La Ribeira Sacra tendrá que esperar para incorporarse a la Lista del Patrimonio Mundial. La Unesco ha devuelto el expediente a España para que amplíe la documentación sobre el paisaje, su patrimonio hidráulico y su evolución histórica.
Ribeira Sacra Unesco: qué ha decidido el comité
El Comité del Patrimonio Mundial de la Unesco ha decidido no inscribir por ahora a la Ribeira Sacra en su prestigiosa lista. La resolución fue adoptada este lunes 27 de julio durante la 48.ª reunión anual del organismo, celebrada en la ciudad surcoreana de Busán.
La fórmula aprobada consiste en una remisión del expediente a España. Esto significa que la candidatura no ha obtenido el reconocimiento en esta sesión, pero tampoco ha recibido un rechazo definitivo que obligue a comenzar completamente desde cero.
El Gobierno central y la Xunta de Galicia deberán aportar información adicional antes de someter nuevamente el proyecto a evaluación. El texto solicita una explicación más precisa de los atributos que hacen excepcional al territorio, una mayor documentación de sus elementos hidráulicos y una exposición más completa de la transformación histórica del paisaje.
La candidatura denominada Paisaje del Agua de la Ribeira Sacra era la única presentada por España entre los expedientes examinados en esta reunión. El territorio se extiende por las provincias de Lugo y Ourense, alrededor de los ríos Miño, Sil y Cabe.
Una votación dividida que evitó un rechazo definitivo
La decisión llegó después de varias horas de debate y reflejó importantes diferencias entre los países que forman el Comité del Patrimonio Mundial.
Durante la primera sesión, seis delegaciones defendieron la inscripción directa de la Ribeira Sacra, otras cinco propusieron aplazar completamente la evaluación y cuatro respaldaron la devolución del expediente para introducir mejoras. La falta de consenso obligó a interrumpir el debate y trasladar la resolución a la sesión de la tarde.
Perú presentó finalmente una propuesta intermedia para remitir la candidatura a España. La iniciativa recibió un amplio apoyo dentro del comité, mientras que Suiza y Chequia defendieron una revisión más profunda del proyecto.
La diferencia es relevante. Un diferimiento habría requerido una reformulación sustancial y una nueva evaluación completa. La remisión aprobada permite mantener buena parte del trabajo realizado, aunque obliga a España a corregir las deficiencias detectadas antes de que la candidatura pueda volver a examinarse.
El embajador permanente de España ante la Unesco, Miquel Iceta, defendió durante la reunión la solidez del proyecto y reafirmó el compromiso de las administraciones con la protección del territorio. También reclamó una mayor coordinación entre los Estados que presentan las candidaturas y los organismos técnicos encargados de analizarlas.

Recreación editorial del Comité de Patrimonio Mundial decidió devolver el expediente para que España aporte nueva documentación técnica.
Las objeciones planteadas por Icomos
La candidatura llegaba a Busán condicionada por el informe desfavorable del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios, conocido como Icomos. Este organismo asesora técnicamente a la Unesco, aunque sus recomendaciones no son vinculantes.
Icomos consideró que el expediente no demostraba de forma suficientemente clara que la Ribeira Sacra fuera un ejemplo excepcional de asentamiento humano tradicional y aprovechamiento histórico del territorio. También expresó dudas sobre el cumplimiento de los requisitos de integridad y autenticidad exigidos para entrar en la Lista del Patrimonio Mundial.
Uno de los principales puntos de discusión fue la relación entre los antiguos sistemas hidráulicos y las infraestructuras construidas durante los siglos XIX y XX. Los evaluadores cuestionaron que los embalses y centrales hidroeléctricas pudieran presentarse como una evolución orgánica de molinos, canales, fuentes y otros elementos tradicionales vinculados al agua.
El informe también señaló amenazas como la despoblación, el abandono de las terrazas agrícolas, la pérdida de prácticas tradicionales y los efectos del cambio climático. No obstante, reconoció el valor paisajístico del territorio, su nivel de protección jurídica y el estado general de conservación de numerosos elementos patrimoniales.
