La Junta Nacional de Seguridad en el Transporte de Estados Unidos dirigirá la investigación del vuelo de Ryanair que sufrió un problema de motor y una rápida despresurización tras despegar de Tesalónica. Un pasajero fue parcialmente arrastrado hacia el exterior por una ventana que se desprendió, aunque el avión regresó al aeropuerto y aterrizó sin más heridos graves.
La investigación sobre el grave incidente sufrido por un avión de Ryanair en Grecia ha cambiado de dirección. La Junta Nacional de Seguridad en el Transporte de Estados Unidos, conocida como NTSB, ha asumido el liderazgo de las pesquisas después de que las autoridades griegas le delegaran formalmente esa responsabilidad.
El suceso ocurrió el 10 de julio de 2026 en un vuelo que había despegado de Tesalónica con destino a Memmingen, una ciudad alemana situada cerca de Múnich. La aeronave era un Boeing 737-800 operado por Malta Air, una filial del grupo Ryanair. Pocos minutos después del despegue se produjo un problema en el motor derecho, una ventana se desprendió y la cabina perdió presión.

Recreación editorial de la rotura de una ventana provocó una rápida pérdida de presión y obligó a la tripulación a iniciar un descenso de emergencia.
Un pasajero de 61 años que viajaba junto a la ventana fue parcialmente arrastrado hacia el exterior del avión. Su esposa y otros viajeros consiguieron sujetarlo y devolverlo completamente al interior mientras la tripulación iniciaba el descenso de emergencia.
El hombre fue trasladado a un hospital de Tesalónica con lesiones en el cuello, el brazo y el hombro, además de quemaduras por fricción. Ryanair confirmó que el pasajero recibió asistencia médica después del aterrizaje, aunque ha evitado pronunciarse sobre la causa del fallo mientras continúa la investigación.
Cómo ocurrió el incidente de Ryanair en Grecia
El avión despegó por la mañana del aeropuerto de Tesalónica para realizar el trayecto hacia Memmingen. Aproximadamente seis minutos después de iniciar el vuelo, cuando había superado los 15.000 pies de altitud, equivalentes a unos 4.570 metros, se produjo un fuerte estruendo.
Las mascarillas de oxígeno cayeron automáticamente y la aeronave comenzó un rápido descenso hasta situarse alrededor de los 6.000 pies, unos 1.830 metros. El avión permaneció a esa altura durante aproximadamente media hora para reducir su peso antes de regresar al aeropuerto griego. El aterrizaje se completó cerca de una hora después de la salida.
La aeronave volvió utilizando un solo motor, según explicó posteriormente Eddie Wilson, directivo de Ryanair. La compañía ha reconocido que las fotografías muestran daños en el motor, pero sostiene que todavía es pronto para determinar si una pieza desprendida fue la que golpeó la ventana.
Los pasajeros que no necesitaron atención hospitalaria regresaron a la terminal. Ryanair organizó posteriormente otro avión para completar el viaje hasta Alemania.
Por qué se desprendió la ventana
La causa exacta todavía no ha sido determinada. La información preliminar manejada por los investigadores señala que una pieza del motor pudo desprenderse, golpear el fuselaje y romper una de las ventanas de la cabina.
La Administración Federal de Aviación de Estados Unidos indicó que una pieza del motor se separó del Boeing 737 NG poco después del despegue. El impacto habría provocado la rotura de la ventana y la posterior pérdida de presión. Sin embargo, el análisis técnico deberá establecer qué componente falló, por qué se desprendió y cuál fue su trayectoria.
La despresurización rápida produce una diferencia repentina entre la presión existente dentro de la cabina y la del exterior. Durante los primeros segundos, el aire sale con fuerza por la abertura hasta que las presiones se igualan.
La intensidad de ese flujo explica que el pasajero situado junto a la ventana fuera arrastrado parcialmente hacia fuera. Los especialistas destacan que mantener abrochado el cinturón incluso cuando la señal está apagada puede resultar decisivo durante una pérdida inesperada de presión.

Recreación editorial de cómo la investigación deberá determinar qué componente del motor se desprendió y si llegó a golpear la ventana de la cabina.
Estados Unidos dirigirá la investigación
Inicialmente se informó de que el incidente había ocurrido sobre Macedonia del Norte y que sus autoridades asumirían la investigación. Un análisis posterior de la trayectoria confirmó que el avión se encontraba todavía en espacio aéreo griego.
La Autoridad Helénica de Investigación de Seguridad Aérea y Ferroviaria decidió delegar el liderazgo en la NTSB. Las normas internacionales permiten que el país donde ocurrió el suceso transfiera la responsabilidad a otra autoridad con capacidad técnica y relación directa con el diseño de la aeronave.
