Mensajes de Rubiales y Sánchez sobre el Mundial 2030 con España, Portugal y Marruecos

Los mensajes de Rubiales y Sánchez que explican la entrada de Marruecos en el Mundial 2030

Las conversaciones mantenidas desde 2018 entre Luis Rubiales y el Gobierno de Pedro Sánchez muestran que la incorporación de Marruecos al proyecto del Mundial 2030 fue planteada desde los primeros contactos. Los mensajes también revelan la implicación directa de La Moncloa, las gestiones con Portugal y Mohamed VI y una crisis posterior por la filtración de las negociaciones.

Rubiales presentó el Mundial 2030 como una “cuestión de Estado”

El origen político de la candidatura conjunta para organizar el Mundial 2030 se remonta, al menos, al verano de 2018. Luis Rubiales llevaba poco más de un mes al frente de la Real Federación Española de Fútbol cuando contactó directamente con Pedro Sánchez para solicitar la colaboración del Gobierno.

Según los mensajes publicados por The Objective, el primer contacto conocido se produjo el 8 de julio de 2018. Rubiales informó al presidente de que la Federación trabajaba de manera confidencial en una futura candidatura junto con Portugal y Marruecos.

El entonces presidente de la RFEF consideraba que la operación superaba el ámbito estrictamente deportivo. En su mensaje la definió como una “cuestión de Estado” y explicó que sería necesario que las instituciones y la Federación colaborasen para impulsar el proyecto.

Pedro Sánchez respondió inmediatamente mostrando su disposición a hablar sobre la iniciativa. La conversación refleja que el Gobierno conocía desde una fase muy temprana que Rubiales pretendía construir una candidatura formada por los dos países ibéricos y Marruecos.

Este intercambio es relevante porque contradice la idea de que Marruecos fue incorporado de manera repentina y exclusivamente por iniciativa del Ejecutivo. Los mensajes publicados indican que Rubiales ya contemplaba al país norteafricano dentro de la candidatura desde julio de 2018.

El Gobierno aceptó participar en las negociaciones

Las comunicaciones posteriores muestran que Pedro Sánchez no se limitó a recibir la propuesta. El presidente pidió a Rubiales que hablara con el entonces ministro de Cultura y Deporte, José Guirao, pero también le solicitó que mantuviera informada directamente a La Moncloa.

Rubiales comunicó además que Gianni Infantino quería visitar al presidente del Gobierno para hablar sobre el proyecto. El encuentro se celebró el 13 de septiembre de 2018 en La Moncloa con la participación de Sánchez, Rubiales y el presidente de la FIFA.

La reunión fue presentada públicamente como un encuentro institucional. Sin embargo, la cronología publicada posteriormente por RTVE confirma que Rubiales planteó durante aquellos contactos la posibilidad de organizar el Mundial de 2030 con Portugal y Marruecos.

La intervención del Gobierno era imprescindible. Una candidatura mundialista necesita garantías estatales sobre seguridad, movilidad, financiación, infraestructuras, visados y fiscalidad. Rubiales controlaba la parte federativa, pero necesitaba que Sánchez utilizara los canales diplomáticos con Lisboa y Rabat.

Los mensajes muestran así una división de funciones. La RFEF impulsaba el proyecto deportivo y mantenía la interlocución con la FIFA, mientras que el Gobierno asumía las conversaciones políticas con los otros dos países.

Recreación editorial de como los contactos comenzaron en julio de 2018, cuando Rubiales solicitó a Pedro Sánchez apoyo institucional para el proyecto.

Sánchez informó a Rubiales del acuerdo de Portugal

El siguiente momento determinante se produjo el 27 de octubre de 2018. Pedro Sánchez comunicó a Rubiales que Portugal había aceptado participar en el proyecto.

El presidente añadió que todavía esperaba la respuesta definitiva de Marruecos y que el asunto se encontraba pendiente del rey Mohamed VI. El mensaje demuestra que La Moncloa estaba realizando gestiones directamente con los gobiernos de los dos potenciales socios.

Las conversaciones no eran todavía públicas. España, Portugal y Marruecos no habían anunciado formalmente una candidatura conjunta y el proyecto permanecía en una fase preliminar.

La aceptación portuguesa era especialmente importante. España y Portugal ya habían presentado una candidatura conjunta para el Mundial de 2018, aunque aquella edición fue finalmente adjudicada a Rusia. La relación entre sus federaciones permitía recuperar una estructura organizativa previamente explorada.

La incorporación de Marruecos añadía una dimensión diferente. El proyecto conectaría Europa y África, pero también obligaba a coordinar federaciones pertenecientes a dos confederaciones: la UEFA y la Confederación Africana de Fútbol.

Mohamed VI dio luz verde al proyecto a tres

El 19 de noviembre de 2018, Pedro Sánchez informó a Rubiales de que Marruecos había aceptado comenzar a desarrollar la candidatura con España y Portugal.

Ese mismo día, Sánchez se encontraba en Rabat en una visita oficial. Tras reunirse con las autoridades marroquíes y con Mohamed VI, anunció públicamente que había propuesto organizar conjuntamente el Mundial de 2030.

