Apagón total en Cuba deja La Habana a oscuras durante la crisis eléctrica

Apagón total en Cuba: 7 claves de una crisis eléctrica cada vez más grave

Cuba ha vuelto a quedarse a oscuras después de que el Sistema Electroenergético Nacional sufriera una nueva desconexión completa. El colapso se produce tras tres apagones nacionales registrados durante julio y agrava una crisis marcada por la escasez de combustible, el deterioro de las centrales y las sanciones estadounidenses.

Un nuevo apagón total en Cuba ha dejado sin electricidad a la práctica totalidad de la isla y ha vuelto a poner de manifiesto la extrema fragilidad de su sistema energético. La Unión Eléctrica de Cuba confirmó durante la noche del domingo la desconexión completa del Sistema Electroenergético Nacional, aunque inicialmente no precisó la causa inmediata del fallo ni ofreció un plazo para la recuperación total.

El colapso afecta potencialmente a una población cercana a los diez millones de habitantes y se produce apenas unas horas después de que las autoridades anunciaran la recuperación del servicio en el oeste del país, incluida La Habana, tras otro incidente parcial. La compañía estatal activó los protocolos de restauración, un procedimiento complejo que requiere crear pequeños circuitos, arrancar centrales y volver a conectar progresivamente las diferentes regiones.

El nuevo episodio no constituye un incidente aislado. Reuters contabiliza tres apagones nacionales durante julio, a los que se suma ahora el colapso registrado al comenzar agosto. La sucesión de fallos ha convertido los cortes prolongados en una realidad cotidiana para buena parte de la población cubana.

1. Una desconexión completa de la red nacional

La Unión Eléctrica comunicó que se había producido una desconexión total del sistema, una situación distinta de los apagones programados que se aplican habitualmente cuando la capacidad de generación no puede cubrir la demanda.

Durante una desconexión nacional, las centrales dejan de operar de forma coordinada y el suministro debe reconstruirse gradualmente. Los técnicos comienzan normalmente creando pequeños “microsistemas” capaces de alimentar instalaciones esenciales y proporcionar la energía necesaria para arrancar las unidades generadoras.

Posteriormente, esos circuitos deben sincronizarse sin provocar nuevas variaciones de frecuencia o sobrecargas. La precariedad de la generación disponible hace que el proceso pueda sufrir retrocesos y nuevas desconexiones antes de alcanzar una estabilidad mínima.

A la hora de redactar esta información, las autoridades no habían comunicado públicamente una causa técnica concreta ni confirmado la recuperación completa del sistema. La compañía estatal se limitó inicialmente a anunciar el colapso a través de sus redes sociales.

2. Tres apagones nacionales durante julio

La frecuencia de los colapsos refleja un deterioro acelerado. El apagón de este domingo llega después de tres desconexiones nacionales durante julio, incluida una registrada el día 14 que fue la tercera en apenas nueve días.

Estas caídas reiteradas impiden consolidar las reparaciones y someten a una presión adicional a las centrales, subestaciones y líneas de transmisión. Incluso cuando la red vuelve a conectarse, Cuba continúa enfrentándose a un déficit de generación que obliga a mantener interrupciones programadas.

Las previsiones oficiales publicadas antes del último colapso ya advertían de afectaciones superiores a los 2.000 megavatios durante las horas de mayor consumo. Esto significaba que una parte muy importante de la demanda prevista no podía ser atendida, incluso aunque el sistema permaneciera conectado.

3. Centrales envejecidas y falta de mantenimiento

Uno de los problemas estructurales es la antigüedad de las principales centrales termoeléctricas del país. Buena parte de las instalaciones lleva décadas funcionando y requiere reparaciones frecuentes, piezas importadas y mantenimientos que Cuba tiene dificultades para financiar.

La salida inesperada de una sola unidad puede desequilibrar la red cuando el margen de reserva es prácticamente inexistente. En esas condiciones, una avería localizada puede extenderse rápidamente y provocar una caída en cadena.

La red de transmisión también opera bajo una fuerte presión. Los sucesivos apagones, arranques y paradas bruscas pueden provocar daños adicionales en equipos, transformadores y sistemas de bombeo. El problema, por tanto, no se limita a producir menos electricidad: también afecta a la capacidad de transportar y distribuir la energía disponible.