Estados Unidos desempeña un papel central porque el Boeing 737 fue diseñado y certificado en ese país. Grecia seguirá participando en las pesquisas, mientras que la Administración Federal de Aviación, Boeing y los fabricantes de los componentes podrán aportar especialistas y documentación.
El cambio de dirección no implica que exista una conclusión previa sobre las responsabilidades. La investigación deberá analizar los restos del motor, la ventana, los registros de mantenimiento, las grabadoras del avión y las decisiones adoptadas por la tripulación.
4. EASA vigila las posibles consecuencias para Europa
La Agencia de la Unión Europea para la Seguridad Aérea ha nombrado un asesor técnico para participar en la investigación. El organismo está en contacto con la FAA y con Boeing y seguirá la evolución del caso para decidir si resulta necesario adoptar medidas adicionales sobre la aeronavegabilidad de los aviones afectados.
La intervención de EASA resulta especialmente relevante porque Ryanair utiliza una amplia flota de Boeing 737 en sus operaciones europeas. No obstante, hasta ahora no se ha anunciado la inmovilización general de este modelo ni una inspección extraordinaria para todos los aviones de la compañía.
El aparato implicado era un Boeing 737-800 entregado nuevo a Ryanair en 2008. Pertenece a la generación 737 Next Generation, anterior a la actual familia 737 MAX. Los aviones de esta serie utilizados por la aerolínea cuentan con motores CFM56 fabricados por CFM International.
Los investigadores deberán determinar el estado concreto del motor, su historial de mantenimiento y las inspecciones efectuadas antes del vuelo.
Las similitudes con el accidente de Southwest de 2018
El incidente ha despertado especial preocupación por sus semejanzas aparentes con el accidente del vuelo 1380 de Southwest Airlines, ocurrido en Estados Unidos en abril de 2018.
En aquel caso, una pala del ventilador del motor se fracturó por una grieta producida por fatiga. Varias piezas de la cubierta del motor se desprendieron y golpearon el fuselaje cerca de una ventana. El cristal salió despedido, la cabina se despresurizó y una pasajera murió después de ser parcialmente arrastrada hacia el exterior.
La investigación de la NTSB concluyó que la estructura exterior del motor del Boeing 737 NG debía ser rediseñada para soportar mejor la separación de una pala del ventilador. El organismo emitió varias recomendaciones dirigidas a Boeing y a la FAA.
Pese a las coincidencias visuales, el administrador de la FAA, Bryan Bedford, ha advertido que las primeras señales no indican necesariamente que el incidente de Ryanair reproduzca exactamente el mismo patrón. La investigación acaba de comenzar y no se ha identificado oficialmente el componente que originó los daños.
Una modificación pendiente para los Boeing 737 NG
Tras el accidente de Southwest, los reguladores reclamaron modificaciones en la entrada del motor, su cubierta exterior y la zona de escape de los Boeing 737 NG.
La normativa estadounidense establece que los operadores deberán incorporar los cambios antes del 31 de julio de 2028. Las modificaciones buscan impedir que determinadas piezas de la cubierta se separen y golpeen partes sensibles del fuselaje después de un fallo interno del motor.
Southwest Airlines aseguró que ya había completado cerca del 80% de las modificaciones correspondientes a sus aviones afectados. La investigación deberá comprobar qué configuración tenía el aparato operado por Malta Air y qué actuaciones de mantenimiento o adaptación se habían realizado.
El caso también permitirá revisar si las medidas establecidas después del accidente de 2018 son suficientes. El responsable de la FAA reconoció que el organismo evaluará su respuesta anterior para comprobar si pudo quedar algún riesgo sin abordar.
Qué debe aclarar ahora la investigación
Los técnicos deberán reconstruir la secuencia completa desde el momento del despegue. Una de las prioridades será recuperar y examinar las piezas desprendidas, especialmente las pertenecientes al motor derecho y a su cubierta exterior.
También se analizarán el historial de mantenimiento de la aeronave, las inspecciones realizadas sobre el motor CFM56, los datos de vuelo y las comunicaciones de los pilotos con los controladores.
Otro aspecto relevante será determinar por qué se desprendió la ventana. Los investigadores deberán establecer si recibió el impacto directo de una pieza, si el fuselaje sufrió una deformación alrededor del marco o si intervinieron varios factores de manera simultánea.
La actuación de la tripulación también formará parte del análisis, aunque el avión consiguió descender, regresar a Tesalónica y aterrizar con seguridad. Ryanair ha defendido la preparación de sus profesionales y ha señalado que aplicará las recomendaciones que surjan de la investigación.

