La nueva Encuesta de Salud de España revela que aproximadamente uno de cada seis españoles de 15 años o más presentó un cuadro depresivo en 2025. El porcentaje ha aumentado 1,6 puntos desde 2023 y vuelve a situar la salud mental entre los principales desafíos sanitarios del país.
La depresión en España continúa ganando peso como problema de salud pública. Los últimos datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística (INE), publicados el 20 de octubre de 2026 dentro de la Encuesta de Salud de España correspondiente a 2025, muestran que el 16,2% de la población de 15 años o más presentó un cuadro depresivo durante las dos semanas anteriores a la entrevista.
La cifra supone un incremento de 1,6 puntos porcentuales respecto a 2023 y equivale aproximadamente a uno de cada seis ciudadanos de ese grupo de edad. El informe también refleja que un 7,2% presentaba sintomatología clasificada como severa.
Los resultados llegan en un contexto en el que los problemas relacionados con la salud mental llevan años aumentando su presencia tanto en las estadísticas sanitarias como en las consultas de atención primaria.
La depresión en España aumenta respecto a 2023
Los nuevos datos del INE permiten observar una evolución que va más allá de una fotografía puntual. En 2023, la proporción de población con cuadros depresivos era 1,6 puntos inferior a la registrada en 2025.
El organismo estadístico señala también diferencias importantes dependiendo de la intensidad de los síntomas y la edad. Mientras los cuadros depresivos severos han reducido ligeramente su prevalencia respecto a 2023, otras formas de sintomatología depresiva han aumentado.
Entre los mayores de 65 años, por ejemplo, el porcentaje de cuadros depresivos no severos alcanza el 12,2%, frente al 9% registrado dos años antes. Entre las personas de 25 a 64 años pasa del 6,2% al 8,4%, mientras que en el grupo de 15 a 24 años aumenta del 4,5% al 7,2%.
El deterioro no significa que toda persona incluida en estas estadísticas tenga un diagnóstico clínico de trastorno depresivo mayor. La encuesta mide la presencia reciente de síntomas mediante una metodología estadística, por lo que sus resultados no deben interpretarse automáticamente como diagnósticos médicos individuales.
La diferencia resulta relevante para dimensionar correctamente el fenómeno y evitar convertir una estadística sanitaria en una etiqueta clínica.
La salud mental gana peso en la atención sanitaria
Los datos de atención primaria confirman que los trastornos relacionados con la salud mental han ido adquiriendo mayor presencia durante los últimos años.
La Base de Datos Clínicos de Atención Primaria del Ministerio de Sanidad recoge información procedente de una amplia muestra de historias clínicas y permite analizar la evolución de los problemas de salud registrados por los profesionales del Sistema Nacional de Salud.
El Informe Anual del Sistema Nacional de Salud correspondiente a 2024 ya mostraba una tendencia ascendente durante los años anteriores. Los trastornos de ansiedad aparecían como el problema de salud mental registrado con mayor frecuencia, seguidos por los trastornos del sueño y los trastornos depresivos.
Esta evolución refleja la creciente presión que la salud mental ejerce sobre atención primaria y los servicios especializados, pero también una mayor identificación de problemas que durante años podían permanecer sin diagnóstico o tratamiento.

Recreación editorial de la atención especializada es especialmente relevante en los casos que no responden adecuadamente a los tratamientos iniciales.
Cuando los tratamientos habituales no funcionan
Dentro de los trastornos depresivos existe además un grupo especialmente complejo: la denominada depresión resistente al tratamiento, que se produce cuando una persona no obtiene una respuesta adecuada después de varios intentos terapéuticos correctamente administrados.
Un estudio del Centro de Investigación Biomédica en Red de Salud Mental (CIBERSAM), publicado en 2021 a partir de registros sanitarios españoles correspondientes al periodo 2015-2017, calculó una incidencia media de 0,93 casos por cada 1.000 personas al año.
Extrapolando esos resultados a la población española de aquel momento, los investigadores estimaron alrededor de 44.000 nuevos casos anuales de depresión resistente al tratamiento. Esa cifra debe entenderse como una estimación procedente de ese estudio y no como un recuento actualizado de casos diagnosticados en 2026.
La investigación analizó a 21.630 pacientes con trastorno depresivo mayor, de los que 3.559 reunieron los criterios utilizados para identificar una depresión resistente.
Los investigadores también observaron un mayor impacto sanitario, laboral y económico entre estos pacientes. El coste medio total estimado por paciente era superior al observado entre quienes sí respondían a los tratamientos habituales.

Recreación editorial de la investigación busca mejorar las opciones disponibles para los pacientes con depresión resistente al tratamiento.
Nuevas estrategias frente a la depresión resistente
La investigación médica continúa buscando alternativas para los pacientes que no responden adecuadamente a una primera estrategia terapéutica.
Un estudio difundido en 2025 por el CIBERSAM concluyó que, en determinados pacientes con depresión resistente, cambiar el antidepresivo o combinar el tratamiento farmacológico con psicoterapia podía resultar más eficaz que limitarse a aumentar la dosis del medicamento inicial.
Existen igualmente técnicas de neuromodulación utilizadas en determinados casos bajo indicación y supervisión médica. Una de ellas es la estimulación magnética transcraneal, un procedimiento no invasivo que emplea impulsos magnéticos dirigidos a determinadas áreas cerebrales.
RTVE recoge este 25 de octubre varios testimonios de pacientes tratados mediante distintas estrategias y señala que la implantación de algunas terapias especializadas sigue siendo desigual dentro del sistema sanitario.
La existencia de nuevas opciones no significa, sin embargo, que haya un tratamiento universal. La respuesta depende de cada paciente y de factores como el diagnóstico, enfermedades concomitantes, tratamientos anteriores y seguimiento clínico.
Más enfermedades crónicas y peor percepción de la salud
La Encuesta de Salud de España tampoco limita sus señales de alerta a la salud mental.
El 66,2% de la población de 15 años o más declaró padecer alguna enfermedad o problema de salud crónico, frente al 57,7% registrado en 2023. Paralelamente, un 68,3% de la población valoró su estado de salud como bueno o muy bueno, 5,8 puntos menos que dos años antes.
Estos indicadores ofrecen una fotografía más amplia de la salud de la población española y muestran cómo el envejecimiento, las enfermedades crónicas y los problemas de bienestar psicológico plantean desafíos simultáneos para el sistema sanitario.
La publicación de los nuevos datos vuelve además a situar el debate sobre la capacidad de atención primaria, la disponibilidad de especialistas y el acceso a tratamientos específicos en el centro de la política sanitaria.

