México limitará desde el 3 de noviembre de 2026 el uso de teléfonos celulares y otros dispositivos personales durante toda la jornada escolar en primaria y secundaria. La medida, publicada por la Secretaría de Educación Pública, contempla excepciones educativas, sanitarias y de emergencia y sitúa al país dentro de una tendencia que ya se extiende por buena parte de Latinoamérica y del mundo.
México ha dado un paso decisivo en el debate sobre el lugar que deben ocupar los teléfonos móviles dentro de las escuelas. La Secretaría de Educación Pública (SEP) publicó el 22 de septiembre el Acuerdo 09/09/26, que establece nuevas condiciones para el uso de celulares, dispositivos inteligentes y equipos electrónicos personales en los centros públicos y privados del Sistema Educativo Nacional.
El cambio más significativo afectará a la educación básica. En primaria y secundaria, los estudiantes deberán mantener sus dispositivos sin utilizar durante toda la jornada escolar, incluidos los periodos de descanso. La norma entrará en vigor el próximo 3 de noviembre, después de un periodo destinado a explicar su funcionamiento a las comunidades educativas.
La decisión no implica, sin embargo, la desaparición absoluta de la tecnología de las aulas. La propia regulación reconoce que los dispositivos digitales pueden tener valor educativo cuando son utilizados con una finalidad pedagógica definida y bajo la supervisión de los docentes.
El modelo mexicano intenta así marcar una frontera entre la tecnología como herramienta educativa y el uso personal permanente del teléfono durante la jornada escolar.
1. Primaria y secundaria tendrán la mayor restricción
El núcleo de la normativa está en la educación básica. La SEP establece que en las escuelas de primaria y secundaria quedará restringido el uso de teléfonos celulares, dispositivos inteligentes y otros aparatos electrónicos personales durante toda la jornada.
Eso significa que la limitación no se circunscribe únicamente a las clases. También alcanza los recreos y los intervalos, uno de los elementos que convierte la regulación mexicana en una de las fórmulas más amplias adoptadas en la región.
La intención declarada por las autoridades educativas es favorecer la atención, la convivencia presencial y el aprendizaje, además de reducir un uso de los dispositivos que consideran excesivo o ajeno a los objetivos pedagógicos.
Antes de su aprobación nacional, varios estados mexicanos ya habían avanzado con sus propias normas. A comienzos de septiembre, la SEP señalaba que 17 entidades federativas contaban con algún tipo de regulación sobre dispositivos digitales en las escuelas.
La existencia de normas diferentes según el territorio era precisamente uno de los argumentos para establecer criterios comunes en todo el país.
2. Los alumnos podrán llevar el teléfono, pero habrá excepciones limitadas
La regulación no debe interpretarse como una prohibición absoluta de poseer un móvil dentro del recinto escolar. El objetivo está en restringir su utilización durante la jornada, con determinadas excepciones.
El acuerdo permite recurrir a los dispositivos cuando exista una actividad educativa previamente organizada y supervisada por los profesores. También contempla situaciones vinculadas con la salud, accesibilidad, emergencias o necesidades específicas de determinados estudiantes.
El principio es similar al aplicado en otros países: el teléfono puede seguir siendo una herramienta útil, pero su presencia deja de significar disponibilidad permanente para redes sociales, mensajería, videojuegos u otros usos personales.
En educación media superior el planteamiento será diferente. Los centros deberán promover un uso responsable y seguro y limitar las actividades no pedagógicas, pero dispondrán de mayor margen para adaptar sus normas a las características de cada institución. Las universidades conservarán igualmente un mayor grado de autonomía.

Recreación editorial de la regulación mexicana también restringirá el uso personal de los dispositivos durante los recreos y otros intervalos de la jornada.
3. México se suma a una tendencia que ya recorre Latinoamérica
La decisión mexicana no aparece de forma aislada. Brasil y Chile figuran entre los países latinoamericanos que ya han aprobado restricciones nacionales para los dispositivos móviles en las escuelas.
Brasil aplica desde 2025 la Ley 15.100, que restringe el uso de celulares durante las clases, los recreos y los intervalos. El Ministerio de Educación brasileño subraya que la medida no pretende eliminar la tecnología educativa, sino separar su utilización pedagógica del uso excesivo o descontextualizado de los dispositivos personales.
Chile comenzó el curso de 2026 con su propia regulación nacional. La legislación limita los dispositivos móviles en educación parvularia, básica y media, aunque incorpora excepciones y orientaciones para que los centros adapten sus reglamentos.
También existen restricciones territoriales en otros países. UNESCO cita, por ejemplo, medidas aplicadas en escuelas primarias de la provincia de Buenos Aires, en Argentina, dentro de un fenómeno que se está extendiendo con rapidez más allá de América Latina.
4. Más de la mitad de los sistemas educativos del mundo ya aplican límites
El debate ha dejado de ser exclusivamente latinoamericano. Según el Informe de Seguimiento de la Educación en el Mundo de UNESCO, en marzo de 2026 un total de 114 sistemas educativos, equivalentes aproximadamente al 58% de los países analizados, contaban con una prohibición o restricción nacional sobre los teléfonos móviles en las escuelas.
El crecimiento ha sido especialmente rápido. En junio de 2023, menos de uno de cada cuatro países aplicaba medidas de este tipo.
UNESCO ha señalado que el uso de tecnología puede aportar beneficios educativos, pero también advierte de que un uso excesivo puede convertirse en una fuente de distracción. Su informe sobre tecnología educativa recoge estudios internacionales que encontraron una asociación negativa entre el uso excesivo de tecnologías digitales y determinados resultados académicos.
El organismo introduce, sin embargo, un matiz importante: limitar los teléfonos no resuelve por sí solo los desafíos de la digitalización.
La alfabetización digital, el pensamiento crítico y la capacidad de identificar información fiable continúan siendo competencias que las escuelas deben enseñar.
Recreación editorial de México se suma a una tendencia regional e internacional que busca limitar el uso personal de los móviles sin eliminar las aplicaciones educativas de la tecnología.
5. El gran reto comenzará el 3 de noviembre
La aprobación de una norma nacional permite establecer un marco común, pero su impacto dependerá en buena medida de la aplicación cotidiana.
¿Cómo se guardarán los teléfonos? ¿Cómo actuarán los profesores ante un incumplimiento? ¿Cómo contactarán las familias con los alumnos en determinadas circunstancias? ¿Qué actividades justificarán un uso pedagógico?
Son algunas de las cuestiones que las propias comunidades educativas tendrán que trasladar a sus protocolos.
Durante las semanas anteriores a la entrada en vigor se desarrollarán asambleas informativas para explicar las nuevas reglas y preparar a escuelas y familias.
La regulación parte además de una consulta realizada entre docentes y de un acuerdo entre las autoridades educativas del país, según el Gobierno mexicano.
El desafío será comprobar si limitar el acceso constante al teléfono se traduce efectivamente en una mejora de la concentración y de la convivencia sin renunciar al potencial educativo de las herramientas digitales.

