Marruecos inicia una nueva etapa política bajo el liderazgo de Fatima Ezzahra El Mansouri, primera mujer al frente del Gobierno del país. El nuevo Ejecutivo ha presentado un programa que combina disciplina fiscal, políticas sociales, creación de empleo y grandes inversiones, con el objetivo de responder al creciente malestar ciudadano y situar al reino entre las economías emergentes más dinámicas de su entorno.
El nuevo Gobierno de Marruecos fija el crecimiento económico como prioridad
El nuevo Gobierno de Marruecos ha puesto cifras a sus objetivos. El Ejecutivo liderado por Fatima Ezzahra El Mansouri pretende alcanzar un crecimiento medio anual cercano al 5% entre 2027 y 2031, mantener el déficit público por debajo del 3% del PIB y contener la inflación alrededor del 2%, según el programa presentado por la nueva jefa del Gobierno ante el Parlamento.
La estrategia llega en un momento especialmente delicado. La economía marroquí continúa creciendo, pero el avance no se distribuye de forma uniforme. Los datos oficiales correspondientes al segundo trimestre de 2026 situaron el crecimiento del PIB en el 4%, frente al 5,8% registrado un año antes. El sector agrícola experimentó una fuerte expansión, mientras que las actividades no agrícolas mostraron una desaceleración significativa.
El Mansouri pretende reforzar la inversión privada hasta convertirla en aproximadamente dos tercios del total de la inversión realizada en el país. También plantea ampliar la base fiscal, reformar determinados impuestos y mejorar la eficiencia de las empresas públicas.
El objetivo es doble: generar recursos para financiar las nuevas políticas sociales y reducir progresivamente el peso de la deuda pública, que el Ejecutivo aspira a situar alrededor del 62% del PIB en 2031.
Más ayudas sociales ante el malestar por el coste de vida
La segunda gran pata del programa es social.
El nuevo Ejecutivo ha prometido reforzar las ayudas a los hogares más vulnerables, aumentar determinados subsidios familiares, mejorar las pensiones y ampliar mecanismos de apoyo relacionados con el consumo energético.
El giro responde, en buena medida, al descontento social que ha marcado la política marroquí durante los últimos meses. El país ha afrontado protestas juveniles, preocupación por el coste de la vida y fuertes demandas de mejora de los servicios públicos.
El nuevo Gobierno quiere reducir también el precio de determinados productos básicos y fortalecer los sistemas públicos de sanidad y educación. Reuters señala precisamente el desempleo, la calidad de los servicios sanitarios y la educación como algunos de los principales desafíos que hereda la nueva administración.
El Mansouri ha defendido ante las dos cámaras del Parlamento que los compromisos políticos deben traducirse en programas que puedan ejecutarse realmente y ha reconocido que el Gobierno tendrá que actuar teniendo en cuenta los recursos y las limitaciones disponibles.
El empleo juvenil se convierte en una cuestión estratégica
Otro de los puntos centrales del nuevo Gobierno de Marruecos será el empleo.
El país arrastra importantes dificultades para incorporar al mercado laboral a parte de su población joven. El programa gubernamental contempla reforzar la formación profesional, impulsar el emprendimiento y facilitar la incorporación de los jóvenes a nuevos sectores productivos.
El País cifra en alrededor de tres millones los jóvenes marroquíes que no estudian ni trabajan y señala que el Ejecutivo estudia tanto programas nacionales de formación como acuerdos internacionales relacionados con movilidad laboral.
La cuestión tiene implicaciones que van mucho más allá de la economía. El desempleo juvenil se encuentra relacionado con el malestar social y con las expectativas de una generación que reclama mayores oportunidades.
El reto para El Mansouri será convertir el crecimiento económico en empleo estable y no limitarlo a grandes proyectos de inversión o infraestructuras.

Recreación editorial del empleo juvenil y la formación profesional figuran entre los principales retos económicos y sociales del nuevo Ejecutivo marroquí.
El Mundial de 2030 acelera una inversión multimillonaria
Marruecos se encuentra además inmerso en una transformación de infraestructuras vinculada al Mundial de fútbol de 2030, que organizará conjuntamente con España y Portugal.
Reuters sitúa en unos 20.000 millones de dólares el desafío inversor relacionado con la preparación del torneo, mientras El País habla de un programa equivalente a aproximadamente 20.000 millones de euros en infraestructuras vinculadas al proceso de modernización y preparación del país. Las diferencias responden al alcance de las partidas consideradas por cada fuente, por lo que conviene no tratar ambas cifras como estrictamente equivalentes.
Carreteras, ferrocarriles, aeropuertos, estadios y desarrollos urbanos forman parte de un proceso que puede convertirse en uno de los principales motores de actividad de la próxima legislatura.
Sin embargo, el enorme esfuerzo inversor plantea una cuestión política fundamental: hasta qué punto los grandes proyectos pueden convivir con las demandas de mayores inversiones en vivienda, sanidad, educación y protección social.
Ese equilibrio será uno de los principales exámenes del nuevo Ejecutivo.

Recreación editorial de Marruecos afronta un amplio programa de modernización de infraestructuras antes del Mundial de 2030 que organizará junto a España y Portugal.
Una primera ministra histórica, pero con importantes límites institucionales
La llegada de Fatima Ezzahra El Mansouri supone un hito en la política marroquí.
El rey Mohamed VI la designó jefa del Gobierno tras las elecciones legislativas del 23 de septiembre, en las que el Partido Autenticidad y Modernidad (PAM) quedó en primera posición. El nuevo gabinete quedó formalmente constituido en octubre.
La coalición está integrada por el PAM, Istiqlal, la Unión Socialista de Fuerzas Populares y el Partido del Progreso y del Socialismo.
Pese al cambio político, existen importantes elementos de continuidad. Ministerios estratégicos como Interior y Exteriores siguen en manos de Abdelouafi Laftit y Nasser Bourita, respectivamente. El control de materias fundamentales de seguridad, defensa y política exterior continúa además estrechamente vinculado a la monarquía.
El Mansouri ha definido también el nuevo escenario internacional como más competitivo e inestable. Según su diagnóstico, las tensiones geopolíticas están modificando las rutas energéticas y comerciales, el proteccionismo favorece la relocalización de industrias y la inteligencia artificial está transformando el empleo.
Marruecos quiere aprovechar en ese escenario su proximidad a Europa, sus conexiones con África, su posición atlántica y su base industrial para captar inversiones y ampliar las exportaciones.

