacidas hace tres décadas mantienen suficiente fuerza como para volver a llenar estadios.
Los directores escondieron cámaras para que Oasis olvidara que estaba siendo grabado
Una de las decisiones más interesantes del rodaje ocurrió antes de que empezaran los conciertos.
Southern y Lovelace querían registrar los ensayos, un territorio al que Oasis tradicionalmente había dado poco acceso. Para evitar que la presencia de un equipo cinematográfico alterase el comportamiento de los músicos, ocultaron cámaras entre el equipamiento de sonido.
Durante aproximadamente seis semanas, los responsables del documental siguieron los ensayos desde una instalación situada fuera de la sala. El objetivo era que la banda dejara de percibir la presencia de la producción.
La estrategia permitió registrar la tensión inicial entre los hermanos y observar cómo iba cambiando su relación sin pedirles que repitieran momentos para la cámara.
Posteriormente fueron grabados 13 conciertos. Algunas actuaciones llegaron a utilizar simultáneamente cerca de 20 cámaras y el proyecto acumuló cientos de horas de material.
Los fans se convierten en protagonistas
Don’t Look Back in Anger no se limita a Liam y Noel.
La producción utiliza historias de seguidores de diferentes edades y países para mostrar el significado que las canciones de Oasis han adquirido fuera de la propia banda.
El documental recoge experiencias personales alrededor de los conciertos y utiliza al público como parte del relato sobre la reconciliación. Para los directores, la reacción de los seguidores terminó teniendo un papel inesperado en el acercamiento entre los Gallagher.
Noel reconoce en la película que no estaba preparado para la intensidad de la respuesta del público. Los realizadores aseguran que ellos tampoco habían previsto hasta qué punto el regreso iba a convertirse en un acontecimiento emocional colectivo.
Es posiblemente la idea que diferencia el proyecto de un concierto convencional filmado para salas: el verdadero argumento no es únicamente que Oasis haya vuelto, sino descubrir por qué ese regreso significó tanto para tantas personas.
Liam y Noel terminan concediendo una entrevista juntos
La evolución de la relación entre los hermanos también determina la estructura del documental.
Al principio, los cineastas hablaron con ellos por separado. A medida que avanzó la gira, las distancias comenzaron a reducirse.
Hacia el final aparecen juntos en una entrevista por primera vez en décadas. Noel reconoce que ambos mantienen actualmente mucho más contacto que antes y señala que algunos de los pequeños comportamientos que provocaban enfrentamientos entre ellos han perdido importancia.
Reuters recoge otro detalle revelador: al final de la película, Noel llega a describir a Liam como alguien “encantador”, una afirmación particularmente significativa si se recuerda la larga historia pública de enfrentamientos entre ambos.
No significa necesariamente que hayan desaparecido todas las diferencias. El documental muestra más bien una convivencia reconstruida alrededor de la música.


