Fin de los controles Schengen entre España e Italia tras la crisis de Ceuta

España e Italia preparan el fin de los controles Schengen tras casi 3 meses de tensión por Ceuta

España e Italia han abierto la puerta a poner fin de forma coordinada a los controles fronterizos temporales introducidos durante la crisis migratoria de Ceuta. El acercamiento entre Pedro Sánchez y Giorgia Meloni durante la cumbre europea de Bruselas permite rebajar una disputa que durante más de dos meses ha afectado a la libre circulación entre dos de los principales países del espacio Schengen.

La crisis diplomática que desde finales de julio ha enfrentado a España e Italia por los controles dentro del espacio Schengen se aproxima a un posible desenlace. Madrid y Roma han iniciado contactos para coordinar la retirada de las medidas excepcionales aplicadas en puertos y aeropuertos, aunque Italia ha decidido mantenerlas temporalmente durante una semana adicional.

El movimiento se produce después del encuentro entre el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, y la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, durante la cumbre de líderes de la Unión Europea celebrada en Bruselas.

Reuters informó el 16 de octubre de que Italia prolongaba una semana más los controles relacionados con España, mientras los ministros del Interior de ambos países preparaban conversaciones destinadas a encontrar fórmulas de cooperación que permitan levantarlos. España mantiene por el momento sus propios controles sobre las conexiones procedentes de Italia hasta el 22 de octubre.

El acercamiento supone un cambio significativo después de semanas de enfrentamiento político entre dos socios esenciales de la Unión Europea y refleja también el intento comunitario de cerrar una de las consecuencias más delicadas de la crisis migratoria registrada en Ceuta durante el verano.

Recreación editorial de Madrid y Roma buscan coordinar la retirada de las medidas excepcionales introducidas durante la crisis migratoria de Ceuta.

Una crisis que comenzó con la llegada masiva de migrantes a Ceuta

El origen del conflicto se encuentra en los acontecimientos registrados a finales de julio en Ceuta, cuando decenas de miles de personas cruzaron o intentaron cruzar la frontera desde Marruecos hacia la ciudad autónoma española.

Reuters sitúa en más de 72.000 las entradas registradas durante aquella crisis. La magnitud del episodio provocó una fuerte presión sobre las autoridades españolas y abrió inmediatamente un debate europeo sobre los posibles movimientos posteriores de ciudadanos de terceros países dentro del espacio Schengen.

Italia decidió actuar el 31 de julio.

El Gobierno de Giorgia Meloni anunció la reintroducción temporal de controles en sus conexiones aéreas y marítimas con España, argumentando razones de seguridad interior y el riesgo de desplazamientos secundarios hacia otros Estados europeos. La decisión no implicaba cerrar las fronteras ni impedir la circulación de ciudadanos comunitarios, pero sí recuperaba inspecciones que normalmente no existen entre países pertenecientes al espacio Schengen.

Madrid rechazó la medida.

El Gobierno español consideró que la respuesta italiana era injustificada y terminó estableciendo sus propios controles para los viajeros procedentes de Italia.

En las primeras jornadas de aplicación, España realizó inspecciones en aeropuertos como Madrid, Barcelona, Sevilla, Bilbao, Alicante y Valencia. Reuters informó entonces de que unas 200 personas fueron sometidas a controles durante el primer día de funcionamiento del dispositivo español.

Los controles se prolongaron durante más de dos meses

Lo que inicialmente debía ser una medida excepcional y limitada terminó convirtiéndose en una sucesión de prórrogas.

Italia extendió en diferentes ocasiones los controles sobre las llegadas desde España, mientras Madrid respondió prolongando sus propias medidas sobre viajeros procedentes del país transalpino.

La Comisión Europea siguió la evolución del conflicto. El Código de Fronteras Schengen permite a los Estados miembros restablecer temporalmente controles en sus fronteras interiores cuando existe una amenaza grave para el orden público o la seguridad interior.

Sin embargo, Bruselas establece que estos mecanismos deben utilizarse como último recurso, ser proporcionales y mantenerse durante el menor tiempo posible.

La Comisión Europea confirmó a comienzos de octubre que seguía en contacto con las autoridades españolas e italianas y que evaluaba las notificaciones remitidas por los dos gobiernos.

La documentación comunitaria recoge que España mantiene controles temporales en sus fronteras interiores aéreas y marítimas con Italia entre el 8 y el 22 de octubre, justificándolos por las amenazas relacionadas con los movimientos a gran escala de ciudadanos de terceros países y el riesgo de desplazamientos secundarios.

Recreación editorial de los controles temporales no han supuesto el cierre de las fronteras, pero sí comprobaciones adicionales en determinadas conexiones aéreas y marítimas.

Sánchez y Meloni buscan una salida coordinada

La cumbre europea de Bruselas ha permitido ahora reducir la tensión.

Sánchez y Meloni abordaron directamente la situación y sus gobiernos han comenzado a trabajar para que la retirada de los controles se realice de manera coordinada, evitando que uno de los países mantenga restricciones mientras el otro recupera completamente la normalidad.

El objetivo pasa ahora por trasladar las conversaciones al nivel de los ministerios del Interior.

El español Fernando Grande-Marlaska y el italiano Matteo Piantedosi deberán concretar las condiciones que permitan regresar a la situación habitual de libre circulación.

El acuerdo no elimina las diferencias entre Madrid y Roma sobre política migratoria.

Italia ha defendido durante los últimos años una línea más restrictiva frente a la inmigración irregular, mientras España reivindica la cooperación con los países de origen y tránsito, los retornos y las vías de migración regular como elementos fundamentales de su estrategia.

Las discrepancias volvieron a quedar patentes durante la cumbre europea, aunque el encuentro entre ambos dirigentes evidencia que las diferencias migratorias no impiden buscar una solución al conflicto bilateral sobre Schengen.

Ceuta y Melilla ganan peso en el debate europeo

La crisis también ha provocado un debate más amplio sobre la posición estratégica de Ceuta y Melilla.

Ambas ciudades constituyen las únicas fronteras terrestres de la Unión Europea situadas en el continente africano y cualquier crisis fronteriza puede tener consecuencias más allá de España.

La situación registrada este verano puso de manifiesto precisamente ese problema: un acontecimiento localizado inicialmente en Ceuta terminó provocando controles entre España e Italia y generando discusiones sobre seguridad, migración y libre circulación en numerosos países europeos.

El Consejo Europeo ha reforzado además su respaldo a España respecto a las ciudades autónomas, en un contexto marcado por las tensiones surgidas después de la crisis fronteriza.

Para Madrid, este reconocimiento resulta especialmente relevante porque sitúa la protección de Ceuta y Melilla como una cuestión que no afecta exclusivamente a España, sino al conjunto de la frontera exterior de la Unión.

¿Qué cambia para los viajeros?

La retirada de los controles permitiría recuperar progresivamente la normalidad en las conexiones entre España e Italia.

Durante la aplicación de las medidas, los viajeros han podido encontrarse con inspecciones adicionales de identidad y documentación en determinados aeropuertos y puertos.

No se ha tratado de un cierre de fronteras.

Los ciudadanos de la Unión Europea han mantenido su derecho a desplazarse entre ambos países, aunque la reintroducción de controles ha podido generar comprobaciones y retrasos adicionales.

Una vez que Madrid y Roma den por terminadas las medidas, las conexiones volverán al funcionamiento habitual del espacio Schengen, donde los desplazamientos entre Estados miembros se realizan normalmente sin controles sistemáticos en las fronteras interiores.