La versión oficial publicada por La Moncloa señaló que el presidente había ofrecido a Marruecos presentar una candidatura con España y Portugal. Una transcripción institucional de aquella comparecencia recoge que Sánchez había hablado previamente con el Gobierno portugués y que posteriormente trasladó la propuesta al Ejecutivo marroquí y al rey.

Los mensajes privados publicados años después aportaron un contexto adicional. Antes del anuncio público, Sánchez ya había comunicado a Rubiales que Portugal estaba de acuerdo y que únicamente faltaba la autorización marroquí.

Por tanto, la incorporación de Marruecos no surgió durante aquella comparecencia en Rabat. Formaba parte de unas conversaciones desarrolladas durante varios meses entre la RFEF, La Moncloa y los gobiernos de los países implicados.

La filtración provocó una ruptura entre Sánchez y Rubiales

El anuncio desembocó inmediatamente en un conflicto entre Pedro Sánchez y Luis Rubiales. Diferentes informaciones periodísticas presentaron la entrada de Marruecos como una iniciativa personal del presidente del Gobierno y señalaron que la Federación no había sido avisada previamente.

Sánchez reaccionó con enfado. Según los mensajes publicados por The Objective, recordó a Rubiales que la incorporación de Marruecos había sido propuesta por la propia Federación y que Portugal conocía las negociaciones.

Cuando otra información sostuvo que Sánchez había añadido a Marruecos sin informar a la RFEF, el presidente escribió a Rubiales que aquello le parecía “una puñalada”. Consideraba que la Federación estaba desvinculándose públicamente de una operación que había nacido precisamente de la propuesta de su presidente.

Las comunicaciones muestran que Sánchez sospechó que la filtración o la versión trasladada a los medios procedía del entorno federativo. Rubiales respondió con cautela y aseguró que revisaría las informaciones antes de contestar.

El episodio provocó un distanciamiento entre ambos. Su relación se normalizó parcialmente después, pero los mensajes reflejan que la crisis alteró la confianza existente durante los primeros meses del proyecto.

Portugal se sorprendió por la forma del anuncio

La controversia no quedó limitada a España. Tras el anuncio de Sánchez en Rabat, Portugal señaló inicialmente que no había recibido una propuesta formal para formar una candidatura con Marruecos.

El Gobierno portugués también mostró dudas por la complejidad de construir un proyecto con países pertenecientes a confederaciones futbolísticas diferentes. Dos días después, sin embargo, el entonces primer ministro António Costa valoró favorablemente la iniciativa.

Este episodio refleja que existía una diferencia entre las conversaciones políticas preliminares y la formalización federativa del proyecto. Aunque Sánchez había comunicado a Rubiales que Portugal aceptaba la idea, todavía no se habían completado todos los procedimientos institucionales.

La UEFA tampoco recibió favorablemente el movimiento. Su presidente, Aleksander Čeferin, recordó que la elección de los organizadores dependía de las federaciones y de los organismos futbolísticos, no únicamente de los gobiernos.

Marruecos salió del proyecto y regresó cuatro años después

Las conversaciones de 2018 no condujeron inmediatamente a la candidatura que finalmente fue elegida por la FIFA.

En junio de 2019, las federaciones de España y Portugal anunciaron que estudiaban una candidatura conjunta para 2030, pero Marruecos desapareció del proyecto. Un año después, Rubiales y el entonces presidente de la Federación Portuguesa, Fernando Gomes, ratificaron el acuerdo ibérico.

España y Portugal presentaron oficialmente su candidatura en 2021. Posteriormente se incorporó Ucrania, aunque esta opción acabó siendo descartada.

Marruecos regresó en marzo de 2023. La candidatura definitiva quedó integrada por España, Portugal y Marruecos, mientras Uruguay, Argentina y Paraguay fueron seleccionados para albergar tres partidos conmemorativos por el centenario del primer Mundial.

En octubre de 2023, la FIFA confirmó que este proyecto era la única candidatura para 2030. La designación oficial de los organizadores se produjo en diciembre de 2024.

Recreación editorial del Gobierno español realizó gestiones con Portugal y Marruecos mientras la RFEF mantenía la interlocución deportiva con la FIFA.

Rubiales recupera las conversaciones ante el pulso por la final

Luis Rubiales ha vuelto a reivindicar su participación en el nacimiento de la candidatura. El expresidente federativo sostiene que el proyecto fue impulsado durante su mandato y que España tenía previsto albergar la final.

Rubiales aseguró en noviembre de 2025 que, mientras él dirigió la RFEF, el partido decisivo no estaba destinado a Marruecos. Esa afirmación representa su versión de las negociaciones y no ha sido respaldada mediante un anuncio oficial de la FIFA.

El debate ha recuperado actualidad porque España y Marruecos mantienen una intensa competencia por albergar la final. Madrid propone el Santiago Bernabéu, Barcelona presenta el Camp Nou y Marruecos impulsa el futuro Gran Estadio Hassan II, proyectado cerca de Casablanca con capacidad para aproximadamente 115.000 espectadores.

Portugal conserva un papel esencial como coorganizador, pero sus estadios no están considerados entre los principales candidatos al partido decisivo.

La FIFA todavía no ha comunicado dónde se jugará la final. La Federación Española insiste en que España debe recibirla por su peso dentro de la organización, mientras Marruecos desarrolla una ambiciosa estrategia de infraestructuras y diplomacia deportiva.