Quito se está convirtiendo en un nuevo escenario de la lucha contra el crimen organizado en Ecuador. Bandas como Los Lobos, Los Choneros y Los Tiguerones han aumentado su presencia en distintos sectores de la capital, donde las autoridades han desplegado miles de policías y militares para evitar que el narcotráfico, la extorsión y los asesinatos se consoliden como ocurrió anteriormente en varias ciudades de la costa.
Durante años, la crisis de seguridad de Ecuador estuvo asociada principalmente a Guayaquil, Durán y otras ciudades vinculadas a los grandes puertos y rutas marítimas del Pacífico. Ahora, sin embargo, las autoridades ecuatorianas detectan un cambio que preocupa al Gobierno de Daniel Noboa: el crimen organizado está intentando consolidar posiciones en Quito.
Los Lobos, Los Choneros y Los Tiguerones tienen ya presencia en la capital, según responsables policiales citados por Reuters. Las organizaciones utilizan inicialmente la venta minorista de drogas para introducirse en determinados barrios y, a partir de esas estructuras, extender actividades como la extorsión, los robos y los asesinatos por encargo.
El fenómeno supone un cambio significativo para una ciudad que, aunque nunca estuvo completamente al margen de la delincuencia, había mantenido niveles de violencia considerablemente inferiores a los registrados en algunos núcleos urbanos de la costa ecuatoriana.
Las grandes bandas de Ecuador buscan espacio en Quito
Uno de los ejemplos que mejor refleja la transformación se encuentra en Solanda, un populoso sector del sur de Quito construido originalmente como proyecto de vivienda pública.
Durante años, los propios vecinos realizaban patrullas nocturnas para prevenir pequeños robos. Sin embargo, la progresiva aparición de delincuentes armados y miembros vinculados a estructuras criminales obligó a abandonar estas rondas vecinales.
En su lugar han aparecido cámaras de vigilancia, puertas metálicas en determinadas calles y una presencia mucho mayor de policías y militares.
Las fuerzas de seguridad consideran que las organizaciones criminales están utilizando el microtráfico de drogas como puerta de entrada. Una vez conseguido el control o la influencia sobre determinados puntos de venta, las redes pueden extenderse hacia otras actividades ilegales.
Este patrón preocupa especialmente porque reproduce algunos mecanismos observados anteriormente en otras zonas de Ecuador, donde pequeñas estructuras locales terminaron integrándose o trabajando para organizaciones criminales de mayor tamaño.

Recreación editorial de vecinos de algunos sectores de Quito han reforzado las medidas de vigilancia ante la presencia de organizaciones criminales.
La ubicación de Quito la convierte en un punto estratégico
La expansión del crimen organizado en Quito no responde únicamente al tamaño de la ciudad.
La posición geográfica de la capital ecuatoriana también tiene importancia dentro de las rutas utilizadas por las organizaciones dedicadas al narcotráfico.
Ecuador está situado entre Colombia y Perú, dos de los principales territorios productores o de tránsito de cocaína de Sudamérica. La Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito señala en su Informe Mundial sobre las Drogas de 2026 que Colombia continúa siendo uno de los principales países de salida de cargamentos de cocaína y que parte de estas rutas utilizan Ecuador antes de alcanzar mercados internacionales.
Quito puede funcionar como zona de tránsito y almacenamiento temporal antes de que los cargamentos continúen hacia corredores que conectan con los puertos ecuatorianos.
Desde esos puertos, las redes de narcotráfico buscan llevar cocaína principalmente hacia Europa y Norteamérica.
Esta situación explica por qué organizaciones que inicialmente habían concentrado buena parte de su actividad en la costa están intentando ampliar su presencia hacia la capital.
Ecuador despliega 4.000 policías y militares
La respuesta del Gobierno de Daniel Noboa ha sido reforzar considerablemente la presencia de las fuerzas de seguridad.
Alrededor de 4.000 policías y militares fueron desplegados en puntos de entrada y corredores estratégicos de Quito dentro de un plan de seguridad anunciado en agosto.
La capital también ha permanecido bajo un estado de emergencia de 60 días desde septiembre.
Durante las primeras seis semanas del dispositivo, la Policía realizó más de 300 detenciones, mientras unidades militares comenzaron a participar en controles de armas y patrullas focalizadas en zonas consideradas de mayor riesgo.
Otro dato refleja la dimensión de las operaciones: las incautaciones de drogas efectuadas en Quito entre enero y septiembre aumentaron casi un 500% respecto al mismo periodo del año anterior, según cifras policiales recogidas por Reuters.
En Solanda, uno de los barrios vigilados especialmente por las autoridades, los resultados muestran al mismo tiempo una evolución positiva en uno de los indicadores más graves.
Entre enero y septiembre se contabilizaron dos muertes violentas, frente a las 13 registradas durante el mismo periodo de 2025.
Quito también ha conseguido reducir el número global de muertes violentas respecto al máximo de 294 registrado en 2023, aunque las autoridades advierten de que la disminución de homicidios no significa que las organizaciones criminales hayan abandonado sus intentos de expansión.

Recreación editorial de Ecuador ha desplegado miles de policías y militares en accesos y corredores estratégicos de Quito.
El narcotráfico ecuatoriano tiene conexiones internacionales
La crisis de seguridad de Ecuador supera desde hace tiempo las fronteras nacionales.
Los Choneros y Los Lobos mantienen conexiones con estructuras criminales mexicanas implicadas en el tráfico internacional de cocaína.
El Departamento del Tesoro de Estados Unidos sancionó en agosto de 2026 a una red asentada en Ecuador que, según las autoridades estadounidenses, utilizaba empresas y embarcaciones pesqueras para transportar cocaína desde Sudamérica hacia México.
Washington vinculó a integrantes de esa estructura con Los Choneros y Los Lobos. Uno de los operadores investigados habría coordinado transportes de aproximadamente 30 a 40 toneladas de cocaína al mes desde Ecuador hacia Centroamérica y México, según el Tesoro estadounidense.
Estados Unidos designó en septiembre de 2025 a Los Choneros y Los Lobos como organizaciones terroristas extranjeras, aumentando la presión internacional sobre dos de las principales estructuras criminales ecuatorianas.
La creciente dimensión internacional del narcotráfico ayuda a explicar la transformación experimentada por Ecuador durante los últimos años.
La ONU ya había advertido de que el incremento de la producción y circulación regional de cocaína estaba impulsando la violencia vinculada a grupos criminales en el país. El territorio ecuatoriano ofrece una posición estratégica entre las zonas productoras sudamericanas y los puertos del Pacífico utilizados para enviar cargamentos hacia mercados internacionales.

