Elecciones Suecia 2026 con Magdalena Andersson y Ulf Kristersson

Elecciones en Suecia 2026: una votación que puede cambiar el país

Suecia acude este domingo a las urnas en unas elecciones que pueden transformar definitivamente su mapa político. Magdalena Andersson llega con una mínima ventaja frente al bloque del primer ministro Ulf Kristersson, pero los sondeos dejan abierta cualquier posibilidad. Una victoria de la derecha podría llevar además a los Demócratas de Suecia al Gobierno por primera vez, culminando el giro político experimentado por uno de los países tradicionalmente más progresistas de Europa.

Las elecciones Suecia 2026 llegan prácticamente empatadas

Más de ocho millones de ciudadanos están llamados a participar este domingo, 13 de septiembre, en las elecciones al Parlamento sueco, el Riksdag. Las urnas estarán abiertas entre las 08.00 y las 20.00 horas y las primeras cifras preliminares comenzarán a publicarse alrededor de las 21.00, según la Autoridad Electoral de Suecia.

En juego están los 349 escaños del Parlamento y, con ellos, la posibilidad de que Suecia mantenga el Gobierno encabezado por el conservador Ulf Kristersson o devuelva el poder a la socialdemócrata Magdalena Andersson.

Los últimos sondeos dibujan un escenario extraordinariamente cerrado. Las cuatro fuerzas situadas en el bloque de centroizquierda reúnen entre el 49,3% y el 50,8% de los apoyos, lo que se traduciría aproximadamente en entre 175 y 180 diputados.

El bloque gubernamental de derecha aparece entre el 47,6% y el 49%, con una proyección de entre 169 y 174 escaños. Uno de los últimos estudios reduce incluso la diferencia entre ambos espacios a un único diputado.

No sería algo desconocido para Suecia. En las elecciones de 2022, la mayoría que acabó sosteniendo a Kristersson obtuvo 176 escaños frente a 173 del bloque contrario, una diferencia igualmente estrecha.

Recreación editorial de más de ocho millones de ciudadanos pueden participar en las elecciones suecas, en las que se reparten los 349 escaños del Riksdag.

Magdalena Andersson intenta regresar al poder

El principal nombre de la oposición es Magdalena Andersson, líder del Partido Socialdemócrata y primera mujer que llegó a ocupar la jefatura del Gobierno sueco.

Andersson fue primera ministra durante aproximadamente diez meses entre 2021 y 2022. Durante su mandato tuvo que gestionar las consecuencias finales de la pandemia y encabezó el histórico proceso para solicitar la entrada de Suecia en la OTAN tras la invasión rusa de Ucrania.

Cuatro años después de perder el poder, la dirigente socialdemócrata intenta regresar presentándose como una figura capaz de recuperar la cohesión social y reforzar el Estado del bienestar.

Su programa pone el foco en un mayor gasto público, la protección de los servicios sociales y una distribución fiscal que su partido considera más equitativa.

Los Socialdemócratas continúan siendo la mayor fuerza política individual del país. Los últimos sondeos citados por Reuters les conceden aproximadamente entre un 27,4% y un 29,7% de los votos.

Sin embargo, ganar las elecciones no garantiza a Andersson volver a gobernar.

La izquierda tiene ventaja, pero también un importante problema

La gran paradoja de estas elecciones está en el bloque que aparece por delante.

El centroizquierda suma más apoyos, pero está formado por Socialdemócratas, Verdes, Partido de Izquierda y Partido del Centro, organizaciones con diferencias importantes sobre fiscalidad, energía y política económica.

La situación es particularmente complicada porque el Partido del Centro y el Partido de Izquierda han mostrado fuertes discrepancias sobre la composición de un futuro Gobierno.

Esto significa que una victoria de Andersson podría abrir una larga negociación parlamentaria e incluso desembocar nuevamente en un Ejecutivo minoritario.

Suecia dispone de un sistema electoral proporcional. De los 349 diputados del Riksdag, 310 corresponden a escaños permanentes por circunscripciones y otros 39 funcionan como escaños compensatorios para hacer que la representación final se aproxime al porcentaje nacional obtenido por cada formación.