Un paisaje construido durante más de 1.500 años
La candidatura española presenta la Ribeira Sacra como un paisaje cultural modelado durante más de quince siglos por la relación entre las comunidades locales, el agua y una orografía especialmente compleja.
Los profundos cañones de los ríos Miño y Sil, las laderas escarpadas y la fragmentación del terreno obligaron a sus habitantes a desarrollar sistemas propios de organización. Entre ellos destacan los socalcos, terrazas construidas sobre las pendientes para cultivar viñedos, castaños y otros productos agrícolas.
El territorio conserva asimismo antiguas parcelas conocidas como cavaduras, molinos, canales, fuentes, presas, pasos fluviales, puentes y sistemas de drenaje. A ellos se suma un importante patrimonio religioso formado por monasterios, iglesias, ermitas y antiguos espacios vinculados a comunidades monásticas y eremíticas.
La Unesco describe oficialmente la Ribeira Sacra como un paisaje caracterizado por más de 1.500 años de ocupación humana y gestión del agua. También destaca la continuidad de tradiciones, conocimientos, leyendas y prácticas agrícolas relacionadas con la denominada cultura del agua.
La presencia monástica tuvo un papel determinante desde los primeros siglos de la Edad Media. Las comunidades religiosas contribuyeron a organizar los cultivos, gestionar los recursos hidráulicos y consolidar una estructura territorial que todavía puede reconocerse en muchas parroquias y aldeas.
Qué tendrá que modificar España
La resolución aprobada marca varias tareas concretas. España deberá identificar con mayor precisión los elementos que transmiten el supuesto Valor Universal Excepcional de la Ribeira Sacra y demostrar cómo se relacionan entre sí.
También será necesario completar los inventarios de estructuras hidráulicas, ampliar la documentación sobre el patrimonio inmaterial y explicar de manera más detallada la evolución del paisaje desde los antiguos molinos hasta la aparición de las centrales hidroeléctricas y los embalses.
El comité ha solicitado además que España invite a una misión de asesoramiento. Los expertos podrán visitar el territorio, analizar la documentación y colaborar con el Gobierno central y la Xunta en la preparación de una propuesta revisada.
No existe por ahora una fecha oficial para una nueva votación. El calendario dependerá de la rapidez con la que las administraciones introduzcan las modificaciones y de que el expediente cumpla las condiciones establecidas por la Unesco.
La candidatura ya había atravesado una situación similar. En 2021, España decidió retirarla antes de la votación para reformularla. El Consejo de Patrimonio Histórico seleccionó posteriormente el nuevo proyecto centrado en el paisaje cultural del agua, que fue presentado oficialmente para su evaluación en 2026.

Recreación editorial de cómo España deberá ampliar los inventarios de molinos, canales y otros elementos relacionados con la cultura histórica del agua.
El impacto económico y social de la candidatura
El proceso tiene una dimensión que supera el reconocimiento cultural. La Xunta sostiene que la candidatura ha permitido impulsar proyectos de conservación, turismo sostenible y recuperación patrimonial en 26 municipios de Lugo y Ourense.
El Gobierno gallego cifra en cerca de ocho millones de euros la inversión realizada durante los últimos años para conservar y poner en valor más de 40 bienes situados dentro del territorio.
La posible incorporación a la Lista del Patrimonio Mundial podría aumentar la proyección turística internacional de la comarca. Al mismo tiempo, obligaría a reforzar los mecanismos de protección para evitar que un crecimiento desordenado de visitantes perjudicara el paisaje, las comunidades locales o la actividad vitivinícola.
La despoblación continúa siendo uno de los principales desafíos. La conservación de los viñedos en terrazas, los molinos y otros elementos tradicionales depende en gran medida de que sigan existiendo residentes, agricultores y productores capaces de mantenerlos.

