Lionel Messi ya no volverá a vestir la camiseta de la selección argentina. El capitán cerró este martes una trayectoria internacional de 21 años con una victoria por 3-0 frente a Benín en un Monumental de Buenos Aires abarrotado. A los 39 años, se marchó dejando una última exhibición: un gol de penalti y dos asistencias, además de unos registros que lo sitúan definitivamente entre las grandes figuras de la historia del fútbol.
La despedida de Messi de Argentina termina como tantas noches soñadas
El guion difícilmente podía ser más simbólico. Más de 85.000 personas llenaron el estadio Monumental para presenciar el último encuentro de Lionel Messi con Argentina. El resultado, aunque secundario ante la magnitud de la despedida, terminó siendo también favorable: Argentina derrotó 3-0 a Benín.
Messi no se limitó a participar en el homenaje. El delantero volvió a ser protagonista deportivo y participó directamente en los tres goles argentinos, con dos asistencias y un penalti convertido en el minuto 70.
Ese lanzamiento desde los once metros se convirtió en su gol número 126 con Argentina. EFE relata que los 85.000 espectadores celebraron la acción con una intensidad propia de un partido mucho más trascendente que un amistoso.
La noche había comenzado mucho antes del pitido inicial. Los aficionados llegaron con horas de antelación y el estadio ya estaba completamente entregado cuando el capitán apareció sobre el césped para realizar el calentamiento.
El homenaje trascendió además Buenos Aires. Reuters informa de diferentes reconocimientos en el país, incluido un gigantesco número 10 acompañado de un mensaje de agradecimiento en Rosario, la ciudad natal del futbolista.
Era el último capítulo de una historia que comenzó en 2005.

Recreación editorial de Messi convirtió de penalti su gol número 126 con la selección argentina durante la victoria por 3-0 frente a Benín.
208 partidos y 126 goles: los números de una carrera irrepetible
Messi abandona la selección como el futbolista que más veces ha vestido la camiseta argentina y como su máximo goleador histórico.
Su balance definitivo queda en 208 partidos y 126 goles. Antes de disputar la despedida acumulaba 207 encuentros, 125 tantos y 68 asistencias, todos ellos registros récord con la selección.
Su debut con la absoluta se produjo en agosto de 2005 frente a Hungría y estuvo muy lejos de anticipar lo que ocurriría durante las siguientes dos décadas: fue expulsado apenas unos segundos después de entrar al terreno de juego.
A partir de ahí comenzó una relación extraordinariamente compleja entre Messi y Argentina.
Durante años, su dominio en el fútbol europeo contrastó con las dificultades para conquistar grandes títulos con su país. Las comparaciones con Diego Armando Maradona fueron permanentes y las derrotas en diferentes finales alimentaron las críticas.
La situación alcanzó uno de sus puntos más delicados en 2016, cuando Messi llegó a anunciar su retirada internacional después de otra final perdida. Posteriormente rectificó y regresó.
Aquel regreso terminaría cambiando completamente su historia con Argentina. Reuters destaca cómo la relación entre el jugador y el país evolucionó desde las dudas de sus primeros años hasta una identificación prácticamente absoluta en la etapa final de su carrera.

Recreación editorial de Messi en una jugada durante el Mundial 2026
Del sufrimiento a levantar el Mundial
El gran cambio llegó con la Copa América de 2021.
Argentina derrotó a Brasil en la final disputada en el Maracaná y Messi consiguió finalmente su primer gran título con la selección absoluta. Después llegaría la Finalissima y, sobre todo, el Mundial de Catar 2022.
Aquella Copa del Mundo modificó definitivamente su legado internacional. Argentina volvió a proclamarse campeona mundial después de 36 años y Messi consiguió el título que había perseguido durante prácticamente toda su carrera.
La selección todavía añadiría otra Copa América en 2024.
Por eso, la despedida del Monumental tuvo un significado muy diferente al que habría tenido una década atrás. Messi se marcha después de haber conquistado con Argentina un Mundial y dos Copas América, además de otros títulos internacionales.
La transformación también explica la dimensión social de su despedida. Reuters recogió testimonios de aficionados que asociaban al capitán con momentos de felicidad en periodos difíciles para el país.
Una noche diseñada para despedir al número 10
El partido contra Benín fue concebido desde el principio como algo mucho más amplio que un amistoso internacional.
La AFA había anunciado semanas antes que el encuentro del 6 de octubre sería la despedida oficial del capitán y que los integrantes de la selección campeona del mundo en Catar serían invitados junto a sus familias.
Hubo homenajes, música, fuegos artificiales y un espectáculo de drones. Reuters señala que diferentes lugares emblemáticos también se iluminaron para reconocer la trayectoria del futbolista.
La expectación se reflejó igualmente en las entradas. Los aproximadamente 85.000 billetes disponibles se agotaron, pese a unos precios oficiales que, dependiendo de la ubicación, oscilaron entre 90.000 y 480.000 pesos argentinos. El País informó además de ofertas de reventa por cantidades muy superiores. El País
La elección de Benín como rival generó debate por el nivel de los últimos adversarios seleccionados para los amistosos argentinos, pero el aspecto deportivo terminó desplazado por la importancia histórica de la jornada.
Argentina entra ahora en una etapa sin Messi
La despedida plantea una cuestión que durante años parecía lejana: cómo será la selección argentina sin Lionel Messi.
El equipo dirigido por Lionel Scaloni tendrá que construir una nueva estructura sin el futbolista que condicionó buena parte de su identidad deportiva durante más de dos décadas.
No significa, sin embargo, la retirada inmediata de Messi del fútbol profesional. El delantero continuará su carrera de clubes con el Inter Miami, con el que mantiene contrato hasta 2028, según AP.
Lo que termina es su historia con la Albiceleste.
Messi deja una selección muy diferente a aquella con la que debutó en 2005. También se marcha después de completar una transformación personal poco habitual: pasó de convivir durante años con cuestionamientos sobre su rendimiento con Argentina a recibir una despedida multitudinaria reservada para los grandes símbolos nacionales.