Como regla general, los partidos necesitan superar el 4% de los votos nacionales para entrar en el reparto parlamentario, lo que convierte el comportamiento de las formaciones pequeñas en otro elemento decisivo.

Los Demócratas de Suecia pueden entrar por primera vez en el Gobierno

La principal incógnita del bloque de derecha no es únicamente si conseguirá ganar.

También importa cómo gobernaría.

Desde 2022, el Ejecutivo de Ulf Kristersson está formado por Moderados, Democristianos y Liberales, mientras los Demócratas de Suecia proporcionan apoyo parlamentario desde fuera del gabinete.

Kristersson ha dado ahora un paso más: ha manifestado que, si su bloque consigue la mayoría, está dispuesto a incorporar a los Demócratas de Suecia al nuevo Gobierno. Sería la primera vez que la formación ocupa ministerios.

El cambio es políticamente significativo. El partido tiene sus orígenes en movimientos nacionalistas radicales y ha reconocido y pedido disculpas por vínculos históricos de algunos de sus fundadores con ambientes neonazis. Durante años permaneció aislado por los principales partidos suecos.

Su consolidación ha cambiado esa situación.

Actualmente constituye la principal fuerza parlamentaria que sostiene al bloque gubernamental y los últimos sondeos le atribuyen aproximadamente entre el 18,3% y el 19% de los votos.

Una entrada directa en el Ejecutivo confirmaría que la formación ha pasado definitivamente de la periferia política al centro del poder sueco.

Inmigración y delincuencia han transformado el debate político

Suecia fue durante décadas identificada internacionalmente con una política migratoria comparativamente abierta.

Durante la legislatura que ahora termina, esa posición ha cambiado de manera profunda.

El Gobierno de Kristersson ha endurecido las condiciones migratorias, ampliado las expulsiones y reforzado las herramientas policiales y las penas contra determinados delitos. Reuters señala que las solicitudes de asilo han descendido hasta sus niveles más bajos en cuatro décadas y que las muertes en tiroteos han disminuido aproximadamente un 75% durante su mandato.

El Ejecutivo considera estos resultados una demostración de que su estrategia funciona.

La oposición defiende que es necesario combatir la delincuencia, pero cuestiona determinadas medidas y alerta de que algunas pueden afectar a derechos y libertades.

La integración, las bandas criminales, la inmigración y el funcionamiento del Estado del bienestar forman así parte de una transformación política que va mucho más allá de la votación de este domingo.

Recreación editorial de la fragmentación parlamentaria puede obligar a prolongar las negociaciones incluso aunque uno de los dos bloques consiga una pequeña ventaja en las urnas.

Ucrania y la OTAN generan mucho más consenso

En otros asuntos fundamentales, las diferencias son mucho menores.

Los dos grandes bloques mantienen su respaldo a Ucrania frente a la invasión rusa y apoyan continuar aumentando las capacidades de defensa de Suecia.

La entrada del país en la OTAN es precisamente un ejemplo de continuidad entre ambos espacios políticos.

Andersson inició el procedimiento de adhesión después de la invasión rusa de 2022 y Suecia acabó incorporándose formalmente a la Alianza Atlántica en 2024 bajo el Gobierno de Kristersson.

Por ello, un cambio de Gobierno no implicaría previsiblemente una ruptura de la actual orientación sueca en materia de seguridad europea.

Las diferencias aparecen con mayor claridad en cuestiones como impuestos, gasto público, energía nuclear, políticas climáticas, inmigración y dimensión del Estado del bienestar.

Una elección que refleja un cambio más amplio en Europa

El resultado sueco será observado también fuera del país.

Partidos de derecha populista o nacionalista han incrementado su influencia en distintas partes de Europa y Suecia representa uno de los ejemplos más interesantes de esa evolución.

Los Demócratas de Suecia ya han conseguido condicionar la acción del Gobierno sin formar parte oficialmente de él. Este domingo pueden dar el siguiente paso.

Pero el escenario continúa completamente abierto.

Hace apenas unas semanas el bloque de Andersson mantenía ventajas cercanas a diez puntos en algunas encuestas. Esa distancia se ha reducido drásticamente durante la recta final de la campaña hasta situar los dos bloques dentro de márgenes que permiten prácticamente cualquier resultado.