Se atribuye la creciente inestabilidad a la combinación de una infraestructura envejecida y una disponibilidad de combustible cada vez menor.

Recreación editorial de la antigüedad de las centrales y la falta de combustible reducen la capacidad del sistema cubano para responder a las averías.

4. La escasez de combustible agrava la crisis

Cuba depende en gran medida de las importaciones para abastecer sus centrales eléctricas y su generación distribuida. Durante décadas, Venezuela fue uno de sus principales proveedores de petróleo, pero ese flujo se ha reducido de forma drástica en medio de la crisis política regional y del endurecimiento de la presión estadounidense.

Las importaciones procedentes de México también se han detenido, mientras Washington amenaza con imponer consecuencias económicas a los países y empresas que suministren petróleo a La Habana.

El Gobierno cubano responsabiliza directamente a las medidas estadounidenses de la gravedad de la situación y sostiene que la isla apenas ha recibido un buque de combustible durante los últimos siete meses. Las autoridades calculan que la falta de diésel y fueloil ha retirado alrededor de 1.400 megavatios diarios de la generación distribuida. Estas cifras corresponden a la versión oficial cubana y no han podido verificarse de forma independiente.

La crisis, sin embargo, también está vinculada a problemas internos acumulados: falta de inversiones, escasez de divisas, baja productividad, dificultades de mantenimiento y elevada dependencia energética del exterior.

5. El impacto va más allá de quedarse sin luz

Los apagones paralizan ventiladores y sistemas de refrigeración en plena temporada de calor, dificultan la conservación de alimentos y reducen la capacidad de cargar teléfonos, baterías y equipos médicos.

También afectan directamente al abastecimiento de agua. Muchos edificios dependen de bombas eléctricas para trasladar el agua desde las cisternas hasta los depósitos situados en las plantas superiores. Cuando el suministro se interrumpe durante horas o días, los vecinos pueden quedarse simultáneamente sin electricidad y sin agua.

Reuters documentó en julio cómo algunas familias de La Habana mantenían los frigoríficos prácticamente vacíos para evitar perder alimentos. Otros residentes dormían en azoteas o espacios abiertos para escapar del calor acumulado dentro de sus viviendas.

Los cortes afectan igualmente al transporte, las comunicaciones, los comercios y la actividad industrial. Los hospitales y otras instalaciones críticas disponen de generadores, pero su autonomía también depende de la disponibilidad de combustible.

Recreación editorial de los cortes de electricidad también interrumpen el bombeo de agua, la refrigeración de alimentos y el funcionamiento de los ventiladores.

6. Una apertura parcial del mercado energético

Ante la gravedad de la situación, el Gobierno cubano ha comenzado a introducir cambios en un sector tradicionalmente controlado por el Estado.

Las autoridades han autorizado la primera empresa de importación de combustible respaldada por capital extranjero y han permitido que cerca de 200 negocios cubanos participen en la distribución mayorista de combustibles.

Estas medidas buscan atraer recursos, agilizar las importaciones y reducir algunos cuellos de botella. Sin embargo, su efecto será limitado mientras la isla no consiga garantizar suministros estables y reparar sus principales instalaciones de generación.

Cuba también ha ampliado su capacidad solar durante los últimos años, pero las renovables todavía no pueden compensar por sí solas la falta de generación térmica, especialmente durante la noche o cuando la demanda alcanza sus niveles máximos.

7. La recuperación no garantiza el fin de los cortes

La reconexión del Sistema Electroenergético Nacional no significa que todos los hogares recuperen inmediatamente la electricidad. Una vez restablecida la red, la insuficiente capacidad de generación obliga normalmente a mantener apagones rotatorios.

Por tanto, el objetivo inicial de las autoridades será estabilizar el sistema, conectar las provincias y recuperar los principales bloques termoeléctricos. Después deberán administrar una oferta eléctrica que continúa siendo muy inferior a la demanda.

La experiencia de los anteriores colapsos muestra que algunas zonas pueden recuperar el servicio durante unas horas y volver a perderlo posteriormente. La Habana suele recibir prioridad por su concentración de hospitales, organismos estatales y servicios estratégicos, mientras que otras provincias afrontan interrupciones considerablemente más largas.